La cárcel de Badajoz tiene 650 internos, 450 menos que hace una década

Los galardonados ayer posan al terminar el acto en la Delegación del Gobierno. :: c. moreno/
Los galardonados ayer posan al terminar el acto en la Delegación del Gobierno. :: c. moreno

Cristina Herrera valora el trabajo del Centro de Promoción de la Mujer de la prisión, distinguido con la Medalla de Plata al Mérito Social

Evaristo Fdez. de Vega
EVARISTO FDEZ. DE VEGABadajoz

El número de reclusos que permanecen internos en el Centro Penitenciario de Badajoz ronda en estos momentos la cifra de 650, un número que está muy por debajo de los 1.100 reclusos que llegó a tener en los momentos de mayor ocupación.

El dato fue facilitado ayer por el director de prisión pacense, Cesáreo Montero de Espinosa, quien aprovechó las celebraciones oficiales de la Festividad de Nuestra Señora de la Merced, patrona de las prisiones, para hablar de las mejoras estructurales que se han realizado en este edificio para mejorar su habitabilidad.

En este sentido, recordó que en los últimos años se ha terminado con los problemas que presentaba el agua instalando una nueva depuradora. Igualmente se han colocado interfonos y detectores de humo en las celdas, con lo que se garantiza la seguridad en el caso de que se produzca una situación de emergencia.

Los cambios introducidos fueron destacados por la delegada del Gobierno en Extremadura, Cristina Herrera, quien alabó el trabajo que realizan a diario los funcionarios de prisiones. «Vosotros sois el alma de nuestro centro penitenciario. Gracias por vuestra entrega y dedicación», dijo en su discurso.

Herrera recordó que el fin último de la prisión es conseguir que los internos que «pagan sus deudas con la sociedad» logren rehabilitarse para que su reintegración en la sociedad sea plena cuando terminan de cumplir la pena. En ese proceso resultan fundamentales los nuevos sistemas de cumplimiento de penas, que en los últimos años han incluido el control telemático de presos.

Cesáreo Montero de Espinosa dijo ayer que a los 650 presos que permanecen recluidos, 25 de ellos mujeres, hay que sumar los que cumplen sus penas en alguna comunidad terapéutica para desintoxicarse de una adicción y los que permanecen fuera de la cárcel controlados con pulseras telemáticas.

«El trabajo que realizáis es callado y silencioso, pero los resultados son fundamentales para toda la sociedad», dijo Ángel Estévez, juez de Vigilancia Penitenciaria para las cárceles de Badajoz y Cáceres.

En el acto de ayer también tuvieron un protagonismo especial los funcionarios distinguidos este año, entre los que se encontraba el subdirector de Seguridad del Centro Penitenciario de Badajoz, Segundo Fernando Díaz Gutiérrez, que recibió la Medalla de Plata al Mérito Penitenciario «por la prestación de servicios de especial relevancia relacionados con la actividad penitenciaria».

También se entregó la Medalla de Plata al Mérito Social Penitenciario al Centro de Cultura y Promoción de la Mujer que funciona en la cárcel de Badajoz desde el año 1985, un galardón que recogieron la presidenta de los Centros de Promoción de la Mujer, Teresa Gil, y una de las fundadoras de ese grupo de voluntarias, Manoli Martín.

Cristina Herrera dedicó parte de su intervención a valorar el trabajo de este grupo de mujeres y las animó a continuar. «Vuestra labor sirve de unión férrea entre las internas y la sociedad».

Igualmente fueron distinguidos con la Medalla de Bronce al Mérito Penitenciario María Soledad Márquez Orantos y Manuel Gallardo, funcionarios destinados en el servicio de gestión de penas y medidas alternativas.

Finalmente, recibieron una mención honorífica «por la satisfactoria prestación de servicios durante su carrera profesional» los funcionarios Juan Manuel Antúnez Trejo, Julio César Benito Luengo, Emilio Domínguez González, Calixto Herrera Tello, José Ramón Hidalgo Antequera, Francisco Javier Rodríguez Román, Jesús María Vázquez González, José Antonio Yuste, José Fernando Rebollo y Conrado Redondo.

Juan Manuel Antúnez tomó la palabra en nombre de los funcionarios distinguidos por cumplir 25 años de servicio para valorar los cambios que se han producido en el sistema penitenciario español durante el último cuarto de siglo y la apuesta que se hace por el tratamiento sociológico y educativo de los internos.

Al tiempo, llamó la atención sobre las agresiones que sufren los funcionarios y la reducción que han experimentado las plantillas. «Nos hemos preocupado mucho de los reclusos pero no tanto de los funcionarios que los acompañan», alertó.

Pocos minutos antes, el director de la cárcel garantizó que la relación de puestos de trabajo asignados a la prisión está prácticamente cubierta y que el déficit que existía en el área de tratamiento ha sido subsanada con las últimas oposiciones.

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