Mayor de 50 años y parado, el nuevo usuario del Banco de Alimentos

Un voluntario deposita alimentos en la operación kilo de la pasada semana. :: casimiro moreno/
Un voluntario deposita alimentos en la operación kilo de la pasada semana. :: casimiro moreno

La fundación ayuda a 2.500 familias a llegar a fin de mes en la provincia, son menos que en años anteriores pero con características distintas

ROCÍO ROMERO

En el Banco de Alimentos están preocupados. Ven que existe un perfil de usuario que no habían recibido antes. O que, si había recurrido a su ayuda, lo había hecho de forma puntual. Se trata de personas normalizadas, integradas en la sociedad, que han tenido buenos trabajos y han afrontado hipotecas, préstamos y los estudios de sus hijos sin problemas. Pero que han perdido su empleo con 50 años cumplidos. Entran entonces en un túnel que cada vez se alarga más. Les resulta muy complicado volver a encontrar trabajo.

Así lo percibe el presidente del Banco de Alimentos en la provincia de Badajoz, que da la voz de alarma sobre este síntoma de la sociedad. «Tardarán en salir», vaticina Jesús Reynolds. Ha bajado el número de usuarios con respecto a los de años anteriores. Ahora, atienden a 2.500 familias, que se traducen en unas 18.000 personas en la provincia. Pero han cambiado las características de algunos usuarios. Ese perfil le preocupa porque en muchos casos han agotado el desempleo. Si encuentran trabajo, suelen ser a media jornada y en peores condiciones que los anteriores. Y, por tanto, no llegan a final de mes. Es ahí cuando requieren la ayuda del Banco de Alimentos porque la ayuda de 426 euros para mayores de 55 años se va en pagar suministros o en otras cosas. «No hay hambre como tal, pero es imposible afrontar los gastos mensuales con esa cantidad y por eso vienen a la fundación». De hecho, ha detectado que en cuanto pueden dejan de acercarse al Banco de Alimentos porque no les resulta agradable pedir este tipo de ayuda. En todos estos casos es Cáritas, según explica Reynolds, quien echa muchas manos para que puedan salir adelante.

Estos días la fundación vive los momentos más solidarios. Los actos de otras entidades en su beneficio comienzan una carrera que se prolongará hasta después de Navidades. Ayer, por ejemplo, se celebró el primer festival Polvorón Rock. La Asociación Cultural Menores a los Conciertos organizó esta jornada en el Mercantil con un tributo a los Guns and Roses a las 21 horas y donde los asistentes debían aportar algo para la fundación que dirige Reynolds.

«No hay hambre como tal, pero es imposible afrontar los gastos con una ayuda de 426 euros al mes»

Ellos saben que tras este festival vendrán muchos más y, por tanto, se esperarán hasta finales de febrero para su próxima gran campaña. Los pacenses responden a cada llamada que se les hace. Eso, dice, lo sabe por la comparación con el resto de provincias. «Somos muy solidarios», asevera. Además, acaban de terminar la más importante de todo el año y ha ido bien. Los días 1 y 2 de diciembre han celebrado la gran recogida en los supermercados y el resultado es muy satisfactorio.

Aún están recibiendo mercancía de toda la provincia, pero sus estimaciones apuntan a 120.000 kilos. Esa valoración está basada en el número de bañeras de alimentos que han llenado en los 51 centros que han participado. Así que los voluntarios esperan un incremento de entre un 10 y un 15% con respecto a las donaciones del año pasado.

Reynolds cree que ha jugado a favor el cambio de fecha. El año pasado se organizó a finales de noviembre y este año se ha esperado a los primeros días de diciembre, cuando las familias ya han cobrado y además realizan las compras del mes. Muchas casas adelantan el gasto de Navidad a estos días y, por tanto, compran con más alegría. «La gente que ha participado, ha participado mucho», asegura.

Además, advierte otro aspecto que valora y es que ahora se diversifican más las donaciones. Antes todo eran legumbres y galletas, ahora se compran también alimentos preparados e infantiles, lo que también reciben de buen grado. Les resulta muy complicado, por ejemplo, conseguir café.

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