Con el guardia Corchado en la memoria

El nuevo general jefe de la Guardia Civil homenajea en su toma de posesión a Reyes Corchado, asesinado por ETA en 1983 cuando estaba bajo su mando

EVARISTO FERNÁNDEZ DE VEGA badajoz.

José Reyes Corchado fue asesinado por ETA el 15 de octubre de 1983. Casado y padre de dos hijas, el guardia civil de Alburquerque había sido destinado en Oñate (Guipúzcoa). Allí trabajó a las órdenes del teniente Francisco Espadas hasta que una bomba acabó con su vida.

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Treinta y cuatro años después, Francisco Espadas Santana llega a Badajoz para ponerse al mando de la Guardia Civil de Extremadura. El entonces teniente es ahora general de brigada, pero en su memoria sigue vivo el recuerdo de su compañero. Por eso ayer, en el discurso de presentación, habló del guardia Corchado mientras evocaba la generosidad de quienes «han muerto o han sufrido lesiones como consecuencia del terrorismo».

«A ellos y a su familia, nuestra gratitud y recuerdo», dijo el general antes de pronunciar el nombre de Reyes Corchado Muñoz, «un excelente y alegre guardia civil fallecido por atentado terrorista».

Esas palabras de homenaje fueron escuchadas con sorpresa por María Corchado Chamizo, una guardia civil de 35 años que está destinada en las oficinas de la Plana Mayor de la Comandancia de Badajoz. «No lo esperaba, cuando lo he escuchado se me ha removido todo, porque yo sólo tengo el recuerdo de mi padre por sus fotografías y por todo lo que me ha contado mi madre. Yo sé lo que ha sufrido ella desde que falta mi padre».

Cuando la guardia Corchado hacía esta confesión, ya había estrechado la mano de su nuevo general y también la del ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, que ayer colgó en su perfil una imagen de ese momento junto a un texto en el que decía: «Ella tenía un año y medio cuando su padre, José Reyes Corchado, también guardia civil, fue asesinado por ETA en Oñate en 1983. #memoria».

Recordar el valor

En esa instantánea, el ministro coge la mano de la guardia en presencia del nuevo general jefe de la Zona de la Guardia Civil de Extremadura, Francisco Espadas Santana, y del director general de la Guardia Civil, José Manuel Holgado. «Yo siempre he intentado vivir sin pensar en lo que ocurrió, pero lo que he vivido hoy ha sido muy especial porque se ha recordado el valor de mi padre».

Juan Ignacio Zoido, de quienes muchos destacan su calidad humana, quiso destacar de ese modo el coraje de un agente que, como tantos otros, fueron asesinados por ETA en las décadas del terror.

No faltó en la comandancia de la Guardia Civil de Badajoz el tradicional homenaje a los caídos. Fue el colofón a un acto en el que el nuevo general tomó el mando de los 2.900 agentes que trabajan en la región. «Las alforjas de la ilusión las he traído repletas y mis deseos de prestar un buen servicio a los ciudadanos se mantienen inalterables desde que inicié la vida profesional. La etapa que acabo de iniciar supone un gran reto para el que sé que no estoy solo, pues cuento con todos y cada uno de los abnegados guardias civiles aquí destinados».

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