Un general Menacho de tres metros en la avenida de Huelva

Salvador Amaya admira la estatua en barro del general Menacho en su estudio. :: hoy/
Salvador Amaya admira la estatua en barro del general Menacho en su estudio. :: hoy

El Ayuntamiento encarga una estatua al escultor Salvador Amaya y el boceto es del pintor Augusto Ferrer-Dalmau

NATALIA REIGADAS TOLEDO/MADRID.

Una estatua de bronce de tres metros del general Menacho sobre un pedestal de granito de tres metros y medio presidirá la avenida de Huelva. La escultura es obra del pintor Augusto Ferrer-Dalmau y el escultor Salvador Amaya. Los moldes están preparados y la obra será fundida en las próximas semanas. HOY ha visitado los estudios de los artistas que están dando forma al nuevo monumento con el que contará Badajoz.

La escultura de Menacho es una cuenta pendiente desde hace años en Badajoz. Tradicionalmente ha sido una reivindicación de los militares y los amantes de la historia pacense. Hace tres meses, en el homenaje anual que acoge la catedral por el aniversario de la muerte del general, el alcalde, Francisco Fragoso, confirmó que habría estatua. No dio más detalles. HOY ha podido saber que hace un año que Salvador Amaya trabaja en la obra y que en solo unos meses, probablemente en octubre, el autor espera que esté en la avenida de Huelva.

Aunque la ambición de tener una estatua del héroe de la Guerra de la Independencia es más antigua, el proyecto surgió hace año y medio a iniciativa de la Asociación Cívica Ciudad de Badajoz. Ciudadanos intercedió y logró que el grupo de Gobierno lo aceptase. Fue parte del acuerdo para apoyar los Presupuestos Municipales de 2016 que finalmente incluyeron una partida de 85.000 euros.

Salvador Amaya visitó Badajoz, se reunió con el alcalde y paseó por la avenida de Huelva para buscar la mejor ubicación. Se concluyó que la estatua debe estar en el centro de la avenida, a la altura de la delegación del Gobierno. El general mirará hacia El Corte Inglés. En el futuro se prevé que esta avenida sea plataforma única en toda su superficie, por lo que el monumento lucirá aún más.

Para Amaya, este encargo ha sido una oportunidad de dar a conocer un personaje al que ha cogido mucho cariño tras trabajar un año en su estatua. «Es un héroe que ha estado en el olvido para el común de la sociedad española y nosotros lo que necesitamos ahora es buscar personajes que nos unan a todos, que nos hagan sentirnos orgullosos de quién nos precedieron. Un español que se enfrentó a las fuerzas invasoras», resume.

Superar un infarto

Esta estatua, además, siempre será especial para su escultor porque en septiembre sufrió un infarto muy grave cuando estaba trabajando en ella. Se recuperó y hoy dice que «ha sido una situación que no tenía que morirme porque tenía que terminar a Menacho. Si él ha estado esperando más de 200 años para su homenaje, tenía que terminar. El destino era ese».

El diseño ha sido consensuado entre Amaya y Ferrer-Dalmau, miembro de la academia de las Bellas Artes. El llamado 'pintor de batallas', como lo apodó su amigo y colaborador habitual Arturo Pérez-Reverte, fue el autor del boceto inicial.

Escultor y pintor optaron por situar a Menacho en el Baluarte de Santiago (Memoria de Menacho) momentos antes de su muerte. Así, el general se alza en la muralla derruida. En su mano derecha lleva el sable listo para atacar y con la izquierda invita a la tropas a seguirle en la batalla. «El rostro está sereno ante los enemigos que se aproximan. Tiene un rostro sereno ante la muerte. No tiene miedo», dice el escultor.

Ferrer-Dalmau destaca que desde un primer momento pensaron en que Menacho tuviese una «postura torera para destacar su valor. Algo muy español».

Salvador Amaya recuerda que cuando comenzó a documentarse sobre Menacho se quedó prendado del personaje. «Para que tuviese más proyección, que saliese fenomenal y sacar al héroe del olvido, me puse en contacto con Augusto».

Ambos quedaron impresionados con Menacho. Este militar nació en Cádiz en 1766, entró en el ejército con 18 años y rápidamente fue ascendiendo. Sus superiores siempre resaltaban su valor y querían llevarlo en sus batallas. Destacó en Ceuta, en los enfrentamientos con el emperador de Marruecos y también contra los franceses en Cataluña.

Al declararse la Guerra de la Independencia fue destinado a Extremadura. Tras varios enfrentamientos, el definitivo le llegó en enero de 1811 cuando el mariscal francés Soult comenzó el sitio de Badajoz. Hasta en tres ocasiones ofreció a Menacho que rindiese la ciudad y salvase su vida, pero el general se negó. «Y sería sepultado en las ruinas de Badajoz antes que entregar la plaza a los franceses». Es una frase que los documentos de la época atribuyen al que era gobernador político y militar de la ciudad.

El 4 de marzo de 1811, como era habitual, acompañó a las tropas a una salida para destruir las estructuras de asedio de los franceses. Cuando arengaba a los soldados en la muralla, una bala de cañón de pequeño tamaño le entró por la ingle. Murió en minutos y comenzó la leyenda.

El proceso para realizar la estatua, que en los próximos días llegará a la fundición Arte 6 de Arganda del Rey, ha sido el habitual. Además del trabajo de estos artistas, han contado con expertos en historia para completar la documentación porque les gusta que sus recreaciones sean lo más exhaustivas posibles. En el caso de Ferrer-Dalmau, además de estudiar la época, ha acompañado a las tropas españolas actuales por ejemplo a Afganistán. «Esto también me sirve para los cuadros históricos porque las guerras son las guerras, los sentimientos que despiertan son los mismos».

Por su parte, Amaya ha contado con la ayuda del experto en uniformes militares Luis Sorando Muzás y la historiadora Mariola Beltrán. Además, ha charlado en varias ocasiones con el coronel Eduardo García-Menacho, descendiente del héroe de sexta generación.

700 litros de bronce

El proceso de creación de la estatua comenzó hace un año, después de que ambos autores consensuasen el diseño. Sufrió un parón en septiembre. Amaya había creado la estructura interior y colocado el primer barro cuando sufrió el infarto. Pronto pudo volver a trabajar y hace unas semanas ha terminado los detalles de la ropa. Hace solo unos días los profesionales de Arte 6 acudieron al estudio del escultor para envolver la escultura de barro con silicona y escayola.

Una vez hechos los moldes, en las próximas semanas se rellenarán con entre 700 y 1.000 litros de bronce. Luego las distintas partes (cabeza, tronco, brazos y base) se soldarán y se repasarán los detalles. La espada, un sable de combate como el que llevaba Menacho en el momento de su muerte, no será de bronce, sino de acero para evitar que se rompa. El color, sin embargo, será igual al del resto de la obra.

Tras este proceso solo quedará realizar el pedestal. El proyecto prevé que mida tres metros y medio y sea de granito, un material resistente para estar a la intemperie. Será parecido al que actualmente sostiene la estatua de Moreno Nieto en Minayo. Una vez sobre su base, Menacho descansará en la avenida de Huelva.

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