El Árbol de los Chupetes se queda desnudo

La Concejalía de Parques y Jardines retira por error el millar de ejemplares que colgaban de las ramas en este proyecto que se inició hace 4 años

El Árbol de los Chupetes vacío./J. V. Arnelas
El Árbol de los Chupetes vacío. / J. V. Arnelas
Natalia Reigadas
NATALIA REIGADASBadajoz

Ha desaparecido un millar de chupetes. Estaban colgados de un árbol en el parque de Castelar, pero han acabado en la basura. El llamado Árbol de los Chupetes de Badajoz cumple mañana cuatro años, pero lo hará desnudo.

El 26 de abril de 2014 se inauguró en Badajoz el Árbol de los Chupetes, un ejemplar de 'photinea' del parque de Castelar donde el Ayuntamiento de Badajoz autorizó que los niños pudiesen colgar sus 'tetes'. La iniciativa surgió de un grupo de padres que siguieron una tendencia internacional que sirve para que los menores puedan dejar este hábito con mayor facilidad.

El primer árbol de este tipo se creó en un zoológico de Suecia. Los trabajadores solían encontrarse chupetes en el suelo y decidieron comenzar a colgarlos del mismo árbol a modo de decoración. La idea se hizo famosa y hoy en día es un atractivo turístico porque hay más de 15.000 chupetes en este ejemplar. El proyecto se extendió rápidamente por Europa y en la actualidad hay centenares de árboles de este tipo. Ya no se trata solo de una anécdota. Estos espacios sirven para que los niños abandonen sus chupetes con menor resistencia al convertirlo en un juego. Luego, además, puedan ir a visitarlos.

Hace cuatro años llegó a Badajoz. El Ayuntamiento valló y acondicionó un 'photinea' en Castelar. En este tiempo se han colgado unos mil chupetes, pero pocos días antes de Semana Santa desaparecieron. Los promotores del proyecto mostraron su descontento. El concejal delegado de Parques y Jardines explicó ayer que se trató de un error. «Íbamos a quitar algunos porque estaban sucios o apretaban las ramas, pero el operario encargado se confundió y los retiró todos», justificó el concejal responsable de Castelar.

Ávila aseguró que no tiene nada en contra del proyecto. «No tengo ningún motivo. Nosotros acondicionamos el árbol cuando nos lo propusieron hace cuatro años». Sin embargo explicó que deben realizar tareas de mantenimiento y que en este caso, por error, se quitaron todos.

Begoña Guerrero Carrión, una de las responsables del proyecto, no cree que haya sido un error y rechaza que los chupetes estrangulasen el árbol. Resalta que esta iniciativa se mantiene en muchas ciudades y los chupetes no se quitan, ya que la ilusión de los niños es poder ir a verlos. «Para que las cintas asfixiaran al árbol harían falta más de quince años, que las cintas estuvieran apretadas y que el árbol fuera una especie de crecimiento rápido. Ninguna de las tres condiciones se dan en nuestro árbol. La información no es mía. Me la han proporcionado tres ingenieros agrónomos. En el caso de que alguna cinta estuviera apretada o dañara de alguna manera el árbol, podría haberse cortado sin ocasionar mayor problema ¿Pero todos?».

Guerrero cree que el saneamiento, si es necesario, se podría hacer de forma profesional sin decepcionar a los niños que irán a buscar su chupete y no lo encontrarán. «No me creo que esos chupetes hicieran daño a absolutamente nada. Y que además, si uno se equivoca, se pide disculpas y se intenta enmendar el error. En ese árbol había chupetes que llevaban cuatro años y chupetes que llevaban tres días», añade.

El colectivo promotor de este proyecto está preparando un evento en torno al árbol para repoblarlo. Ya organizaron recogidas de juguetes y cuentacuentos en este espacio y esperan poder repetir para reivindicar la iniciativa y que vuelvan los chupetes.

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