La familia de Antonio Cuéllar Gragera pide a la Diputación de Badajoz que no se le quite ninguna calle

Tomás Cuéllar, hijo de Antonio Cuéllar Gragera, defiende la memoria de su padre. :: casimiro moreno/
Tomás Cuéllar, hijo de Antonio Cuéllar Gragera, defiende la memoria de su padre. :: casimiro moreno

«Se trata de un error porque mi padre no tuvo ningún cargo político», reivindica su hijo al saber que la institución exige que le retiren de los callejeros

Rocío Romero
ROCÍO ROMEROBadajoz

No quiere polémicas. Ni con la Diputación de Badajoz como institución, ni con su presidente, Miguel Ángel Gallardo. Pero sí quiere defender la memoria de su padre, Antonio Cuéllar Gragera. Alburquerque le ha quitado la calle por orden de la Diputación, dado que el comité de expertos que analiza los vestigios franquistas le señala como presidente de la institución durante la dictadura. También se lo reclamó a los ayuntamientos de Entrín Bajo y de Badajoz. De no eliminar este nombre de su callejero, las tres localidades no podrán acceder a subvenciones de la institución provincial y tendrán que devolver las de 2017. Así consta en las cartas que enviaron a los alcaldes, en las que les daban tres meses para cumplir con la exigencia.

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Sin embargo, Antonio Cuéllar Gragera nunca fue presidente de la Diputación. «Nunca ocupó un cargo político», explica su hijo Tomás. Por ello, reclama a la Diputación que pida por escrito al Ayuntamiento de Alburquerque que recupere la calle y dé traslado de su error a los consistorios de Entrín Bajo y de Badajoz.

Como informó HOY en su edición del sábado, Antonio Cuéllar Gragera fue un reputado abogado que da nombre a un premio del Colegio Provincial de Abogados, institución de la que es decano perpetuo. «Ejerció casi cincuenta años de modo brillante la Abogacía, siendo maestro de abogados, perteneciendo a este Ilustre Colegio Provincial de Abogados de Badajoz desde el año 1923. Formó parte casi regularmente de las juntas de gobierno y fue decano cerca de veinte años y hasta su muerte, el 17 de junio de 1971», explican en la web del colegio. Antonio Cuéllar no se quedó en Badajoz, dado que fue vocal y vicepresidente del Consejo General de la Abogacía y de la Mutualidad, y fue vicepresidente de la Unión Internacional de Abogados, donde logró que aceptaran el español como idioma oficial, apunta Tomás Cuéllar.

«La institución debería reconocer el error. No quiero polémicas, pero sí acabar con esto»

Su hijo da otros datos. Por ejemplo, que además de licenciarse en Derecho en Madrid, estudió en la Universidad de Coimbra. Por eso dejó en su testamento escrito que su extensa biblioteca en portugués fuera donada a Elvas. Se encuentra en la biblioteca pública. Fue también vicecónsul de Portugal en Badajoz.

Lo que sí hizo Antonio Cuéllar Gragera fue trabajar como depositario (equivalente al tesorero actual) en la Diputación, dado que aprobó una oposición en los años 20.

Su único hijo vivo es Tomás Cuéllar, que tenía cinco años cuando su padre falleció. Guarda algunos recuerdos de él y dice que su madre, que aún vive, está pasando momentos muy desagradables al ver la equivocación que han cometido con su esposo. «Ronda los 80 años y todo esto le ha causado un disgusto», insiste Tomás Cuéllar.

Explica, por ejemplo, que en las tres placas que la Diputación exige quitar su padre consta como 'abogado', que es lo que fue y no se explica el error cometido por la institución que Gallardo preside.

En el caso de Entrín Bajo sabe que la calle fue concedida por llevar un pleito para fijar el término municipal en los años 50. «Esa fue la primera calle y fue en agradecimiento a su trabajo», señala.

Su abuelo sí fue presidente de la institución. «Mi abuelo fue general honorario y murió en 1937. Fue el primer universitario de Alburquerque y miembro de la primera promoción de la Academia de Infantería de Toledo. Durante unos meses fue presidente de la Diputación, pero durante los años 20, antes de la guerra civil», añade.

Antonio Cuéllar Gragera::HOY
Antonio Cuéllar Gragera::HOY

Escrito dirigido a Gallardo

El hermano de Tomás Cuéllar e hijo de Antonio Cuéllar Gragera fue político. Fue el alcalde de Badajoz entre 1970 y 1971 y, también, procurador en Cortes. «Mucha gente piensa que yo soy hijo de él, pero es mi hermano», indica. El alcalde, ya fallecido, se llamó Antonio Cuéllar Casalduero. Tomás, abogado como su padre, es el único hijo que queda vivo.

Por eso va a presentar un escrito en la Diputación dirigido a su presidente, Miguel Ángel Gallardo, en el que traza la biografía de su padre y realiza una reivindicación: Quiere que le devuelvan la calle en Alburquerque, así como reclamen a los ayuntamientos de Badajoz y Entrín para que no le borren de su callejero. «Es que no le tienen que quitar las calles y, si es necesario, iremos a hablar con el alcalde de Alburquerque», indica, aunque entiende que al haber sido la Diputación la institución que ha exigido la eliminación de su nombre del callejero debe ser también la institución que pida su restitución. Además, recuerda que su padre estuvo toda su vida vinculado a Alburquerque.

«La Diputación debería reconocer el error. No quiero polémica, pero sí acabar con esto, que nos ha dolido mucho porque, además, no es cierto. Y todo esto es muy desagradable porque mi padre murió en 1971», zanja.

El portavoz de la comisión de expertos, Manuel Candalija, reconoció la equivocación a HOY. Pero la familia reclama a la institución que rectifique de forma oficial.

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