Los poemas de una maestra con hijos autistas se convierten en libro didáctico

Marta Prieto, con un ejemplar de 'Mi vida es un poema'. :: Pakopí/
Marta Prieto, con un ejemplar de 'Mi vida es un poema'. :: Pakopí

Marta Prieto explica en 'Mi vida es un poema' las peculiaridades del Trastorno X Frágil a los niños

Antonio Gilgado
ANTONIO GILGADOBadajoz

Marta Prieto empezó a trabajar como maestra de infantil hace más de dos décadas. En el tercer año tuvo en clase a un niño con autismo. Entonces sabía lo básico de educación especial. Lo poco que se toca en la carrera. Hoy es, probablemente, una de las docentes que mejor enseñan a niños con trastornos del espectro autista.

Su cambio arranca precisamente cuando se topa con este alumno discapacitado en Montijo. Decidió formarse en Apnaba y preguntar a especialistas. Estudió pedagogía terapéutica y profundizó tanto en el tema que no tuvo muchas dudas cuando vio algunos síntomas en su hijo de año y medio. Le ratificaron el diagnóstico. Después del sofocón deciden tener un segundo hijo y a los ocho meses de embarazo le hablan del Síndrome X Frágil (una enfermedad genética dentro del espectro autista que causa problemas de desarrollo, dificultades de aprendizaje y retraso mental). Al tratarse de una mutación genética hereditaria era muy probable que el segundo también naciera con el mismo problema. A los pocos meses le ratificaron el pronóstico. «Me tuve que poner las pilas», recuerda.

Lo que sabía de educación especial le valía para detectar algunos trastornos, pero no para mejorar su educación. Por eso además de pasar por muchas sesiones en Apnaba y en la asociación X Frágil estudió también Educación Especial. En ningún momento se planteó dejar de trabajar. «El momento del diagnóstico fue horrible. Nadie espera algo como esto y menos por partida doble. Trabajar me hacía pensar en otra cosa y siempre he tenido compañeros de diez. Tenían en cuenta si llevaba varios día sin dormir y llegaba al mínimo».

Los niños con X Frágil no tienen un lenguaje oral. Se comunican con imágenes y Marta desarrolló también su propio sistema de comunicación con ellos. Ya como maestra en el aula especializada de autismo del Colegio Enrique Iglesias de Badajoz, se percató de la curiosidad que despertaban en el resto de alumnos los chicos de su aula. Preguntaban por qué hacían sonidos extraños continuamente, por qué aleteaban con los brazos... El detonante fue cuando una niña de tres años que solía abrazar a todos sus compañeros se acercó a un niño de su clase y salió corriendo despavorido. ¿Cómo les explicas a un niño de infantil que sus compañeros del aula especial son hipersensibles al tacto y se asustan si le tocan sin avisar? Había dos opciones: una explicación técnica que probablemente no entenderían nunca o una demasiado simple que despertara en ellos un sentimiento de compasión hacia el resto.

Optó por algo mucho más sencillo. Les contó una historia de una rana y un sapo, después de un caballo y una estrella. Historias cortas, en verso y con mensajes muy sencillos. Los niños cogieron la metáfora a la primera y empatizaron con sus compañeros. Sorprendentemente, en las clases se abrían debates y aprendieron que sus compañeros eran diferentes. Ante el mensaje tan efectivo empezaron a llegar peticiones de otros colegios que querían utilizar también los cuentos. Ante tanto reclamo llegó un momento en el que un compañero le propuso publicar los cuentos como un libro.

Marta reconoce ahora que le daba mucho pudor y que en ningún momento pensó en sacar una edición porque no veía mucho más que un recurso propio de madre y maestra.

El paso definitivo lo dio después de hablar con el ilustrador Miguel Gallardo. El dibujante tiene una hija autista y sacó un cómic, 'María y yo', en el que narra el día a día de una adolescente con este trastorno. «Me dijo que él lo hizo porque había muy poco material que explicara a la gente de una forma natural y sencilla este trastorno. Yo también descubrí que hay muy pocos recursos pedagógicos y me animé». Todas esas historias en verso se han recopilado en el libro 'Mi vida es un poema'. Las ilustraciones las firma la dibujante Tania Gallego.

Marta está todavía sorprendida por la concurrencia que hubo en la presentación que realizó en la Rucab. Se llenaron los trescientos asientos del auditorio, recitó algunos poemas y el cantaor Paco Levita -Diván du Don- cantó otro por flamenco.

También se subieron al escenario algunos niños autistas alumnos suyos para leer alguna fábula.

Marta trabaja ahora en el aula especial del colegio Nuestra Señora de Fátima. Se fue voluntariamente al centro de La UVA porque le atrae el proyecto de Comunidad Educativa Abierta en el que los padres y los colectivos del barrio tienen un papel activo en la programación escolar.

Por su experiencia cree firmemente en la educación inclusiva. «No es meter a los niños físicamente en las clases. Es mucho más y se necesitan recursos». En todo este tiempo ha constatado que la convivencia y el intercambio en centros con aulas especiales beneficia a toda la comunidad educativa. «El resto de niños asumen mejor las diferencias y conviven con naturalidad con la discapacidad». Lo dice alguien que la conoce como madre y maestra.

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