Arias Montano, una calle de Badajoz en el olvido

Viandantes paseando por la calle Arias Montano:: j. v. arnelas/
Viandantes paseando por la calle Arias Montano:: j. v. arnelas

La crisis, la apertura de grandes superficies y los cambios en los hábitos de vida también explican la actual situación La expansión urbanística de Badajoz supuso el principio del fin de las vías más antiguas de la ciudad

SOLEDAD RODRÍGUEZ BADAJOZ.

Comercios que cerraron, aceras sin transitar, abandono de los hogares... Son un largo etcétera los problemas que han contribuido a que Arias Montano, una céntrica calle de Badajoz que se ubica entre la plaza de la Soledad y la calle San Juan, se encuentre en una precaria situación a pesar de su privilegiada posición dentro de la ciudad.

Manuel, un vecino que ha pasado toda su vida en esta zona y que elude dar su apellido, comenta la triste situación en la que se encuentra la calle desde hace años. Según rememora, antaño albergaba alrededor de diez pequeños comercios, que tuvieron que cerrar por culpa de la aparición de las grandes superficies que llegaron a la ciudad en los años 90 y conquistaron a los clientes.

Este vecino asegura que la situación de la calle Arias Montano hace 20 años era totalmente diferente. «Era tan transitada como cualquier otra zona del centro» afirma. Según este residente, aparte de los grandes comercios, otro de los problemas que provocaron la actual situación de la zona habría sido la crisis económica, además de los locales nocturnos que han ido apareciendo en la calle San Juan y en la Plaza de España. « Las discotecas han empeorado el panorama, la gente que acude a estos locales utilizan esta calle como si de un baño se tratase», denuncia.

Los vecinos y comerciantes no confían en el resurgimiento de la calle Arias Montano

Negocios que siguen a flote

Sin embargo, a pesar del precario aspecto en el que se encuentra Arias Montano, actualmente existen algunos negocios que resisten y siguen a flote. Entre ellos está La Galería una pequeña cafetería que lleva abierta quince años.

Su dueño, Juan González, que nació en la calle San Atón y ha vivido siempre en el Casco Antiguo, culpa del abandono de Arias Montano «a la novedad». Para él, el declive de la calle ha sido causado por los vecinos que abandonaron sus viviendas en el centro para acomodarse en otros barrios que se comenzaron a erigir en la década de los 90. «Se construyeron nuevas zonas como valdepasillas y muchos habitantes de esta zona se mudaron allí» afirma.

A consecuencia de estos desplazamientos, los pequeños negocios se quedaron sin la clientela que les sustentaba y por consiguiente tuvieron que cerrar.

El dueño de La Galería confiesa que su negocio también ha pasado por altibajos en varias ocasiones, pero que la perseverancia, la buena suerte y el saber arriesgar han sido los elementos que han ayudado a que La Galería hoy día sea una cafetería conocida de la zona.

La única solución que González contempla para solventar el problema sería que más gente joven viviera en el casco antiguo para reactivar los negocios de la zona, pero aún así califica de imposible el resurgimiento de esta calle. «Nadie pone interés en arreglar Arias Montano», comenta.

Carlos Rodríguez, encargado del restaurante La Casona Baja, que se sitúa entre la Plaza de la Soledad y la calle Arias Montano, transita por el Casco Antiguo desde hace nueve años. Rodríguez opina que no existe solución para reactivar esta zona, aunque según él los locales nocturno han ayudado a dar más vida a estas calles.

Rodríguez arremete contra la Policía Local y el Ayuntamiento, que según él impiden el impulso de nuevos negocios debido a las restricciones a las que estos locales se ven sometidos.

Mientras tanto la calle, privilegiada por su ubicación, se encuentra en un estado mejorable.

La pintura resquebrajada de las fachadas de las casas no favorece a mejorar su aspecto, al igual que las aceras y pintadas de las paredes, que no invitan a pasear. De los locales que antaño fueron pequeños comercios ahora solo quedan sus letreros que recuerdan que Arias Montano no siempre ha sido lo que ahora es.

Existe un entristecedor contraste entre esta vía y las zonas que la rodean. A su derecha se encuentra la calle San Juan, que protagoniza las noches pacenses y donde sobreviven algunos comercios. A su izquierda, la Plaza de la Soledad, que cobija algunos de los restaurantes y bares más transitados de la ciudad. Entre medias, Arias Montano, sin apenas paseantes, vacía la mayor parte del tiempo y con tan solo un par de negocios que han conseguido sobrevivir a la precaría situación.

Arias Montano tan solo es uno de los ejemplos que demuestran que las pequeñas calles del Casco Antiguo están muriendo.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos