El esternón de titanio pone al Infanta como referente en cirugía torácica

El doctor Santiago García Barajas, delante del equipo de cirugía torácica del Infanta Cristina. :: C. Moreno/
El doctor Santiago García Barajas, delante del equipo de cirugía torácica del Infanta Cristina. :: C. Moreno

Nunca antes otro hospital había hecho una intervención de esta envergadura con este material en el tórax

Antonio Gilgado
ANTONIO GILGADOBadajoz

Los implantes de titanio forman parte de la rutina de los traumatólogos. Placas, clavos y prótesis se añaden para soldar hombros y clavículas. Se trata un elemento inerte irrechazable en el cuerpo, perpetuo y sin reacción adversa. Con todas estas bendiciones, el reto pasaba por incorporarlo a otras intervenciones.

El paso lo dio a finales de febrero el Servicio de Cirugía Torácica del Infanta Cristina. Tras siete horas de quirófano, cuatro cirujanos consiguieron retirar el esternón y parte de las costillas delanteras a una joven de 26 años que sufría un tumor e implantarle nueve piezas de titanio. La paciente ha evolucionado favorablemente, ya está en casa y en dos meses podrá hacer vida normal.

Y lo más importante. El implante no le condicionará su vida futura. Podrá estudiar, trabajar, hacer deporte o ser madre cuando lo decida.

La receptora podrá hacer vida normal en un futuro. Estudiar, trabajar o ser madre si lo decide

Santiago García Barajas es el jefe del servicio y cuenta que esta aplicación supone una revolución en la especialidad. Su equipo conocía esta posibilidad porque es la cuarta operación torácica con titanio en España, pero las anteriores eran de menor envergadura. La del Infanta es la primera en la que se cambia todo el esternón parte de las costillas a la vez. «Antes de llegar al quirófano hay un proceso previo. Estudias el caso con escáner a través del TAC, el PET y las radiografías. Barajas las opciones para abordarlos y planificar. Los tumores en el centro del esternón no son muy frecuentes. Era la solución más apropiada para la patología que se nos presentó».

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A corto plazo, explica el cirujano, el titanio sustituirá al resto de materiales y la primeras aplicaciones se han seguido con mucho interés por la comunidad científica. «Cuando eres de los primeros siempre te conviertes en referencia para el resto». En Badajoz, por ejemplo, asistieron dos compañeros del Hospital de Sevilla para formarse.

Para los especialistas se trata de un paso relevante. Extirpar el esternón o las costillas es algo habitual en su trabajo, pero necesitaban llegar a un tipo de implante que cumpliera la dos funciones de la caja torácica: proteger corazón y pulmones y respirar. «Es una cuestión de oferta y demanda. Las empresas que venden este tipo de prótesis se habían centrado en la traumatología porque tiene mucha demanda. Hasta que alguien pensó que también se podría hacer para nosotros».

Cada vez que se enfrentaban a una patología similar a la de esta paciente de 26 años, sustituían con una prótesis de cemento. Pero es un componente demasiado duro que impide la mecánica respiratoria y los pacientes acaban con respiración asistida. La otra opción es la malla, pero tan blanda que no ofrece garantías ante cualquier impacto. «De ahí la importancia de lo que tenemos ahora. Cumple la doble función perfectamente».

El titanio permite también trabajar con piezas a medida. Con las prótesis de cemento y las mallas partían de tamaños estándar y cada elemento se ajustaba en el quirófano según la zona afectada. En esta nueva etapa, trabajan desde el principio con piezas diseñadas para el receptor. La replica se hace según las medias corporales del paciente.

Cinco centímetros

En el caso de la joven de 26 años, se ha actuado en una zona tan amplia porque el tumor estaba localizado en el centro del esternón. Para extirparlo por completo y evitar posibles recaídas locales, hay que quitar cinco centímetros de tejidos alrededor del tumor y cumplir con los límites libres de enfermedad recomendados en estos casos. Los doctores Santiago García Barajas y Cipriano López García se encargaron de esta extracción. Posteriormente acometieron la parte más compleja, la reconstrucción de la brecha abierta en el pecho. En este proceso laborioso fueron colocando pieza por pieza cada uno de los elementos del implante. Una vez montado, se fijó y se atornilló. Antes de coser y cerrar, los cirujanos José Luis Amaya y María Isabel Correa, de la Unidad de Patología Mamaria, injertaron un músculo de la espalda en el tórax. A pesar de las siete horas de intervención y de la amplia zona abordada, Santiago García explica que no fue una intervención quirúrgica especialmente complicada. La unidad que dirige interviene en los tumores pulmonares, que según la zona de localización, pueden resultar muy complejos.

A veces tienen que extirpar el pulmón completo o eliminar parte de la tráquea y el pericardio, la funda que cubre el corazón. Una muy delicada.

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