Piden 20 años de cárcel para el acusado de degollar a su vecino en Villar del Rey

Agentes de la Guardia Civil en el lugar donde se produjo la agresión mortal. :: HOY/
Agentes de la Guardia Civil en el lugar donde se produjo la agresión mortal. :: HOY

El agresor había sido denunciado por la víctima por un presunto delito leve de lesiones y ese día recogió la citación para ir al juzgado

E.F.V.

Veinte años de prisión. Esa es la pena que propone la Fiscalía para el vecino de Villar del Rey (Badajoz) que desde enero del año pasado permanece en prisión preventiva como presunto autor de la muerte de un vecino al que cosió a cuchilladas.

La petición de pena figura en el escrito de calificación provisional realizado por el Ministerio Fiscal, donde se concluye que Dionisio M. T –tenía 69 años en el momento de los hechos– aprovechó el instante en el que su vecino Gregorio Iglesias Veli pasaba por delante de su casa para golpearlo en la cabeza de manera sorpresiva con un cuchillo de grandes dimensiones y darle varias puñaladas.

Esa agresión se produjo el día 27 de enero de 2016 a plena luz del día. «La víctima en ningún instante tuvo posibilidad de defenderse», afirma la Fiscalía después de explicar que, aunque trató de escapar calle adelante, no pudo conseguirlo a causa de las cuchilladas recibidas, que terminaron con su vida.

Agresor y víctima vivían en la misma calle y sus viviendas eran contiguas. La Fiscalía apunta que habían tenido «algún conflicto con anterioridad», tal y como se aclara en el escrito realizado por la acusación particular, donde se relata que la víctima había acudido esa mañana a la oficina de Correos de Villar del Rey para recoger una citación en la que se le comunicaba que debía asistir como denunciante a la vista en la que se iba a juzgar el supuesto delito de lesiones leves del que había acusado a su vecino Dionisio M. T., quien también recibió la citación ese mismo día.

La acusación particular explica que cuando Dionisio M. T. recibió esa citación escribió en su anverso la siguiente frase. «Sr. Juez: Ud. tiene que afinar más, no se puede convertir a la víctima en malhechor, pues estas cosas traen malas consecuencias. Mi sepultura está en Salvaleón nº 49».

Finalmente, cuando Gregorio Iglesias regresaba a las 12.30 de recoger la citación junto a un amigo, fue abordado por Dionisio M. T., que estaba en su domicilio esperando que llegara.

«Salió detrás de ellos empuñando un cuchillo de grandes dimensiones y, sin mediar palabra ni dar oportunidad alguna de defensa a Gregorio, le golpeó violentamente con la empuñadura en la parte trasera de la cabeza, atacándolo por la espalda», para posteriormente clavarle el cuchillo en el abdomen.

La defensa dice que la enfermedad mental «anulaba su voluntad»

Los abogados que llevan la defensa del acusado, Julio Valiente y José María del Pozo, reconocen que Dionisio M. T. fue el causante de la muerte de su vecino, pero plantearán en el juicio que cuando cometió esos hechos tenía anuladas su voluntad y sus capacidades cognitivas.

Por este motivo piden que se le aplique la eximente de trastorno mental transitorio y, subsidiariamente, la eximente incompleta de trastorno mental transitorio.

Estos letrados recuerdan que el agresor fue expulsado de la Guardia Civil en 1977 porque padecía un trastorno mental y que desde entonces no había tenido un control psiquiátrico adecuado, problema que se agravó cuando rompió con su pareja.

También argumentan que Dionisio «se consideraba víctima en lugar de agresor» porque sus vecinos, desconocedores de la enfermedad mental que sufría, «le desafiaban con miradas y risitas».

En ese relato de hechos se añade que, cuando trató de huir, el agresor comenzó a correr tras él hasta alcanzarlo y tirarlo al suelo, consiguiendo inmovilizarlo tras ponerle la rodilla sobre el pecho. Una vez inmovilizado y completamente indefenso, «le asestó hasta 30 puñaladas». «Finalmente, estando aún con vida la víctima, el acusado procedió a degollarle, clavándole el cuchillo en el cuello y realizándole un corte de gran profundidad».

La acusación particular indica que el causante de la muerte limpió después el cuchillo en su camisa y se dirigió a su domicilio, «donde se autolesionó mediante un corte en el cuello y otro en el brazo izquierdo, con el fin de quitarse la vida», si bien no falleció porque los servicios de emergencia lo socorrieron.

Cuando salió del hospital, Dionisio M. T. fue llevado a prisión, donde permanece a la espera de que se celebre un juicio con jurado que podría tener lugar el próximo año.

La Fiscalía pide que el acusado indemnice con 100.000 euros a la viuda y con 30.000 euros a cada uno de sus cinco hijos.

Mayor es la petición de la acusación particular, que solicita 25 años de prisión y una orden de alejamiento de 10 años una vez que cumpla condena.

Además, eleva la indemnización a 300.000 euros para la viuda; a 150.000 para cada uno de los dos hijos que convivían con él; y a 100.000 para cada uno de los tres hijos restantes.

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