Las casetas levantan el ferial para ir de copas, pero pinchan a la hora de comer

Ambiente en la caseta El Salero el miércoles por la tarde. :: pakopí/
Ambiente en la caseta El Salero el miércoles por la tarde. :: pakopí

Muchos pacenses prefieren tomar algo en el centro y luego trasladarse a Caya para bailar, por lo que la zona no se anima hasta media tarde

Natalia Reigadas
NATALIA REIGADASBadajoz

Cada uno cuenta la feria como le va en ella. Esta frase tan española sirve para resumir la edición de 2017 de San Juan en el ferial de Caya. Las casetas de copas están llenas desde las seis de la tarde y han tenido jornadas con mucho público hasta la madrugada, mientras que las dedicadas a organizar comidas tienen una afluencia irregular y califican de pinchazo esta edición de la fiesta.

La cara positiva la representa Francisco Gata. Este empresario de Jerez de los Caballeros es el responsable de la caseta 'El quinto pino', una de las más populares para tomar copas en el ferial, especialmente por sus conocidos gogós cubanos que este año han convertido el 'Despacito' en el himno oficial. Gata está muy contento con el balance de esta feria hasta el momento y cree que el último fin de semana será positivo.

«El ferial ha subido, especialmente en los últimos tres años después de pasar otros años que fueron muy duros. El Ayuntamiento lo ha adecentado y se ha notado», explica el responsable de 'El quinto pinto'. Gata describe el día a día en Caya. El ambiente de copas comienza sobre las cuatro de la tarde con los grupos que han concertado comidas en las casetas cercanas. El grueso de la gente llega entre las cinco y las seis procedente del centro.

Los conciertos del auditorio de Caya han funcionado muy bien para atraer público

Para las casetas de copas, las fechas de esta feria también han sido positivas. Al no haber un festivo entre semana, la mayoría de los pacenses no han tenido puente y no se han marchado de Badajoz. Eso sí, critican que los fuegos artificiales se celebrasen el viernes. El primer viernes de feria es una jornada muy importante para ellos y quedó deslucida porque los visitantes no llegaron hasta después del espectáculo pirotécnico. Eso hizo que una noche muy prometedora fuese muy corta. La propuesta, para otros años, es que la feria se adelante a San Juan y arranque un jueves.

El éxito de las casetas de copas de Caya, según los asistentes, tiene mucho que ver con la oferta. Hay promociones de bebidas y además estos espacios cuentan con espectáculos, en su mayoría de gogós que enseñan una coreografía a los asistentes. «El año pasado vinimos de despedida de soltera de una amiga y me encantó y dijimos que este año repetíamos y hemos venido de Villanueva de la Serena», explicaba ayer Judith Flores, una joven de 32 años que salía de la caseta Jaleo.

«Yo me voy al centro»

En las casetas de comidas el ambiente contrasta con el centro de la ciudad. Mientras que los bares del Casco Antiguo se están llenando prácticamente todos los días y hasta las ocho de la tarde, en Caya, a las dos de la tarde, la mayoría de las mesas están vacías y una hora después no se completan ni la mitad.

Leo Toro fue uno de los visitantes ayer junto con dos compañeros de trabajo. Decidieron acercarse a Caya cuando suelen salir por el centro, pero al llegar, cambiaron de opinión por el poco ambiente en las comidas. «Nos creemos que es la Feria de Málaga, que tiene feria de día y de noche y aquí hay 150.000 habitantes. No son suficientes», defendía uno de sus compañeros. Estos pacenses optaron por ir al ferial porque suelen salir por el centro y querían hacer algo distinto. Finalmente decidieron marcharse y volver a Caya unas horas después.

Félix Marquina, responsable de la caseta municipal, es uno de los empresarios más afectados por el pinchazo de las casetas de comida. «Está flojito», reconoció ayer decepcionado. «Hay gente que te llama y dice que está en el centro y anula su reserva ¿Qué les vas a decir? Cada uno se gasta los cuartos donde quiere».

Para revitalizar el mediodía, y también la hora de la cena en estos espacios, propone que se invierta más en las actuaciones dentro de las casetas. El público más mayor reclama bailar sevillanas, ver un concierto que le resulte atractivo, por ejemplo con un grupo de flamenco, etc.

De menú

Las comidas han funcionado mejor en las casetas pequeñas, como las que dependen de sociedades como la Hípica o el Casino. En estos espacios las comidas organizadas por familias y compañeros de trabajo han salvado la feria, aunque sin demasiada alegría. Así lo explica Juan Manuel García, responsable en este 2017 de la caseta de la Sociedad Hípica Lebrera. «Está un poco flojo. Hay mucho público de noche, de copas, la juventud. En las comidas hay concertadas todos los días, pero hay poca afluencia de público».

Marina Bravo, de 56 años, comió ayer en la caseta Tendido 22 con sus amigas. Es una tradición. «Nosotras venimos todos los años a Caya porque esto es la feria, antes íbamos al antiguo ferial, pero la verdad es que hay muchas más cosas para jóvenes y poco para los demás. Echarse un baile no es fácil, pero a mí no me gusta el centro. Es lo de siempre».

En las casetas de comida lo que mejor funciona son los menús. La oferta están entre los 20 y los 30 euros y suelen incluir dos o tres entrantes y un segundo a elegir. Son platos sencillos, «pero muy de feria, que es lo que apetece en estas fechas», dice Marina Bravo. Una de sus amigas lo tiene claro. «Lo importante en San Juan es salir, que es una vez al año».

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