Un asociación de militares plantea autobuses a la base de Bótoa para aliviar la carretera

Acceso a la base General Menacho desde la EX-110. :: j. v. arnelas
Acceso a la base General Menacho desde la EX-110. :: j. v. arnelas

La agrupación militar se ha reunido con los grupos de la Asamblea para que busquen soluciones a la alta siniestralidad

A. GILGADO

En las rotondas de Valdebótoa se han registrados dos accidentes de tráfico en la última semana. La siniestralidad de la carretera que conecta la ciudad con el cuartel militar de Bótoa ya no es noticia. Entran y salen a diario los tres mil militares destinados en la base y los atascos son frecuentes a pesar de que lo hacen de forma escalonada para no saturar la vía. Ahora, la Asociación de Tropa y Marinería Española (ATME) reclama más seguridad para la carretera. Juan Carlos Tamame, presidente de ATME, insiste en que «la gente se está jugando la vida a diario».

Aunque los sustos y el colapso en hora punta de la Ex-110 no es nuevo, sí es la primera vez que se escucha al colectivo militar pedir una solución. ATME se creó en el año 2011 gracias a Ley de Derechos y Deberes de los miembros de las Fuerzas Armadas, que permitió, por primera vez, crear asociaciones de militares. Desde entonces ha ido ganado asociados por todos los cuarteles de España y en Bótoa, además de un delegado y un subdelegado, cuenta con el respaldo de seiscientos militares, según explica su presidente.

En Badajoz, reclama Tamame, la principal urgencia pasa por solucionar la seguridad de la EX-110. Para buscar alternativas se reunieron en junio con representantes de los partidos políticos en la Asamblea con una batería de propuestas. La más lógica, entiende que pasa por desdoblar de una vez el tramo que va desde Gévora hasta el cuartel para que pueda digerir el volumen de tráfico. Otra opción sería ensanchar los arcenes para reconvertirlos en vías de servicio. «Seguimos en contacto directo con nuestros asociados y volveremos de nuevo a reunirnos con los grupos parlamentarios. Se tiene que hacer algo».

Sobre la mesa hay otras medidas provisionales algo más económicas que aliviarían las horas puntas. En ATME creen que ha llegado el momento de conectar la Base con Badajoz a través de una línea regular de autobuses, que funcione con precios asequibles y acorde a los horarios de entrada y salida del personal a las instalaciones. El presidente de la agrupación militar pide a las administraciones públicas sensibilidad con las familias de los militares para reducir los riesgos.

La conexión por bus entre Badajoz y la base también es un tema recurrente por los muchos intentos frustrados para ponerla en marcha.

Juan Manuel Luengo tiene una empresa de autobuses en Valdebótoa, a cinco kilómetros de la base. Hace años, recuerda, propuso un servicio diario de ida y vuelta. La idea la aportaron algunos de los trabajadores civiles. «Es muy fácil, basta que se inscriba gente suficiente para llenar un autobús y nosotros nos encargamos de pedir permiso a la Junta para que nos deje parar en varios puntos de Badajoz». El problema, cuenta Luengo, es que a los militares residentes en Badajoz no les interesa pagar todos los días por un servicio de autobús, por eso es imposible establecer una línea regular privada, que se sostenga con lo que pagan los usuarios. La única opción para hacerlo atractivo pasa por subvencionarlo.

Por la base de Menacho pasa a diario el servicio de Damas que va desde Badajoz a Alburquerque y no tiene mucho éxito entre el personal de la base porque hay que ir hasta la estación de autobuses.

Llama la atención que no haya un servicio regular con Badajoz y sin embargo entren cada día a la base autocares desde otras poblaciones más lejanas como Mérida o Villanueva.

En este caso, explica Luengo, se sostiene porque los soldados que viven en esas ciudades y se han organizado por su propia cuenta para fletarlo.

«Cuando estás a una hora de casa prefieres el autobús porque no llegas cansado y el coche compartido ya no es tan rentable, pero en Badajoz, como está tan cerca, pues no resulta tan atractivo». Luengo es también de los que creen que la carretera necesita una solución. Su esperanza pasaba por el proyecto de autovía entre Badajoz y Cáceres que en su día se planteó. «El trazado que se fijó permitía perfectamente una conexión con la entrada norte». El problema es que no hay dinero para hacerla.

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