Condenada una mujer a dejar su piso para evitar que acose a un matrimonio del mismo bloque

Juzgados de Badajoz. :: hoy

Tendrá que pagarles una indemnización de 22.000 euros tras quedar probado que amenazó de muerte y agredió a sus vecinos

E. F. V. Jueves, 5 octubre 2017, 09:15

El juzgado de lo penal número 2 de Badajoz ha condenado a una mujer a abandonar el piso en el que vive y mantener una distancia mínima de 300 metros con una familia de su mismo bloque a la que acosó y agredió varias veces a lo largo de más de dos años.

En el relato de hechos probados se explica que A. G. M. A., de 69 años de edad, comenzó a amenazar de muerte a este matrimonio de la barriada de Santa Marina el 31 de agosto de 2014, unos ataques verbales que generalmente iban unidos a un comportamiento agresivo contra la pareja y sus bienes.

Uno de esos episodios tuvo lugar el 15 de noviembre de 2014, cuando golpeó de forma violenta la puerta de la vivienda de las víctimas hasta el punto de causar daños valorados en 955 euros. Mientras lo hacía, profirió amenazas del tipo «te voy a matar, hija de puta, deja de seguirme, deja de vigilarme». Esa reacción violenta obligó a intervenir a los vecinos para evitar que pudiera causar daños mayores.

También el 17 de junio de 2015 abordó a la mujer de ese matrimonio cuando se encontraba acompañada de varios vecinos en una reunión de la comunidad de propietarios. La ahora condenada profirió contra ella insultos tales como «eres una penca, una cerda, te voy a mandar al cementerio». En esa ocasión se abalanzó sobre ella con la intención de agredirla, un ataque que fue impedido por los vecinos que allí se encontraban.

Pocos días después, el 26 de junio de 2015, de nuevo abordó a su vecina cuando se encontraba en la avenida de Santa Marina. Comenzó a insultarla y la amenazó de nuevo diciéndole que la iba a matar. «No voy a descansar hasta que te vea muerta, antes de pagarte te mato, me has llevado al juzgado», le dijo mientras la agredía y la tiraba al suelo para tratar de impedir que pudiera llamar a su vecino.

En esa ocasión, la agresividad de la acusada provocó la intervención de un transeúnte que separó a la investigada y consiguió que se marchara del lugar.

Mientras todo eso sucedía, el esposo de la víctima acudió en su ayuda. En ese momento se encontraba acompañado de su hija de tres años y en presencia de la menor la encausada se dirigió a él diciéndole que no iba a descansar hasta matarla.

Como consecuencia de estos hechos, la esposa resultó lesionada con una contusión en la región malar y en el hombro, por lo que precisó tratamiento médico.

Esos fueron los episodios más graves, pero en la sentencia se indica que «de forma constante y cada vez que la acusada se cruza con la víctima, tanto en la calle como en la vivienda, comienza a insultarla y amenazarla».

Este comportamiento ha creado en la víctima una situación de ansiedad y trastorno de afectividad que dura ya 20 meses, «con grave ideación de perjuicio a su persona», razón por la que ha necesitado atención facultativa y tratamiento farmacológico.

En este caso, el matrimonio que sufrió las amenazas ha estado representado por los letrados Manuel Guerrero y Macarena Rubio.

Finalmente, el Juzgado de lo Penal número 2 de Badajoz ha dictado una sentencia en la que consideran probados el delito consumado de lesiones, el delito continuado de amenazas y el delito de daños.

Tratamiento médico

El juez que ha visto estos hechos no le impone pena de prisión pero sí una medida de libertad vigilada que conlleva la obligación de someterse a un tratamiento médico ambulatorio adecuado a la patología que padece durante un período de tres años (un año por cada delito cometido). También le prohíbe comunicarse y acercarse a menos de 300 metros del matrimonio afectado por estos hechos y a sus lugares de trabajo. Esa medida se prolongará durante tres años, uno por cada uno de los delitos cometidos.

Por último, prohíbe a la condenada vivir en su piso dado que se encuentra en el mismo bloque en el que residen sus víctimas. En este sentido, el juez le da un plazo de 45 días para abandonarla.

A la hora de dictar este fallo el magistrado ha tenido en cuenta que la acusada está diagnosticada de trastorno mental con rasgos paranoides y alteraciones conductuales con ideación delirante, enfermedades mentales para las que no se estaba medicando a pesar de precisar un tratamiento médico. Eso hacía que sus facultades volitivas y cognitivas estuviesen alteradas, una circunstancia que ha sido tenida en cuenta como eximente a la hora de enjuiciar lo sucedido.

Por último, la condena establece la obligación de que indemnice a los afectados con la cantidad de 22.000 euros. El fallo no es firme y contra él cabe la posibilidad de recurso.

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