Desaparece la figura del conserje municipal de los colegios públicos

Desaparece la figura del conserje municipal de los colegios públicos

El Ayuntamiento indica que ahora se contrata a profesionales para las tareas de mantenimiento y limpieza

R. R. BADAJOZ.

La figura del conserje municipal en los colegios públicos desaparece. No se trata del empleado de Educación que trabaja en los centros, sino de las personas que habían ocupado las viviendas dentro de los complejos y que prácticamente ya no existen. Los últimos tres colegios en contar con ellos son el Arias Montano, el Enrique Iglesias y el General Navarro, aunque dos de ellos están ya también incorporados a otros trabajos en el Ayuntamiento.

La responsable del mantenimiento de los colegios es María José Solana. Explica que en su día, hace años, sí existían personas que vivían en las casas y se dedicaban a las tareas de limpieza, mantenimiento y vigilancia. Pero se fueron jubilando y la figura que aún se mantiene en localidades pequeñas se quitó en Badajoz.

Después fueron funcionarios municipales los que ocupaban las casas. Generalmente, se les adjudicaban en precario. Esto es, con la condición de que tendrían que devolverlas si el Ayuntamiento las necesitaba. Esos ocupantes no trabajaban en el centro, sino que se limitaban a abrir y cerrar la puerta principal y tareas puntuales. A cambio, tenían los gastos pagados. Con el tiempo, explica Solana, se les pidió que se marcharan ante la necesidad creciente de vivienda con carácter social.

Servicios Sociales está adjudicando algunas de las viviendas a familias que necesitan una casa

Actualmente, existen algunas de esas casas ocupadas por familias que necesitan un techo y, en ocasiones, son niños que acuden a esos colegios los mismos que habitan las casas. Algunos centros no han querido este tipo de soluciones y el Ayuntamiento lo ha descartado.

Al Ayuntamiento se le presentaron otros casos, como el de limpiadores municipales que se hicieron mayores y no se encontraban en condiciones de desarrollar su tarea diaria. A esos se les ofreció la posibilidad de ocupar algunas viviendas a cambio de abrir y cerrar la puerta o limpiezas puntuales. Pero eso también se va a acabar y los pocos que quedan volverán a depender directamente de su área y empleados en tareas del Ayuntamiento. Aquellos que se han jubilado no han sido sustituidos.

Tres millones al año

María José Solana destaca que Educación cuenta con las figuras laborales para realizar ese tipo de tareas, además de destacar que la vigilancia y apertura de puertas de los centros implica un control de quienes acceden a los colegios que requiere de personal del propio colegio, que conocen las circunstancias familiares de los alumnos.

La limpieza, el mantenimiento y la vigilancia de los centros públicos depende del Ayuntamiento, que invierte 3,1 millones de euros al año en estas tareas. Con ese dinero, incide María José Solana, se contrata a profesionales que desarrollan sus tareas: «Si se rompe un cristal, llamamos a un cristalero, y la vigilancia también es especializada». Por eso los antiguos conserjes han desaparecido.

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