El Casco Antiguo de Badajoz, un barrio sujeto por los andamios

El andamio en la calle Luis de Morales lleva 10 años sujetando esta vivienda. /Casimiro Moreno
El andamio en la calle Luis de Morales lleva 10 años sujetando esta vivienda. / Casimiro Moreno

La solución de colocar una estructura exterior para evitar derrumbes se extiende por el Casco Antiguo

Natalia Reigadas
NATALIA REIGADASBadajoz

Eran las vigas de hierro más grandes que había visto en su vida. Lo recuerda Manuela, vecina del Casco Antiguo. Vio llegar las estructuras hace casi 10 años a su calle. «Me imaginé que arreglaban la dichosa casa por fin. Pensé que los hierros iban dentro, para repararla. No me lo podía creer cuando los pusieron por fuera». Esta anciana fue testigo de la colocación de uno de los primeros andamios de seguridad que se instaló en una vivienda del Casco Antiguo de Badajoz. Fue en la calle Luis de Morales. «Luego nos dijeron que era provisional, que solo hasta que arreglasen la vivienda». Una década después el andamio sigue allí. El hierro se ha oxidado.

Ahora no es el único andamio. El método de colocar estructuras exteriores para sujetar las casas que tienen riesgo de derrumbe se ha extendido. Ya son cuatro casos. Al de la calle Luis de Morales, el más antiguo, se sumó hace casi cuatro años la calle Norte, que desde entonces está cerrada por completo. En los dos últimos meses han instalado estas estructuras en dos inmuebles más, primero en Moreno Zancudo y ahora en Virgen de la Soledad. También hay un andamio temporal en la calle Encarnación por el peligro que supone una de sus casas.

Miedo a que se eternice

El mayor miedo de los vecinos del Casco Antiguo y de los amantes de la zona histórica es que estos andamios, grandes parches en un entorno monumental, se eternicen. «No es una buena solución. Yo entiendo que no pueden dejar que se caigan las casas, porque además son fachadas protegidas, pero al poner las estructuras ya tienen excusa para no volver en años», se lamenta Juan Málaga, vecino del centro.

Hubo un caso en el que el andamio exterior duró relativamente poco. Fue en la Plaza de San José. Se apuntaló una vivienda de la Inmobiliaria Municipal en 2015. En 2016, como aún no había inversión para rehabilitar el edificio, se demolió el interior, se rehabilitó la fachada y se retiró el andamio. Esta es una alternativa que sigue sin solucionar el deterioro del barrio, pero que evita la mala imagen, resaltan los vecinos.

«Solo queda esperar que no duren porque es un 'parchazo'. En un barrio tan bonito hay cosas muy feas» Manuela Real | Jubilada

«La alternativa es tirar los edificios y tener solares. O nos comemos los andamios o nos comen las ratas» Juan Málaga | Pintor

Los cuatro edificios que están actualmente afectados son privados. Todos tienen riesgo de derrumbe y en algunos casos fueron intervenidos por el Ayuntamiento de forma subsidiaria, mientras que en otras ocasiones resultaron sus propios dueños los que optaron por esta medida de seguridad. El objetivo, en todos los casos, ha sido ser una solución provisional, lo que no garantiza que no se extienda en el tiempo.

El ejemplo más llamativo es el de la calle Luis de Morales. Se trata de una vivienda de la que solo se mantiene la fachada. Primero se colocó el andamio de seguridad para que no se viniese abajo. Años después, a pesar de esta medida, caían cascotes de los muros que permanecen en pie, por lo que la estructura se forró con una malla metálica. Es una casa privada y no hay ningún proyecto de recuperación, por lo que no se espera que la situación se desbloquee a corto plazo.

Como en la calle Morales, el problema de fondo de estos edificios es que se trata de inmuebles protegidos. No se pueden demoler, al menos sus fachadas, por lo que el andamio sirve para cumplir con la ley sin tener que rehabilitar la casa. La otra opción tampoco atrae a los vecinos. «Si la alternativa es tirarlos y tener solares, tampoco es buena. Entonces en lugar de comernos los andamios, nos comen las ratas», añade Juan Málaga.

Los andamios en la calle Norte, en la calle Montesinos y el de la calle Moreno Zancudo. / Casimiro Moreno

La calle Encarnación fue el mejor ejemplo para ilustrar las quejas de este vecino. Primero se cerró por el riesgo de derrumbe de sus casas, pero finalmente el Consistorio optó por demoler varias propiedades. En la calle Norte, sin embargo, la opción fue distinta. Se colocó el andamio hace 4 años y se clausuró esta vía que une la Plaza de Santa María y la de San José. No hay fecha para que vuelva a reabrirse. Recientemente hubo desplomes en la estructura de este inmueble, que iba a convertirse en un hotel, pero cuyo proyecto quedó parado. El Ayuntamiento va a reformar el andamio y demoler algunas estructuras, pero la calle Norte seguirá apuntalada. Al lado de estas ruinas se construirá la nueva sede de la Fundación Caja Badajoz.

El caso de Moreno Zancudo es más reciente. Poco antes de Semana Santa se detectó el riesgo de derrumbe de dos números de esta vía, la principal subida a la Plaza Alta. Se colocó el andamio exterior, muy criticado por los vecinos, que piden al menos que se coloque un lienzo para taparlo, ya que es uno de los lugares más turísticos del Casco Antiguo.

Los inmuebles afectados en Moreno Zancudo son privados, aunque el andamio lo colocó el Ayuntamiento y les cobrará el coste del mismo. Hay pendiente un proyecto para convertir estos espacios en una escuela de flamenco. La esperanza de los que viven cerca es que se lleve a cabo lo antes posible para ver desaparecer la estructura, que en este caso es de cemento y metal.

El mismo estilo tiene el último andamio en llegar, el de la esquina de la calle Virgen de la Soledad con Montesinos. Se trata de un inmueble privado y han sido sus dueños los que han optado por asegurar la estructura con este método. «Solo queda esperar que no dure mucho porque es un 'parchazo'. En un barrio tan bonito, hay tantas cosas feas», dice Manuela Real, vecina de Badajoz.

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