El Meiac muestra los grabados de la pintora portuguesa Vieira da Silva

Sandra Santos, comisaria de la exposición, con un retrato de Vieira da Silva en el Meiac. :: C.Moreno/
Sandra Santos, comisaria de la exposición, con un retrato de Vieira da Silva en el Meiac. :: C.Moreno

Exiliada en Brasil y Francia por casarse con un judío, se trata de la figura más relevante del siglo XX en la pintura portuguesa

Antonio Gilgado
ANTONIO GILGADOBadajoz

Maria Helena Vieira da Silva nació hace justo hoy 110 años en Lisboa. La pintora más relevante del siglo XX en Portugal entra en el Meiac gracias a una exposición de grabados que se inauguró ayer y se podrá ver hasta mediados de septiembre. La comisaria Sandra Santos ultimaba ayer a mediodía los detalles en la segunda planta del recinto. «Esperemos que la gente de Extremadura conozca mejor a una figura relevante de nuestra cultura». Hoy se pueden ver cuadros suyos en Nueva York, Bélgica, Francia o en el Reina Sofía de España.

En 1928, con apenas veinte años, Vieira se fue a estudiar a París. Huérfana de padre desde muy joven, su madre la animó a formarse en Francia. Empezó en la escultura, pero desde joven se volcó por completo en la pintura. En la academia parisina donde estudió conoció a Arpad Szenès, un pintor judío de Hungría con el que se casó años después.

LA MUESTRA

uArtista
Maria Helena Vieira da Silva. Obra gráfica. Grabados sobre los poemas de René Char.
uAgenda
Meiac, desde el 12 de junio hasta el 16 de septiembre.
uColaboración
La colaboración con la Fundación Arpad Szenes/Vieira da Silva permite presentar en el Meiac una extensa y bien escogida selección de la extensa obra gráfica creada por la que fue una de las artistas portuguesas más importantes y de mayor proyección internacional de su tiempo.
uComisarias
Marina Bairrão Ruivo y Sandra Santos.

Trabajan y viven en París hasta que estalla la Segunda Guerra Mundial. Ante la represión que sufren los judíos huyen a Lisboa. Vieira pidió la nacionalidad portuguesa para su marido, pero el régimen de Salazar rechazó la protección y finalmente se exilian en Brasil. Según cuenta la comisaria, la etapa de Río de Janeiro fue la más difícil de la pintora. «Era un ambiente muy diferente de París. No se acostumbró y se reflejó en su creación».

En Lisboa y en París comenzó a trabajar la abstracción y el espacio, pero después de la Guerra retorna a un estilo más figurativo. Tras la Segunda Guerra Mundial, de nuevo en París, entra en una fase creativa, en contacto con el cubismo, que la convierten en una figura mundial de la pintura. Se vinculó a la Segunda Escuela de París.

El estrago de la guerra lo reflejó en sus composiciones abstractas. Sus cuadros se venden bien y las exposiciones se suceden por todo el mundo. La exposición del Meiac se centra en sus grabados. Destaca, sobre todo, la serie que le encargó el poeta francés René Char.

Relación con René Char

Ambos se conocieron en 1953 a través de una amiga común. «Había una admiración mutua», según Santos. La amistad se mantuvo hasta la muerte de Char en 1988. En todo ese tiempo se intercambiaron dibujos y poemas, pero la relación artística se fraguó a partir del trabajo conjunto sobre los poemas que Char tituló 'L' Inclémence Lointaine'. Le pidió a su amiga que interpretara los versos y ella le entregó 25 grabados a buril. La pintora dibujó con una especie de punzón sobre planchas de metal para construir las imágenes. «Nació de la poesía, pero tomó forma propia. Incluso Char se quedó sorprendido. Entendió que la materia prima era la imagen. Cambió el orden de sus poemas», según explica Santos.

Vieira dedicó todo un año a trabajar sobre estos versos de Char. No dedicó ni un solo cuadro mientras rasgaba con fuerza el cobre. «Para ella fue extenuante. Una obra única. Nada que ver con la pintura».

El Meiac muestra también otros grabados de Vieira de litografía. Hizo un retrato de memoria al propio René Char. Lo grabó después de visitarlo mientras el poeta se recuperaba de un ataque al corazón. La producción gráfica, por lo tanto, resulta muy extensa. Durante los años sesenta y setenta le encargaron muchos grabados. Le llevaban mucho tiempo y, según la comisaria, no le satisfacían plenamente. Lo de Char, aclara, fue diferente. Un empeño y un trabajo especial, define.

Vieira está muy cotizada entre las colecciones privadas. Se vende muy bien por el alto valor de mercado. «Aquí en Badajoz no está su pintura, pero encontramos la búsqueda del espacio y de las figuras abstractas que se ve en sus cuadros». Aunque consiguió la nacionalidad francesa y murió en París en 1992, en Portugal no perdió el respaldo popular. «Fue rechazada en su día por el gobierno, pero no por la gente», aclara la comisaria.

En 1970, durante la dictadura, una fundación expuso parte de su obra en Lisboa. Desafiando al propio régimen. «Nunca hubo un alejamiento de Vieira de su país y de su gente, fue solo del Gobierno», sentencia.

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