La Fiscalía pide cinco años de prisión por una agresión sexual en Badajoz

El acusado se oculta con una cazadora antes de entrar en sala. Detrás, José María del Pozo./Pakopí
El acusado se oculta con una cazadora antes de entrar en sala. Detrás, José María del Pozo. / Pakopí

Los hechos ocurrieron en una cuadra próxima a la carretera de Campomayor y serán juzgados antes del verano tras aplazarse ayer el juicio

E. F. V.

La Audiencia Provincial de Badajoz ha decidido suspender por segunda vez el juicio que debía sentar en el banquillo a un hombre que está acusado de agredir sexualmente a una mujer a la que habría obligado a mantener relaciones sexuales no consentidas en una cuadra próxima a la carretera de Campomayor.

La incomparecencia de la víctima en el juicio que iba a celebrarse ayer, fundamental para saber cómo se desarrollaron los hechos, aconsejó al tribunal hacer un segundo aplazamiento, por lo que la vista oral volverá a ser fijada antes del próximo verano.

Los hechos que han provocado este procedimiento judicial habrían ocurrido el 6 de octubre de 2015 en una cuadra semiderruida que se encuentra en las proximidades de la calle Viriato. Ese fue el lugar donde el agresor y la víctima mantuvieron un forcejeo antes de que se cometiera el presunto delito.

En el escrito de acusación provisional de la Fiscalía se explica que Fernando M. M., de unos 40 años de edad, cerró la puerta de esa cuadra con un candado y conminó a la mujer, de unos 35 años, a mantener relaciones sexuales «por las buenas o por las malas».

El varón la empujó hacia el interior de esa construcción, pero la mujer se opuso, iniciándose un violento enfrentamiento físico entre ambos en el que el acusado tapó la nariz y la boca de la víctima mientras amenazaba con asfixiarla y azuzaba a unos perros para que la atacaran. La Fiscalía sostiene que la mujer rechazó físicamente al atacante y le arañó con un llavero en la cara y en el cuello, pero la extrema violencia con la que se comportaba el varón hizo que terminara cediendo a sus acometidas, consumándose la agresión sexual.

Como consecuencia de esos hechos, la mujer presentaba múltiples contusiones en su cuerpo. También el agresor fue atendido en el Hospital Perpetuo Socorro de diversas contusiones y arañazos.

La Fiscalía entiende que los hechos deben ser considerados un delito de agresión sexual para el que solicita cinco años de prisión.

El Ministerio Fiscal considera que el agresor padece un retraso mental de carácter moderado, «lo que limita sus capacidades mentales cognitivas», aunque no las anula.

En el escrito de acusación se indica también que el acusado presenta una personalidad impulsiva y primitiva, con tendencia a actos intensos y vehementes, lo que también altera, aunque no anula, su voluntad.

Por ambos motivos, pide que en caso de ser condenado cumpla la pena en un centro psiquiátrico penitenciario.

Además, solicita que durante siete años no se aproxime a la víctima y que, una vez cumplida la condena, durante seis años más cumpla una medida de libertad vigilada y se someta a un control médico periódico de sus patologías.

El abogado de la defensa, José María del Pozo, dijo ayer que su primera pretensión es conseguir la absolución de su defendido. Si no fuese así, pedirá que se le aplique la eximente completa por alteración física, o bien una eximente incompleta que rebaje de forma sensible la pena que pueda imponerle el tribunal.

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