Los gazapos del callejero

Esta calle de la Urbanización Guadiana está dedicada a un personaje que no existe como tal./C. MORENO
Esta calle de la Urbanización Guadiana está dedicada a un personaje que no existe como tal. / C. MORENO

En Badajoz hay calles a personajes que no existen o con cargos ilegibles | A Porrina le quitan dos años de vida, a Godoy en cambio le dan 110 años de más y Jesús Rincón Jiménez murió antes de nacer, según sus respectivas placas

MIRIAM F. RUA BADAJOZ.

Durante once años, en Badajoz existió una calle en Valdepasillas dedicada a un personaje inexistente, un tal Arturo Barco, a cuyo nombre llegaban las cartas de los vecinos de esta arteria de Valdepasillas. En realidad, el callejero quería homenajear a Arturo Barea, el escritor pacense al que el Ayuntamiento le otorgó la calle en 1988 pero que no la tuvo realmente hasta 2002.

Este es uno de los gazapos más famosos del callejero de Badajoz, pero no el único. Personajes que no existen, cargos imposibles y efemérides locas son los disparates más comunes que pueden leerse hoy en las placas de cerámica que dan nombre a las calles de la ciudad.

El cargo del General que da nombre a una de las calles del centro es todo un acertijo.
El cargo del General que da nombre a una de las calles del centro es todo un acertijo. / C. MORENO

En la Urbanización Guadiana, frente al viejo Vivero, hay una calle que lleva el nombre de Martin Lutero King. Es una vía de casas unifamiliares, cuyos vecinos no saben si viven en una calle que honra al hombre que pronunció uno de los discursos más famosos de la historia ('I have a dream') o al monje que acabó con la unidad de la iglesia católica e inició la reforma protestante.

En la cerámica no hay más pistas. Si bien en el caso de otras calles se especifica el cargo que motiva el nombramiento, en este no aparece información adicional. Se entiende por la universalidad del personaje o de los personajes. Martin Luther King y Martín Lutero se disputan la calle, aunque el 'King' parece determinante para deducir que la calle está dedicada al Nobel de la Paz, que luchó por los derechos civiles de los afroamericanos.

El cantaor Porrina de Badajoz el callejero le ha quitado dos años, ya que nació en 1924.
El cantaor Porrina de Badajoz el callejero le ha quitado dos años, ya que nació en 1924. / C. MORENO

En el callejero también hay acertijos. Ese es el caso de la placa de la calle Manuel Saavedra Palmeiro que está colocada justo en el cruce con la dedicada al dirigente vecinal de Santa Marina, Francisco Crespo Marchirant.

El General que da nombre a esta calle -una de las más transitadas de la zona centro- tiene seis placas a lo largo de toda la vía pero hay una de ellas en la que el ceramista que la colocó no estuvo muy fino. Su cargo 'Capitán General de Andalucía del siglo XX' es ilegible porque los azulejos están colocados al tuntún. De tal manera que parece un trabalenguas imposible, que bien podría servir de ejemplo para poner a prueba la agilidad mental.

Los errores más comunes del callejero tienen que ver con las fechas de nacimiento y defunción de los homenajeados en las placas urbanas. En este caso, algunos de los gazapos son antológicos. Como el de Porrina de Badajoz. La calle del Casco Antiguo en la que está la Escuela Oficial de Idiomas y la Escuela de Artes y Oficios Adelardo Covarsí, está dedicado al cantaor flamenco más ilustre de Extremadura.

El escritor Jesús Rincón Jiménez murió antes de nacer, según se lee en su placa.
El escritor Jesús Rincón Jiménez murió antes de nacer, según se lee en su placa. / C. MORENO

En su placa, sin embargo, le quitan un par de años de vida, ya que datan su fecha de nacimiento en 1926 cuando en realidad nació dos años antes. La efemérides correcta sí figuram en cambio, en la placa conmemorativa que recuerda la calle en la que nació el cantaor.

Es curioso este error porque el propio Porrina modificó su fecha de nacimiento. Como buen gitano supersticioso, cambió en el DNI su cumpleaños real, el 13 de enero, por el día de Reyes.

En este caso, la asociación Cívica Ciudad de Badajoz ya pidió al Ayuntamiento que rectificase en las placas su año de nacimiento.

A Godoy, otro de los ilustres pacenses, le ocurre lo contrario. En este caso, en la calle que lleva su nombre -en el barrio de San Fernando- se acierta en que nació en 1767 y murió 90 años después en 1851. El 'Príncipe de la Paz' fue un hombre longevo pero no tanto como reza en la placa conmemorativa de la calle Santa Lucía que recuerda la casa donde nació. Según la placa de mármol blanco, Godoy vivió exactamente 200 años entre 1767 y 1967.

Y para ilustrar el baile de fechas en el callejero pacense, hay un tercer ejemplo, el del personaje que, según reza en la cerámica, muere antes de nacer. Este es el caso de Jesús Rincón Jiménez. En una de las placas que hay en la calle que lleva el nombre del escritor (en la zona de María Auxiliadora) figura en primer lugar la fecha de su muerte (1937) y después la de su nacimiento (1880).

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