Todos los colegios públicos tendrán comedor escolar en el curso 2019-20

Niños comiendo en el comedor del colegio Manuel Pacheco de Badajoz. /CASIMIRO MORENO
Niños comiendo en el comedor del colegio Manuel Pacheco de Badajoz. / CASIMIRO MORENO

De momento faltan en el Juan Vázquez de San Fernando, el Luis Vives de San Roque y el Santo Tomás de la estación

A. GILGADO BADAJOZ.

La semana pasada se conoció la licitación para el aulario y el comedor del colegio Santo Tomás de Aquino, en la avenida Carolina Coronado. A finales de año también se puso en marcha la oferta pública para el Luis Vives. Haciendo cuentas y repasando, solo el Juan Vázquez queda ya sin este servicio comprometido en la red de colegios públicos de la ciudad.

María Piedad Álvarez es la delegada provincial de Educación y cuenta que el objetivo es llegar al curso 2019-20 con pleno de comedores en escuela pública de la ciudad.

El Santo Tomás de Aquino es el que más avanzado está porque forma parte del plan de infraestructuras educativas aprobado en la Asamblea de Extremadura y, por lo tanto, ya tiene dinero asignado.

En algunos casos los gestionan directamente las ampas

La Junta le ha reservado más de un millón de euros para el comedor, tres nuevas clases y unas escaleras de emergencia.

El Juan Vázquez y el Luis Vives no forman parte de este plan regional, pero según cuenta la delegada, entran en la programación de obras de la delegación provincial.

El Luis Vives es un colegio de una sola línea de San Roque -el único del barrio que no oferta menús a sus alumnos- y sobre la mesa está ya el proyecto de un comedor para 77 comensales en el patio del centro. El proceso se ha retrasado porque necesita una modificación urbanística que permita edificar en la parcela. El ayuntamiento ha autorizado recientemente el cambio y ahora en Educación iniciarán la contratación en un proceso abierto por subasta por 180.000 euros. El plazo de ejecución es de ocho o seis meses una vez que se adjudique.

En San Fernando, solo queda por poner comedor en el Juan Vázquez. Serán cien plazas y aprovecharán además para retomar la reunificación haciendo dos aulas nuevas. La obra se ofertarán en proceso abierto por subasta con un importe de 258.000 euros y en breve se pedirá la licencia de obra al Ayuntamiento de Badajoz, según Álvarez. Salvo causas sobrevenidas, los tres estarán en pie antes de que termine la legislatura en junio de 2019. «Si no están terminados, seguro que iniciados. Los plazos son factibles. Yo no sé si una empresa, por ejemplo, va a quebrar, pero si no pasa nada extraordinario llegaremos al curso 2019-2020 con todos los colegios públicos de la ciudad de Badajoz con servicio de comedor».

Según Álvarez, en Badajoz hay mucha demanda y la comunidades educativas han tenido paciencia porque son reivindicaciones históricas. Por eso el interés de su delegación en sacarlos adelante en este tiempo.

Por un lado, explica, ayudan a la conciliación familiar. No todos los padres tienen un horario laboral que les permita estar a las dos de la tarde en la puerta de los centros. En Badajoz abundan las parejas jóvenes que se trasladaron desde los pueblos por trabajo y no cuentan con familiares a los que recurrir. «En este contexto es imprescindible el servicio de los comedores», según ha detectado la delegada provincial.

A esta función de conciliación hay que añadir también la labor social que cumplen en los centros de especial desempeño como Manuel Pacheco, Santa Engracia o San Pedro de Alcántara. Garantizan una alimentación equilibrada a los niños ante los problemas económicos de sus familias.

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Hay directores que se han preocupado incluso de dar fruta o lácteos en los recreos porque algunos niños no llevan nada de casa para el patio. Por eso decidieron también ampliar el calendario. Antes arrancaban en octubre y terminaban en mayo. Ahora funcionan desde el primer día de clase hasta el último. «Es muy duro decir que en el año 2018 haya familias con estas necesidades y que solo el colegio les pueda garantizar la alimentación, pero eso ocurre y tenemos que ser conscientes de ello».

La gestión puede depender directamente de la Junta o a través de las ampas, como ocurre, por ejemplo, en el Juventud. La comida puede elaborarse en las cocinas propias o a través de un catering, pero siempre se deben servir dos platos y postre y garantizar una alimentación saludable y equilibrada.

Periódicamente se pregunta a los usuarios para conocer el grado de satisfacción. Normalmente, explican en Educación, los colegios con cocina propia no tienen problemas, las incidencias vienen en las empresas de catering y son cuestiones puntuales. «En los casos que no haya satisfacción hacemos requerimientos a las empresas para que mejoren el servicio. Aunque no son habituales las quejas de las familias. Hablamos de cuestiones muy puntuales». Los alumnos que no tienen beca de comedor porque superan el nivel de renta pagan un precio público de entre cuatro y cinco euros al día, aunque los residentes en Cerro Gordo no están sujetos a esta limitación. Tienen garantizados gratis tanto el transporte como el comedor hasta que se construya el colegio en el barrio.

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