De calle General Franco a calle B

La calle General Franco.:/C. Moreno
La calle General Franco.: / C. Moreno

Defensa pide al Ayuntamiento de Badajoz que cambie los nombres de las calles franquistas de la colonia militar por letras

Miriam F. Rua
MIRIAM F. RUA

García Morato será calle A, General Franco calle B, Jesús del Gran Poder calle C y Escuadrilla Azul calle D. Ese es el deseo del Ministerio de Defensa, que quiere renombrar por fin las vías franquistas de la colonia militar de la base aérea. Así se lo ha comunicado ya al Ayuntamiento de Badajoz, a cuyo término municipal pertenece este residencial que está a 16 kilómetros del centro de la ciudad.

El pasado 13 de diciembre, Defensa movió ficha. Lo hizo mediante un escrito dirigido al Consistorio pacense en el que le solicitaba que se cambie la denominación de las cuatro calles que quedan en pie en este residencial de la N-V. De ellas, tres -General Franco, García Morato y Escuadrilla Azul- son vestigios franquistas.

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Asimismo, le ha pedido cambiar el nombre de la colonia militar que actualmente se llama 'Carlos Haya', considerado también una denominación que exalta la Guerra Civil, y sustituirlo por colonia militar de aviación, para diferenciarla de la base aérea.

El Consistorio asegura que las calles están sin nombre, después de que el Ministerio las retirara

A este respecto, el Consistorio ha explicado a HOY que no está claro quién tiene la competencia para cambiar la denominación de las calles, teniendo en cuenta que aunque la colonia militar está dentro de su término municipal, no son terrenos públicos.

Más específicamente, el único servicio municipal que presta es el de recogida de basura. Las casas son propiedad del Instituto de Vivienda, Infraestructura y Equipamiento de la Defensa (Invied), que pertenece al Ministerio de Defensa.

El gabinete jurídico y la secretaría general del Ayuntamiento está estudiando ahora qué hacer. Se barajan dos vías: que el gobierno municipal tome la iniciativa -en cuyo caso seguiría el trámite ordinario para cualquier otra calle- o que sea el Ministerio de Defensa quien tenga que cambiar los nombres y comunicarlo posteriormente al Consistorio.

Las cartas llegan a domicilios con calles franquistas.
Las cartas llegan a domicilios con calles franquistas. / C. Moreno

En cualquier caso, el Ayuntamiento asegura que a efectos del padrón municipal el nombre de la colonia militar ya se cambió por el de base área, aunque no ha podido precisar en qué año se hizo. Confirma también que las calles de este residencial están sin nombre porque Defensa los quitó en su día, tras la aprobación de la Ley de Memoria Histórica. De ahí -argumenta- que se colocaran los buzones de todas las casas en la garita de entrada a la colonia y no en la puerta de cada domicilio como se hacía antes, porque la correspondencia se dirige genéricamente al residencial.

Lo cierto es que los letreros con los nombres originales de las calles se mantienen en la colonia militar. De hecho, los propios vecinos han repuesto recientemente los rótulos porque alguien, no saben quién, los ha quitado. Por eso, hay algunos letreros que están en la mitad de la calle a la que dan nombre e incluso hay vecinos que los han colocado en la fachadas de sus casas.

Del mismo modo, en los buzones también se detalla la dirección completa de los vecinos, con el nombre franquista incluido.

Isabel Hermida vive en esta urbanización desde los 15 años y lleva ya casi 50 allí. Su casa está en la calle General Franco. Allí vive con su marido, un comandante de la base ya jubilado. «A mí me parece una tontería que quiten el nombre, que ya lo han quitado por cierto, pero los vecinos los hemos vuelto a poner. Esto es historia», defiende. Esta vecina no quiere entrar en debates, sentencia con esta frase: «Para mí está muy bien que la calle se llame General Franco».

Otra vecina, Isabel, vive en la calle Escuadrilla Azul. Sus padres se trasladaron desde Getafe a la colonia militar quince días después de nacer ella y ya no ha salido de allí. Sostiene que mientras que no le den otro nombre a su calle, lo que no puede prescindir es del rótulo por una cuestión de utilidad.

«Vinieron a quitar las calles, se llevaron hasta el rótulo de la plaza que se llamaba Virgen de Loreto, pero estoy empadronada en esta calle y en el registro no me han dado otra. Por eso, decidimos todos los vecinos volverlas a ponerlas, porque si tenemos una urgencia o nos tienen que traer algo aquí no puede llegar nadie si las calles no tienen nombre», justifica.

Un problema menor

No obstante, para la treintena de familias que residen en la colonia militar, el nombre de sus calles es un problema menor. La colonia no es ni sombra de lo que fue. Antes tenía su colegio, su parque infantil, sus pistas deportivas, su bar, su economato, su piscina y su iglesia.

Las familias empezaron a irse cuando perdieron el transporte que le ofrecía la base para trasladarse a Badajoz y ahí empezó la decadencia. Se redujeron los servicios de la propia colonia, sumado a inconvenientes como la falta de agua potable, la imposibilidad de reformar las viviendas -ya que Defensa es la propietaria- o el deficiente mantenimiento de la propia urbanización.

Las casas que se quedaron vacías no han vuelto a ocuparse. Eso se nota a simple vista, ya que las viviendas con signos de vida están pared con pared con otras abandonadas y en ruina. La vegetación descontrolada, el mobiliario urbano roto y oxidado y el asfaltado parcheado dan muestra del descuido de la colonia.

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