La Policía Nacional investiga un tercer caso de envenenamiento de un perro en Badajoz

A la izquierda, la foto de Indio, el último perro envenenado. Arriba, los carteles de advertencia que han colocado sus dueños en Valdepasillas./HOY y C. Moreno
A la izquierda, la foto de Indio, el último perro envenenado. Arriba, los carteles de advertencia que han colocado sus dueños en Valdepasillas. / HOY y C. Moreno

El último can muerto también solía pasear por Valdepasillas y los afectados creen que ha habido más incidentes que no se han denunciado

Natalia Reigadas
NATALIA REIGADASBadajoz

«Aviso: asesinos de perros». Es el texto que encabeza un cartel que han colocado en las farolas de Valdepasillas. Han sido los dueños de Indio, el último perro fallecido por envenenamiento en este barrio. Es el tercer caso que ha sido denunciado ante la Policía Nacional, que este miércoles confirmó a HOY que ha abierto una investigación.

Los tres sucesos denunciados se han producido en menos de un mes, aunque en Valdepasillas se cree que hay más sucesos que no han sido denunciados. En los parques de esta barrio hay cierta psicosis. «Ya no vas tranquilo. Todo el rato miro si mastica algo», dice Juan Perera, dueño de un pastor alemán.«Y hay mucha gente preocupada, ya no solo por los perros, también por los niños. Imagínate que cogen algo y se lo llevan a la boca», dice este vecino.

El primer caso denunciado ocurrió el pasado 17 de mayo. Falleció Rocco, un cruce con mezcla de galgo de tres años. Su dueña, Carmen Suárez, solía salir a pasearlo por el parque Miguel López Alegría, junto al colegio Enrique Segura Covarsí, en Huerta Rosales. El perro comenzó con vómitos, luego sufrió parálisis en las patas traseras y finalmente una diarrea con hemorragia. Una semana después una vecina, Fefi Guerrero, notó que su perra, India, sufría síntomas similares, también tras pasear en el mismo parque. Intentaron tratarla, pero empeoró rápidamente y falleció. Un análisis de los veterinarios confirmó que había sido intoxicada.

Indio comenzó con diarreas el viernes pasado, pero su familia no pensó que fuese grave porque solía ser delicado y sufrir episodios así. Era un perro fuerte. Un pastor alemán de 50 kilos. El domingo estaba muy apagado, no quería salir a la calle, así que sus dueños lo llevaron al especialista. Murió solo unas horas después.

Raticida en los parques

Su veterinario, César González, de la clínica Novavet, apunta a que se trata de un envenenamiento por anticoagulante, un producto muy común en los llamados 'matarratas'. Precisa más e indica que cree que se trata de un fármaco de segunda generación por la rapidez con la que actuó. Este tipo de envenenamientos, añade, se pueden tratar con vitamina K1 pero tarda en hacer efecto entre 6 y 8 horas. El problema es que los síntomas se demoran en aparecer y los graves son repentinos por lo que, generalmente, cuando el perro llega al veterinario, ya no se puede hacer nada.

Indio llegó con una anemia muy grave y el riñón le fallaba. Es posible, indica González, que el raticida le hiciese efecto durante varios días, eliminando sus factores coagulantes. «Cuando da la cara, cuando se ven los síntomas, ya es grave», añade el veterinario.

Tampoco es un diagnostico fácil. Este experto llegó a él por descarte, al darse cuenta de que la evolución eliminaba otras enfermedades u otros tóxicos, como el anticongelante.

En este caso se cree que el método de envenenamiento es un raticida y la familia descarta que sea por accidente, es decir, que fuese en su casa. No es fácil que estas intoxicaciones se produzcan por casualidad porque estos productos suelen colocarse en cajas para que los coman las ratas, pero fuera del alcance de otros animales. La explicación más probable, detallan, es que alguien colocó comida envenenada en los parques. «O tiró directamente las pastillas de anticoagulante al suelo porque los perros suelen chuparlo todo», detalla César González.

La prevención ante este tipo de casos es complicada, reconoce el especialista. Se puede evitar que los perros accedan a los raticidas en las casas, pero en la calles es difícil. González detalla que han salvado animales con casos de envenenamiento, pero en su mayoría cuando los dueños se han dado cuenta en el momento de que había comido algo extraño. En esos casos tratan de que lo vomite e inician el tratamiento.

«Luego es complicado detectarlo porque los síntomas pueden ser muy diversos, desde vómitos a problemas en las patas. En caso de duda, lo mejor es acudir al veterinario porque, con una prueba de coagulación, se puede determinar que hay un problema», dice González, que anima a las autoridades a que intervengan.

Este también es el llamamiento de los afectados. Piden que la policía trate de localizar a los responsables e incremente la vigilancia para acabar con un peligro que tiene muy alarmados a los vecinos de Valdepasillas.

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