Bufandas en las farolas contra el frío

Una bufanda y un jersey en una farola de Segura Otaño. :: j. v. a./
Una bufanda y un jersey en una farola de Segura Otaño. :: j. v. a.

Un movimiento mundial que invita a donar prendas de abrigo ha llegado a Badajoz

NATALIA REIGADAS BADAJOZ.

Una bufanda y un jersey aparecieron anudados hace unos días a una farola de la calle Enrique Segura Otaño, en pleno centro de Badajoz. Junto a ellos un cartel indicaba: «¿Tienes frío? Coge uno ¿Quieres ayudar? Pon uno». Los peatones pasan a su lado sin apenas prestar atención. Algunos creen que es una prenda perdida que alguien ha dejado allí por si su dueño vuelve a recuperarla. Pero no. Se trata de una iniciativa solidaria a nivel mundial que pretende ayudar a los sintecho o a las personas con pocos recursos.

El movimiento tiene muchos nombres. Proyecto bufanda, la noche de las bufandas, árboles contra el frío, etc. Comenzó en Estados Unidos y Canadá hace más de un año y pronto saltó el charco hasta Inglaterra. Este invierno ya se han dado casos en ciudades españolas y parece que Badajoz también se ha unido a la iniciativa.

El principio es sencillo. Se ata una bufanda, o incluso un jersey o un abrigo, a una farola o un árbol y se coloca un cartel o una etiqueta que indique que no se trata de ropa extraviada, sino que se ofrece a los que la necesiten. En algunos casos se incluyen instrucciones para acudir a un albergue o comedor social. En el caso de Segura Otaño, en Badajoz, se invita a los que lo deseen a atar sus propias prendas donadas a la misma farola.

El caso de Segura Otaño ha sido el más llamativo en Badajoz, aunque hay vecinos que aseguran que han visto carteles similares con prendas en Ronda del Pilar y la avenida de Santa Marina. El movimiento pretende que estas prendas desaparezcan por lo que las farolas donde pueden verse van cambiando día a día.

En las ciudades españolas donde han aparecido este tipo de iniciativas han estado relacionadas, en su mayoría, con movimientos estudiantiles. En Madrid o en Barcelona, los universitarios han organizado quedadas para llenar los parques de estas grandes ciudades de bufandas colgadas de los árboles. Así, además de ser un movimiento solidario que pretende ser útil para las personas que viven en la calle, también se ha utilizado a modo de reivindicación colocando las prendas de forma visible.

El origen de la idea, sin embargo, es meramente solidario y anónimo. En Estados Unidos y Canadá eran los propios vecinos los que ataban las prendas de ropa en los árboles, en ocasiones en los propios jardines delanteros de sus casas. También se dieron casos muy llamativos como el de una anciana que tejía las bufandas en un parque de Washington durante el día y las colgaba en los árboles al anochecer. Algunos medio norteamericanos situaron el origen del movimiento en el gesto de esta vecina.

No es la primera vez que un movimiento mundial de estas características se deja ver en Badajoz. La extensión de las redes sociales ha hecho que sea más sencillo propagar una tendencia. Uno de los más recordados fue el 'Ice Bucket Challenge', el reto que consistía en tirarse un cubo de agua helada por encima a favor de los enfermos de ELA. Varios pacenses mostraron sus vídeos en las redes. También ha habido representaciones en colegios y otras instituciones del conocido 'Mannequin Challenge', mostrar un vídeo haciendo la estatua, esta vez, sin más objetivo que divertir a los espectadores.

Otros movimientos que se han dejado sentir en Badajoz no se han quedado en las pantallas de los ordenadores sino que han alcanzado las calles, como ocurre ahora con las bufandas en las farolas. Fue el caso hace tres años del ' BookCrossing', también conocido como 'Liberar libros'. Esta tendencia consiste en dejar libros en las calles y, a cambio llevarse, otros. En Internet, los amantes de la lectura comparten los lugares donde los han 'liberado'. En Badajoz se han visto varios libros marcados como pertenecientes a este movimiento.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos