El Gurugú no encuentra quien ponga fibra óptica en el barrio

Una clase del colegio Nuestra Señora de la Asunción, con la pizarra digital sin conexión. :: C. Moreno/
Una clase del colegio Nuestra Señora de la Asunción, con la pizarra digital sin conexión. :: C. Moreno

Algunos usuarios llevan años buscando compañías pero ninguna operadora les ha confirmado su despliegue

A. GILGADO BADAJOZ.

Alejandro Megías lleva años buscando alguna teleoperadora que le lleve la fibra óptica hasta el colegio Nuestra Señora de la Asunción. A Sara Llorente le salva en su farmacia la intranet que le conecta con el SES para operar con la receta electrónica. Miguel Ángel García trabaja en casa como diseñador gráfico y la línea ADSL de tres megas se le queda pequeña. Ricardo Cabezas todavía se pregunta cómo el Nuevo Centro del Conocimiento que montó la Junta en la sede vecinal con diez ordenadores sigue con un conexión a pedales.

En el barrio del Gurugú no ha llegado la fibra óptica y todo apunta a que tardará en hacerlo. El director del Nuestra Señora de la Asunción la reclamó públicamente en la celebración del cincuenta aniversario del centro. Por encima de las vías del tren, dijo, también existe Badajoz.

Alejandro confiesa que se ha reunido con comerciales de todas las compañías, pero ninguno le ha dado una respuesta clara. No ha conseguido fechas ni presupuestos.

La conexión ultrarrápida se limita a los edificios públicos y deja fuera a viviendas o negocios

En el centro que dirige estudian medio millar de niños y jóvenes desde los tres hasta los 18 años. Se organizan como pueden con dos líneas ADSL de tres megas. Las limitaciones, cuenta, resultan evidentes. No pueden sacarle partido a las pizarras digitales y si tienen que recurrir a vídeos o trabajos para que los alumnos lo trabajen en clase deben hacerlos a la versión 'offline'. El truco está en saber si hay alguien conectado y evitar la saturación de la red. Algunos trámites con la Consejería de Educación que se resuelven en pocos segundos tardan con la ADSL varios minutos. Aunque no le falta paciencia y ya lo ve con resignación, en el colegio insisten en que seguirán preguntando hasta que alguna compañía decida finalmente cablear la avenida Padre Tacoronte.

En la farmacia de Sara Llorente tampoco tienen la conexión ultrarrápida. Tienen un 'rúter' conectado a la intranet del SES y gracias a este sistema paralelo se evitan los retrasos de la línea convencional. No es solo la red Internet, explican, a veces tienen problemas para conectar el datáfono que permite el pago con la tarjeta de crédito.

Comisión Comunitaria

Ricardo Cabezas, el veterano presidente vecinal, explica que la deficiente infraestructura digital se ha debatido varias veces en la Comisión Comunitaria del Progreso, la plataforma en la que participan todos los colectivos de la zona. Según pudieron averiguar tras preguntar por muchos sitios, en el barrio solo tienen conexión ultrarrápida los edificios públicos como los colegios, las guarderías, el centro de salud y el instituto. El resto, cuenta Cabezas, se queda fuera porque ninguna empresa ha desplegado una red privada como en el resto de Badajoz. «Solo extienden la línea si les resulta rentable, pero debería haber alguna legislación que obligara a no dejar zonas de la ciudad sin esta opción». Cabezas reconoce que no sabe muy bien a dónde deben dirigirse para tratar de solucionar el problema. No tiene sentido, se queja, que llegue hasta la guardería y el centro vecinal, justo en la esquina de enfrente, se quede fuera. «Desgraciadamente, somos el barrio con la peor conexión a Internet. Hay un trato desigual y alguien debería evitarlo», se lamenta.

En ese diagnóstico coincide con Miguel Ángel García, un diseñador gráfico que trabaja en su casa. Vive cerca de la estación de tren y ha buscado alternativas para la banda ancha. Los tres megas, dice, en estos tiempos suena al pleistoceno. Al menos eso es lo que piensa cada vez que ve los anuncios de las teleoperadoras ofreciendo los 50 y los 100 megas. Entre las alternativas, conectarse por vía satélite, pero resulta muy caro y trabajaría solo para pagar el servicio. «Yo he hablado con muchos vecinos de esto y también he llamado a las compañías. Incluso hemos escrito a las operadoradas explicando el caso, pero nadie ha respondido».

Miguel Ángel García ha rastreado opciones. Según la documentación que ha recopilado, la Unión Europea plantea como objetivo para 2020 que el 100% de los ciudadanos tenga acceso a la conexión ultrarrápida. Para conseguirlo, explica, hay fondos públicos, pero las ayudas las debe tramitar el Ministerio de Energía, que debe definir qué zonas pueden recibir subvenciones. La duda que tienen en el barrio es si esta estrategia a nivel europeo se ha diseñado solo para garantizar la cobertura en los núcleos rurales y dispersos o si también se pueden incluir a barrios periféricos.

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