Las Hijas de la Caridad atienden casi a la mitad de familias en año y medio

A principios de 2016 ayudaban a 350 con alimentos para pasar el mes, ahora reciben peticiones de unas 200

R. R. BADAJOZ.

El termómetro de la necesidad está en la calle Martín Cansando. El comedor de las Hijas de la Caridad es el indicador de las penurias económicas de Badajoz. Y ellas dan un dato positivo: El número de familias que buscan su ayuda se ha reducido a casi la mitad en un año y medio.

Sor Marifé es la responsable de este centro, donde las hermanas reparten todo lo que reciben. Hace 18 meses formaban carros de la compra para 350 familias cada mes. Ahora rondan las doscientas. Y para ellas es un alivio, por mucho que pidieran y recibieran les resultaba muy complicado formar tantas cestas. Cada una supera los 200 euros y cuenta con lo imprescindible para alimentar a una familia de cinco miembros. En su mayor parte son legumbres y productos imperecederos. De carne, pescado y fruta aportan lo que pueden pero saben que no llega a cubrir las necesidades del mes. «Es insuficiente, ellos tienen que aportar también algo», dice.

«En esas familias hay muchos casos estructurales, pero también gente con un estatus social medio. Hemos tenido hasta peritos, que afortunadamente ya no están. Queda algún titulado, pero la situación ha pasado para la mayor parte de las personas con formación», añade.

Sor Marifé Hija de la Caridad «Atendemos casos estructurales, pero aún quedan algunos titulados»

Por otro lado, el comedor sigue abierto en agosto. Es el único que continúa abriendo sus puertas, dado que las voluntarias de San Vicente de Paul cierran este mes. Las Hijas de la Caridad también tienen que hacer un esfuerzo extra porque los empleados y voluntarios del comedor están este mes de vacaciones. Les cuesta mucho trabajo seguir ateniendo a las más de 70 personas que estos días acuden a su centro. «Las hermanas son ya muy mayores y es muy complicado llegar todos los días a todos los que necesitan comer en la ciudad».

Ayuda para septiembre

El miércoles ofrecieron carne guisada con menestra y completan el menú con productos para el resto del día: bocatas, leche, galletas...

Por eso pide ayuda para preparar el almacén de cara a septiembre. Se están quedando sin leche para repartirla tanto a los usuarios como a las familias. «Ahora damos más de 70 litros al día, y son muchos días», añade Sor Marifé. Necesitan otros productos básicos como azúcar, Cola-Cao y también paté para «empezar septiembre con lo necesario» y llenar los carros.

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