De barro hasta las cejas en el Desafío San Fernando de Badajoz

Los niños protagonizaron la prueba más divertida en un circuito lleno de obstáculos donde padres y militares les ayudaron a superarlos | Ni la tormenta ni el fango amilanaron al millar de deportistas que midieron sus fuerzas en el VI Desafío San Fernando

Miriam F. Rua
MIRIAM F. RUA

Badajoz estaba tronando cuando ayer tocó diana en la Base General Menacho. El cielo plomizo no invitaba a salir de la cama, pero los valientes que estaban inscritos en el VI Desafío San Fernando se sacudieron la pereza y pusieron rumbo a Bótoa. Sin miedo, corrieron a pie y en bici más de mil deportistas que entraron en meta llenos de barro hasta las cejas.

Las pruebas que organizan desde hace seis años el Batallón de Zapadores de la Brigada Extremadura XI se han convertido en una de las citas que más interés despierta entre los deportistas. Distintas modalidades, un terreno único -la propia base militar y su campo de maniobras- y una organización impecable, la convierten en una de las pruebas con más adrenalina del calendario deportivo no solo de Badajoz, sino de toda la provincia.

CLASIFICACIONES GENERALES

Cross 10 kilómetros
1º.- Manuel Jorge González. 2º.- Óscar Palomo Jociles. 3º.- Rafael Domínguez González.
Cross 21 kilómetros
1º.- Miguel Ángel Onieva del Río. 2º.- Francisco Rodríguez Toledano. 3º.- Florencia Encinas Serrano.
Duatlón
1º.- Luciano Cortés Masero. 2º.- José Joaquín Castro Infantes. 3º.- Javier Béjar Blanco.
BTT 80 Kilómetros
1º.- David Parejo Lima. 2º.- Francisco A. Llanos Justo. 3º.- Manuel Montero.

Más de 160 militares se desplegaron por toda la base para que deportistas y visitantes estuvieran atendidos en todo momento, dado además la simultaneidad de muchas de las pruebas y de las actividades paralelas. De hecho, los deportistas alabaron la organización.

Al margen de los participantes en las pruebas deportivas, sí ha habido menos gente visitante que en años anteriores, a los que el tiempo sí les debió asustar.

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«Me ha encantado, a mí me gusta más correr trails que maratones, con lo cual estaba en mi modalidad», decía ayer Paloma Preciado, ya sin barro. Esta pacense quedó sexta en la modalidad femenina de la prueba de 21 kilómetros. «Ha sido una carrera durilla. La dificultad principal ha sido que las lluvias de ayer -por el sábado- han hecho que el terreno estuviera muy difícil y hubiera que sortear charcos y barro, habiendo incluso corredores que han perdido el calzado en el recorrido».

El primer premio de esta modalidad se lo llevó María Libertad Centeno, cabo de la Brigada Extremadura XI. «Este es nuestro campo, en el que entrenamos todos los días, y llevarse al patrón de San Fernando, aunque no sea zapadora, es un orgullo». La ganadora también reconoció que la carrera fue dura. «Exige un entrenamiento porque tiene sus subidas y sus bajadas y el tiempo ha dificultado hacer una buena carrera». A Centeno le acompañaron en el podio Almudena Sierra y Meme Deorano.

Un veterano en el Desafío San Fernando es Lorenzo Rodríguez, pero en esta ocasión le ha costado más entrar en meta. «Ha sido el año más duro por las condiciones del terreno, sobre todo los diez primeros kilómetros donde había mucho lodo y mucho agua que no te dejaban correr».

A su lado iba Paco Martínez que ayer se estrenó en el Desafío San Fernando. «Es la primera vez que he corrido en la base y he sufrido mucho, pero es una carrera muy bonita», reconoce.

Los corredores en bici no lo han tenido más fácil. Al contrario, lo que se comentaba ayer en la base es que muchos participantes del duatlón se habían retirado por el estado del terreno. En su caso, no solo llevaban barro los deportistas, también las bicis. En el lavadero instalado en la base hubo colas desde el mediodía para limpiar las bicicletas.

Pequeños soldados

La prueba más divertida y también la que más gente congregó fue la carrera de obstáculos infantil. El circuito diseñado por los propios militares recordaba a los entrenamientos marciales de las películas: los niños, algunos muy pequeñitos, tuvieron que saltar, reptar por debajo de un Leopard, zafarse de cuerdas, probar su equilibrio y sobre todo, disfrutar.

Muchos padres acompañaron a sus hijos durante el recorrido para ayudarles a completarlos. En otros casos, fueron los propios militares los que cogían en brazos a los pequeños para rebasar algunos de los obstáculos que sobrepasaban en muchos centímetros su altura. Todos, más de doscientos, se sintieron ayer pequeños soldados.

Otros atractivos de las jornada de convivencia cívico-militar fueron meterse en los tanques, tirarse en tirolina o flipar con el coche fantástico, que fue uno de los modelos de vehículos clásicos que más fotos se llevó ayer, en la primera concentración de este tipo que acogió la base.

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