Dos hombres tendrán que indemnizarse mutuamente por agredirse en la calle

El juicio se celebró en la Audiencia de Badajoz. /Pakopí -
El juicio se celebró en la Audiencia de Badajoz. / Pakopí -

Uno tendrá que pagar al otro 13.000 euros por lesionarle un dedo, mientras que el otro deberá abonarle 2.300 euros

E. F. V.

La Audiencia Provincial de Badajoz ha condenado a dos hombres que se enzarzaron en una pelea a indemnizarse mutuamente por los daños que se causaron: uno tendrá que pagar 13.000 euros por la lesión que le causó en el dedo y el otro deberá abonar 2.300 por el daño que le hizo en la cabeza. Además, tanto uno como otro tendrán que pagar en el juzgado sendas multas de 1.440 euros para responder del delito de lesiones cometido.

En la sentencia se considera probado que José Alberto M. B. y Juan Antonio G. A. mantuvieron una pelea en la calle, si bien el tribunal no ha podido acreditar con certeza ni dónde se produjo ni quién inició el enfrentamiento.

Sí ha quedado probado que en ese intercambio de golpes ambos cayeron al suelo y se golpearon mutuamente. Como consecuencia de esa agresión mutua, José Alberto M. B. sufrió contusiones en la parrilla costal izquierda y en la rodilla derecha, además de una fractura con arrancamiento de la falange distal número 4 de la mano izquierda.

Esas lesiones precisaron un tratamiento quirúrgico y rehabilitador que se prolongó durante 108 días, 70 de los cuales estuvo impedido para desarrollar sus ocupaciones habituales.

Además, le ha quedado como secuela una rigidez en la articulación de la falange afectada, lo que le provoca una limitación menor en su actividad laboral de repartidor.

Juan Antonio G. A., por su parte, sufrió una herida inciso-contusa en la región frontal, cefalohematoma temporo-occipital en la zona derecha y contusión nasal.

Sus lesiones precisaron una primera asistencia y tratamiento quirúrgico por sutura de la herida, tardando en curar 20 días. Como secuela de esas lesiones, presenta una cicatriz de cuatro centímetros en la región frontal que le ocasiona un perjuicio estético ligero.

Esos hechos fueron vistos en un juicio en el que el tribunal trató de aclarar cuál de los dos lesionados inició la pelea. Pero sus declaraciones fueron completamente contradictorias: mientras José Alberto manifestó que el otro contendiente le propinó un puñetazo de forma inopinada, Juan Antonio dijo que fue José Alberto quién le golpeó por sorpresa con una piedra en la cabeza.

Tampoco las declaraciones de los testigos pusieron luz a la situación: dos de ellos corroboraron la versión de uno de los afectados y otros dos, la del otro. «Pareciera que estamos en presencia de dos hechos diferentes ocurridos en lugares distintos. Pero lo cierto y verdad es que hubo una pelea mutuamente aceptada donde ambos contendientes cayeron al suelo y en la que hubo intercambios recíprocos de golpes», concluye el tribunal.

Dando por seguro que la agresión existió, los magistrados valoraron la gravedad de las lesiones. Fernando Cumbres, el abogado que representaba a José Alberto, pedía seis años de prisión para el otro acusado por entender que la agresión provocó a su representado la inutilidad de un dedo, hecho al que daba una especial relevancia por tratarse de un repartidor.

Esa petición fue analizada, pero los magistrados concluyeron que no se había producido la pérdida de los dedos, «ni siquiera parcial, pues no consta la amputación de las falanges sino únicamente la limitación de su movilidad».

Tampoco se consideró acreditado que Juan Antonio hubiese actuado con abuso de autoridad.

Descartadas ambas circunstancias, la sentencia concluye que tanto Juan Antonio G. A. como José Alberto M. G. deben ser condenados por un delito de lesiones para el que se imponen sendas penas de ocho meses multa con una cuota diaria de 6 euros. En total, la multa ascenderá a 1.440 euros para cada uno de ellos.

Donde hay variaciones es en la responsabilidad civil que deberán asumir. Mientras José Alberto tendrá que abonar 2.300 euros a Juan Antonio por el daño que le causó, Juan Antonio deberá pagar 13.000 euros a José Alberto.

Contra esta resolución cabe recurso ante la Sala II del Tribunal Supremo.

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