El SES es condenado por diagnosticar por error una enfermedad grave a un niño

El menor fue atendido en las urgencias del Materno Infantil. :: hoy/
El menor fue atendido en las urgencias del Materno Infantil. :: hoy

Ingresó en el Materno con dolor abdominal y durante 21 días su familia creyó que tenía una patología que desarrolla cáncer

EVARISTO FDEZ. DE VEGA

El Servicio Extremeño de Salud tendrá que compensar con una indemnización de 10.000 euros el error que cometió cuando comunicó a los padres de un niño de 12 años que se le había diagnosticado poliposis adenomatosa familiar, una enfermedad congénita que en el 100% de los casos conlleva el desarrollo de un cáncer colorrectal.

Ese diagnóstico se realizó el 10 de octubre del año 2013, pero 21 días después los padres fueron informados del error cometido. Entre una fecha y otra, le fue administrado un medicamento que se le retiró tan pronto como se detectó el fallo.

Una vez aclarada la situación, la familia del menor presentó ante el SES una reclamación en la que solicitaba una indemnización de 42.000 euros por los daños morales sufridos, así como el abono de los 2.351 euros que gastó en la Clínica Universitaria de Navarra, centro al que llevaron al niño para someterlo a nuevas pruebas.

En la sentencia dictada por el Juzgado de lo Contencioso-Administrativo número 2 de Mérida se explica que el menor que ha resultado afectado por este caso había sido diagnosticado en 2010 de hiperlasia folicular linfoide y enfermedad de crohn con corticorresistencia. Esa era su situación cuando el 6 de octubre de 2013 fue llevado al servicio de urgencias del Hospital Materno Infantil de Badajoz con un dolor abdominal continuo. Le realizaron una ecografía abdominal y analítica.

En el informe de alta se hacía referencia a una biopsia realizada por ilionocolonoscopia «que fue informada como lesiones compatibles con pólipos adenomatosos». Ante este diagnóstico, se solicitó una interconsulta a Oftalmología y también un estudio genético del apogen APC.

Al ver la situación que presentaba, «el doctor informó a la madre de su sorpresa ante ese diagnóstico y le indicó que presentaba puntos discordantes con los resultados analíticos y con la clínica del niño».

En ese momento le indicó que los corticoides no estaban indicados para el paciente y le prescribió Celecoxib. También le dijo que ese diagnóstico podría requerir en el futuro una intervención quirúrgica. Toda esa información se la facilitó a la madre el día 10 de octubre.

Con posterioridad, el doctor revisó la biopsia y apreció que había un error en el código del diagnóstico. Rápidamente lo subsanó y se puso en contacto con la madre el día 31 de octubre –21 días después– para pedirle que le retirara el nuevo medicamento prescrito.

En ese momento, la madre le dijo al doctor que había perdido la confianza en los médicos que habían visto a su hijo y que había realizado gestiones para que fuese sometido a nuevas pruebas en la Clínica Universitaria de Navarra.

Finalmente, la familia presentó una reclamación al SES en la que solicitaba el abono de la factura médica de la Clínica Universitaria de Navarra y una indemnización total de 42.000 euros: 16.000 para el padre y 16.000 para la madre por los sufrimientos padecidos por su hijo; 4.000 para la madre y otros 4.000 para el padre por la posibilidad de tener un cáncer; 1.000 euros para el niño por la terrible noticia de desarrollar un cáncer en el 100% de los casos; y otros 1.000 euros para el hermano por la posibilidad de desarrollar cáncer, dado que cuando se diagnostica esta enfermedad es frecuente que sus familiares directos también la padezcan.

En un primer momento el SES rechazó la reclamación, pero el juzgado de lo Contencioso Administrativo número 2 de Mérida ha considerado parcialmente las pretensiones económicas de la familia afectada, que ha sido representada en este caso por el letrado Julio Valiente, y le concede el derecho a recibir una indemnización de 10.000 euros. Ese dinero será entregado a la madre del menor y al niño afectado por el error de diagnóstico.

Sin embargo, el juzgado rechaza las pretensiones del padre y del otro hermano porque la reclamación administrativa solo fue presentada por la madre y, además, en ella no se indicaba en ningún momento que existía un posible hermano perjudicado.

A la hora de fijar la indemnización el juzgado ha tenido en cuenta que no existe ninguna prueba que indique un posible daño causado por el tratamiento que se le administró al menor. Igualmente se rebaja la cantidad porque a pesar de que «pudo provocarse en la familia un estado de alarma e intranquilidad por la posible existencia de una enfermedad de evolución grave», no existe ningún documento médico que deje constancia del grado de tensión psicológica sufrida por la madre ni por el menor durante los días que duró el error de diagnóstico.

Por último, el fallo rechaza la pretensión de que el SES se haga cargo de la factura pagada por la familia en la Clínica Universitaria de Navarra porque no existía «una urgencia vital» que exigiese recurrir a ese centro médico.

De los 10.000 euros de la indemnización se hará cargo Mapfre Industrial porque era entonces la aseguradora del SES.

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