La residencia Hernán Cortés mantiene a 148 universitarios de la provincia de Badajoz

Ana Domínguez, Juan de Dios Murillo, Francisco José Cerrato, Lorenzo Rodríguez y Carolina Hernández. :: C. Moreno/
Ana Domínguez, Juan de Dios Murillo, Francisco José Cerrato, Lorenzo Rodríguez y Carolina Hernández. :: C. Moreno

La Diputación ofrece por primera vez este curso todas las plazas gratis a los estudiantes con las notas más altas

A. GILGADO BADAJOZ.

Francisco José Cerrato cumple este año su tercer curso como inquilino en la residencia universitaria Hernán Cortés.

Es de los que más ha notado el cambio. La plaza por la que ha estado pagando 275 euros al mes desde que entró le sale ahora a coste cero. Gratis. «Seguiría pagándola. Es la mejor opción. Buen ambiente de estudio y muy cómodo. Pero no somos precisamente una familia rica y esto ayuda en casa».

El ahorro del que disfruta Francisco José Cerrato lo comparten el resto de residentes en la Hernán Cortés. 148 en total: 68 chicos y 80 chicas. Reconvertir el centro en un servicio gratuito fue una apuesta de la Diputación de Badajoz, institución que dedica este año un millón setecientos mil euros para la Hernán Cortés. María Ángeles Calvo Miranda es la diputada provincial responsable. Para pasar a tarifa cero, cuenta, el presupuesto ha engordado 450.000 euros (un 30%). «Es una cuestión de prioridad política. En la Diputación entendemos que debemos hacer un esfuerzo en este apartado aunque sacrifiquemos otros».

La reconversión cuesta 450.000 euros más y el presupuesto engorda hasta 1.700.000 euros

El expediente académico en la carrera es determinante para renovar la adjudicación

Tienen la opción de sacarse el B1 o el B2 de Inglés y si aprueban la residencia les paga parte de la matrícula

El afán de la Diputación persigue corregir la desigualdad de los estudiantes de los pueblos. Estudiar una carrera implica mudarse a la capital y nueve meses de transporte, alojamiento y manutención. «No todos pueden asumirlo. Por eso nosotros estamos aquí».

Con esa filosofía, han cerrado también el abanico geográfico para los aspirantes. Antes podía entrar cualquier matriculado en la UEx, ya fuera de Badajoz, del resto de Extremadura o del conjunto nacional. Desde la reconversión a residencia gratuita es solo para aspirantes de la provincia. «Tiene todo el sentido beneficiar a la población de nuestro territorio», razona la diputada Calvo Miranda.

Ana Domínguez encaja en ese perfil de beneficiarios a los que se refiere la responsable provincial. Estudiante de primero de Medicina, se mudó en septiembre a Badajoz desde Zafra. Estudiante de nota alta (consiguió plaza con 12,740), la residencia gratuita fue todo un alivio para sus padres. Su hermana mayor estudia también fuera y su etapa universitaria suponía tres casas abiertas para su familia. «Con una universitaria en casa no había problemas, pero con dos mis padres ya estaban planeando algunos cambios. Mi madre estaba convencida de que tendría que echar más horas cuidando a personas mayores». Al final no hizo falta. Su estancia en Badajoz la soporta la residencia. No paga piso ni comida, solo el autobús para ir de visita a Zafra. «Lo que más me gusta es que mis padres pueden llevar la misma vida a pesar de que ahora somos dos universitarias en casa».

Los primeros cuatro meses como residente ya le han dado para entender que las ventajas de la Hernán Cortés van más allá de la gratuidad. Se ha preparado sus primero exámenes de Medicina -los ha aprobado todos- casi sin salir del recinto. «Hay muchos veteranos que estudian Medicina y son de gran ayuda. Te resuelven dudas, te dejan apuntes...».

En enero, cuenta, el ambiente de estudio ha sido inmejorable. «Nos apoyábamos unos a otros continuamente. Formas vínculos muy fuertes, como una familia».

En eso coincide también con la diputada Calvo Miranda. Al asignarse las nuevas plazas por nota de corte y vincular la renovación de los veteranos a que aprueban los créditos en la carrera, siempre hay buenos estudiantes. «Es gente de mucho nivel, muchos estudian Medicina o ingenierías. El ambiente de convivencia es muy sano».

Para fomentar esa relación, en la residencia también se oferta una amplia actividad cultural, acorde con las inquietudes de los universitarios. Hay un grupo de teatro que incluso se va de gira fuera de Extremadura, talleres de oratoria y debate, de pintura, cine, teatro o conciertos. A través del Centro de Lenguas Modernas de la UEx pueden sacarse el B1 o B2 de Inglés, si aprueban, la residencia les paga desde el 50 al 80% de la matrícula según la calificación.

Con este despliegue, no extraña que la Hernán Cortés esté siempre entre las preferencias de los que aprueban el bachillerato. A sus 18 años y sin mucha idea de cocina Lorenzo Rodríguez también pidió plaza en septiembre. «Fue siempre la primera opción para mis padres». El año pasado estudiaba en los Salesianos de Mérida y este curso se ha estrenado en Ingeniería Industrial por la rama de electrónica. «Tiene Matemáticas y motores, dos campos que me gustan mucho». Su idea es repetir el curso que viene y ya en tercero irse de Erasmus o irse a un piso. «Aquí hay una relación muy familiar. Si me voy por la mañana y no vengo hasta la noche me hacen bocadillos para comer. El servicio es inmejorable y los compañeros también. Tienes la sensación de que los amigos son para mucho tiempo». La misma percepción tiene de estos primeros cuatro meses Juan de Dios Murillo. Novato de 20 años que cursa ahora el doble grado de Relaciones Laborales y Recursos Humanos, viene de un año de transición. Cada vez más estudiantes de bachillerato deciden parar un año antes de matriculase en la universidad para ganar algo de dinero con el que costearse los estudios. Juan de Dios estuvo de camarero y parte del sueldo también lo daba en casa. «Si mi sueldo ya vino bien en casa, imagínate lo de tener una residencia gratis cuando empiezo a estudiar. Para mí es un chollo, un regalo. Lo digo claramente».

Carolina Hernández también ha cambiado este año Mérida por Badajoz. Se trasladó a Extremadura desde México y tras pasar por el instituto Santa Eulalia ahora se prepara para ejercer en un futuro de economista. Destaca el ambiente de estudio y está más que contenta con los resultados de los primeros exámenes porque si en junio sale como en enero podrá seguir un curso más en la Hernán Cortés.

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