La avenida más dulce de Badajoz

Jaime Coba Ansorena muestra una de sus tartas. :: pakopí
Jaime Coba Ansorena muestra una de sus tartas. :: pakopí

Cuatro de las pastelerías más conocidas de Badajoz conviven ahora en menos de 300 metros

SOLEDAD RODRÍGUEZ BADAJOZ.

La Avenida Villanueva y su continuación podría definirse como la calle más dulce de Badajoz, donde los golosos pueden elegir entre degustar una gran variedad de pasteles. Desde los bollos de leche más míticos de Badajoz, en la confitería La Cubana, hasta los helados de Los Valencianos, los más famosos de la ciudad. Si algo no le falta a esta céntrica calle de Badajoz son pastelerías, en menos de 300 metros se pueden encontrar hasta cuatro comercios de este tipo que van desde lo más tradicional hasta lo más novedoso y moderno.

Si el paseante ha salido a tomarse unas copas por el centro y le apetece reponer fuerzas, una opción es ir a A-morsus, una pequeña tienda-local que ofrece desde paninis y pizzas hasta pasteles merecedores de salir en Instagram. Una de sus ventajas es que esta pastelería tiene sus puertas abiertas de jueves a viernes hasta las 5.00 de la madrugada, y además de sus dulces y pasteles tan fotogénicos y coloridos también se pueden degustar otros mucho más tradicionales.

Fátima Caballero, dueña del local junto a su marido, recomienda probar el hojaldre de esta pequeña pastelería, ya que -según ella- es diferente al usado en los demás locales.

«Nuestra clientela no se ve afectada por tener otros locales cerca porque no todos vendemos lo mismo»

Si lo que se busca es tradición, habrá que esperar al día siguiente hasta las 10.00 de la mañana, que es cuando abre la confitería La Cubana, la más antigua de toda la ciudad, ya que abrió sus puertas por vez primera en 1890.

Después del fracaso -según admite- que supuso el local de Sinforiano Madroñero, su actual dueño, Antonio Martínez, decidió apostar por otra ubicación y ampliar los horizontes de su confitería con un nuevo local en la avenida de Huelva (donde antes estaba Ansorena) en el que -asegura- entra aún más gente que en La Cubana de toda la vida, la que está en la calle Francisco Pizarro.

Por los pacenses son conocidos los bollos de leche espolvoreados con azúcar glas de La Cubana, y para los turistas debería ser obligatorio emplear 40 céntimos en uno. Pero La Cubana no es solo bollos de leche, también se pueden encontrar ensaimadas o encargar una tarta de yema para cualquier evento que sea merecedor de ella.

Si el cliente es más de café que de copas, su lugar es la nueva Ansorena, una pastelería que lleva abierta desde 1987 y que ahora se sitúa en la avenida Villanueva, de forma que deja su antigua ubicación en manos de La Cubana.

En este nuevo local, notoriamente más amplio que el anterior, se puede tomar desde una teja o un trozo de tarta y acompañarlo con un café o una granizada, ya que Ansorena ha evolucionado de pastelería a cafetería. Esta necesidad de más espacio es la que ha provocado la mudanza del negocio.

Según su dueño, Jaime Coba Ansorena, a lo largo del día entran por la puerta de su local entre 500 y 600 personas, que son el resultado de años de experiencia y que verifican que el plan de ofrecer al cliente un acompañamiento para sus pasteles y un lugar donde tomárselo ha sido una buena idea.

Pero lo cierto es que con los 40 grados a la sombra que puede haber en Badajoz, apetece mucho más un helado que un café y el rey de estos maravilloso dulces veraniegos es Los Valencianos, donde se pueden degustar sabores que abarcan desde lo más tradicional, como chocolate o fresa, hasta otros mucho más extraños, como el de huevo Kinder.

Todas estas pastelerías saben convivir juntas. La llegada de La Cubana el pasado 3 de julio no ha afectado a la clientela de los demás locales, porque según dijo Fátima Caballero, «cada local se caracteriza por algo y no todos vendemos lo mismo».

Después de todas estas propuestas, nadie puede negar que Badajoz no sea dulce y mucho menos decir que la avenida Villanueva no es la peor calle de la ciudad para comenzar la operación bikini.

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