«Ojalá pueda ayudar a reconstruir Siria»

Belal Kharouf, en la biblioteca de la residencia de Caja Badajoz. / José Vicente Arnelas

La Fundación Caja Badajoz beca a un alumno sirio que estudia Ingeniería Eléctrica en la UEx

Rocío Romero
ROCÍO ROMEROBadajoz

Habla español con dificultad, pero lo habla. Y estudia con él. Gracias a que Ingeniería Eléctrica tiene mucho de matemáticas y fórmulas no necesita demasiadas palabras. Por eso Belal Kharouf está decidido a titularse por la Universidad de Extremadura. Este año cuenta con el apoyo de la Fundación Caja Badajoz, que le ha becado y concedido una plaza con manutención en su residencia, donde se mudó hace pocos días desde el piso que compartió el curso pasado.

Belal Kharouf nació en Siria hace 27 años y en pocas semanas cumplirá su primer año como vecino de Badajoz. En 2012 salió de su país y no ha podido volver. No fue el único. Sus compañeros de colegio y amigos más cercanos abandonaron el país. Todos los que tenían cinco años más o cinco menos. Escapaban de la guerra y evitaban ser reclutados, y querían seguir estudiando.

En Damasco dejó a su familia. Sus padres mantienen una tienda de ropa y van mudándose de unas barriadas a otras, buscando la tranquilidad que les robó la guerra hace ya seis años. A Belal le ha robado también familiares y amigos. «Un buen amigo del colegio está muerto», dice. Él escapó. Salió en avión de su país. Su periplo le llevó a Líbano, Egipto y Turquía, donde continuó sus estudios. Entró en España con visado, como él mismo recalca.

Tenía aprobado tercero de Ingeniería al llegar a España. Trató de convalidar las asignaturas, pero se encontró con que la mayoría no fueron aceptadas. Así que prácticamente tuvo que volver a segundo. En unas semanas comenzará tercero en el campus de Badajoz. Fue la UEx la que intermedió con la Fundación para lograrle una plaza en la residencia y esta aceptó. Creen que así cumple con su función de «apoyar la educación y el bienestar social».

4,8 millones de desplazados

La ONU estimó en abril que la guerra había dejado ya 400.000 muertos. Pero la BBC aporta otros datos, como los 465.000 que apuntan desde el Observatorio Sirio de Derechos Humanos. Otros organismos lo elevan a 470.000. Así que no existen cifras fiables sobre muertos o heridos en este conflicto que comenzó en 2011. Según la ONU, unos 4,8 millones de personas han huido del país hasta marzo.

Los expertos señalan que la reconstrucción de Siria, una vez que acabe el conflicto, será un proceso largo y difícil. A ello quiere contribuir Belal. Para eso se está formando en la UEx.

Su primer destino en España, hace año y medio, fue Béjar (Salamanca). Pero no se adaptó. Había demasiados mayores que apenas hablaban inglés y encontró pocos jóvenes con los que soltarse en español. En Badajoz ha hecho amigos. «Aquí la gente es muy abierta», dice, y ha mejorado el idioma. Se ha acostumbrado a la ciudad, aunque se ha sorprendido con las altas temperaturas. «En Damasco puede haber días con máximas de 36 o 38 grados. ¡Aquí hemos llegado a los 48!». Se ha integrado en la mezquita del Gurugú y acude cada viernes.

Quiere terminar aquí sus estudios y buscar trabajo en Siria, «si la guerra acaba». Allí tiene gran parte de sus sueños: contribuir a reconstruir el país. «Ahora está todo en el suelo, me gustaría volver como ingeniero y ayudar a ponerlo en pie. Ojalá la guerra acabe y yo pueda volver a Siria. Y si no tendré que buscar trabajo aquí o en otro sitio. Pero yo prefiero volver a mi país». Le quedan aún dos años para licenciarse.

Volver a ver a su familia

El otro gran sueño es volver a ver a su familia. Hace casi seis años que los abrazó por última vez. Habla con ellos una vez a la semana o cada diez días. La guerra ha afectado también a las comunicaciones. Tiene varios hermanos y desea con todas sus fuerzas coger en brazos al pequeño. Zen Aiden tiene dos años y aún no se conocen.

Su familia no quiere venir a España. «Aquí necesitan también una estabilidad económica que no hay. Aquí hay crisis , yo he buscado para trabajar este verano y no he encontrado nada».

Real Madrid y el Bernabéu

Sigue las noticias de su país con preocupación y pena. Habla con sus amigos con cierta frecuencia. Los que compartían juegos infantiles están hoy dispersos por el mundo: el norte de Europa, América, Egipto y Turquía son ahora sus casas. En Badajoz ha hecho un amigo sirio.

Seguidor del Real Madrid, ha pasado cerca del Santiago Bernabéu. Pero no ha entrado y le encantaría poner un pie dentro. Ese es su sueño más cercano.

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