«Para un creyente, la Pasión es el momento histórico más digno de ser vivido»

Francisco José Dacoba en el convento de las Descalzas, donde se venera al Cristo de la Espina. :: c. moreno/
Francisco José Dacoba en el convento de las Descalzas, donde se venera al Cristo de la Espina. :: c. moreno

Francisco José Dacoba ha sido militar durante más de 40 años, pero esta noche cambiará de registro para pregonar la Semana Santa de Badajoz Francisco José Dacoba Pregonero de la Semana Santa de Badajoz

Evaristo Fdez. de Vega
EVARISTO FDEZ. DE VEGABadajoz

A Francisco José Dacoba le habría gustado vivir en tiempos de Jesucristo. Militar durante 40 años, en enero pasó a la reserva tras dirigir durante ocho años la Brigada Extremadura XI. Esta noche, a las 20.30 horas, subirá al escenario del teatro López de Ayala para pronunciar el Pregón de la Semana Santa de Badajoz. «Como decía San Pablo, la fe sin obras es una fe muerta, por eso cuando se recoge la procesión debe comenzar una acción social y de fe que se refleje en la preocupación por los demás, sobre todo por los que más lo necesitan», afirma.

-¿Cómo afronta el reto de pregonar la Semana Santa?

-Con responsabilidad, porque sé el significado que tiene para la ciudad y precisamente yo no soy de Badajoz. La Semana Santa de Orense en su forma externa es distinta, más de vivirla a título personal. Cuando yo era joven había una sola procesión, por eso cuando llego aquí y veo la pasión con la que se vive me sorprende ese contraste. Pero es un contraste en la forma porque las dos conmemoran la pasión y muerte de Jesucristo.

-¿Qué pensó cuando la hermandad de los comerciantes lo invitó por primera vez a imponerle el fajín de general a la Virgen de los Dolores?

-Me ha resultado un privilegio pensar que a la responsabilidad de ser general jefe de la brigada vaya aparejado como un regalo el detalle de imponerle a la Virgen el fajín. Como soldado de Infantería que soy, estoy bajo el patronazgo de la Inmaculada y esa imagen está en la iglesia de la Inmaculada Concepción.

-¿Su implicación con la Semana Santa tiene motivaciones culturales o de fe?

-Yo afronto el pregón desde mi fe. Sería un acto de deslealtad dar un pregón que no pudiera sentir desde mi vivencia personal.

-Hay personas a las que les llama mucho la atención el acompañamiento militar de las procesiones, incluso les choca.

-Yo creo que es una tradición que viene desde hace muchos años, lo que sí está claro es que ahora la presencia de los militares es a título personal y de forma voluntaria. Todos los que participamos lo hacemos porque además de la representación institucional sentimos un deseo de participar personalmente.

-De las imágenes de la Semana Santa de Badajoz, ¿cuál es su elegida?

-Guardo con mucho cariño una foto que me hice en una procesión con la imagen de la Soledad de fondo, a veces la pongo como fondo de pantalla. Pero a mí me llama mucho la atención la imagen del Cristo de la Humillación, me da un mensaje personal directo entre yo como creyente y Jesús como el redentor en esa postura de la máxima humillación que sufrió.

-Jesucristo predicaba la paz, ¿cómo vive ese mensaje un militar?

-El ejército es una herramienta al servicio de un estado, lo que será positivo o negativo es el empleo que se haga de esa herramienta. En los estados democráticos y de derecho como es el nuestro, el ejército es una herramienta en manos del Estado para la promoción de la paz. Puede ser con la acción diplomática, la acción económica, la cooperación o el empleo de la fuerza militar si es necesario, pero siempre al servicio de un bien mayor que es la estabilidad, la paz, la seguridad y nuestro modelo de convivencia. El ejército es un instrumento al servicio de todas esas cosas y, en última instancia, de la libertad. El gran valor de nuestras sociedades democráticas es la libertad, y eso hay que defenderlo si es necesario.

En los escenarios bíblicos

-Sus misiones internacionales lo han llevado por medio mundo, ¿ha visitado los escenarios en los que se desarrolló la pasión?

-La primera vez que estuve en los santos lugares fue de vacaciones y volví 40 años después como jefe de una brigada internacional en el sur de Líbano, al norte de Israel. Nuestro campamento allí está a los pies de un monte bíblico y volver a aquellas tierras es emocionante, también preocupante por lo que allí está pasando. Sobre todo suscita las ganas de que en esa tierra vivan en paz de una vez.

-¿Estará la vida militar presente en su pregón?

-Mi fe es la fe de un soldado desde hace 42 años. A mí me impresiona la historia de Longinos, ese centurión que presencia en primera persona todo el proceso de la Pasión, porque él era el jefecillo de la cuadrilla que detiene a Jesús, que lo lleva al pretorio, que ve cómo lo juzgan, que se da cuenta de la injusticia que se está cometiendo con él, que presencia la crucifixión junto a la madre de Jesús, que lo escucha hablar y que al final se convierte y dice: verdaderamente este hombre es hijo de Dios. Para un creyente, ese es el momento de la historia de la humanidad más digno de haber sido vivido. Y eso lo presencia Longinos, un soldado.

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