Dos alumnos de Badajoz consiguen el Premio Extraordinario de Bachillerato

María García, en Medicina, donde estudia ahora. :: J. V. Arnelas

Ismael García, del Rodríguez Moñino, estudia ahora ADE Internacional en Madrid y María García, de la Escuela Guadalupe, Medicina en Badajoz

Antonio Gilgado
ANTONIO GILGADOBadajoz

Aunque comparten apellido -García-, ciudad -Badajoz- y promoción -acabaron el instituto en junio- María e Ismael no se conocen. Pero tienen mucho en común. Los dos son oficialmente estudiantes brillantes y sus nombres forman parte del listado de nueve alumnos con los que la Junta reconoce a los mejores expedientes de Bachillerato del pasado curso.

Además del reconocimiento para el expediente académico, el Premio Extraordinario de Bachillerato supone una beca de novecientos euros y el pago de las tasas universitarias.

María e Ismael han recorrido caminos distintos. Uno viene de colegio público y bachillerato de ciencias sociales y el otro de centro concertado y bachillerato de ciencias y siguen caminos igualmente diferentes: Medicina en Badajoz y ADE Internacional en Madrid. Si comparten la madurez impropia de los que estrenan la mayoría de edad y la humildad de los que se acuerdan de los demás cuando le reconocen sus méritos.

Con una nota media de 13,716 tras su paso por el Rodríguez Moñino, a Ismael García Cáceres se le abría un amplio abanico de posibilidades después de selectividad. Podía elegir carrera y universidad.

Su idea era cambiar radicalmente de vida por eso optó por Madrid y la Carlos III, la segunda mejor universidad según algunos estudios. Se ha matriculado en Estudios Internacionales y ADE en inglés porque su deseo es dedicarse a la empresa privada y concretamente a la exportación porque le permite viajar, conocer otros países y estar en constante movimiento.

Debutó como universitario el 4 de septiembre y estos primeros días de toma de contacto ya le ha dado para hacerse una idea de lo que espera. «En el instituto, la relación con el profesor está más cercana, aquí todo es más distante».

Recuerda con especial cariño a Felipa, su maestra de primaria en el Colegio Guadiana. «Enseñanza con un método pedagógico alternativo. En quinto y sexto, prácticamente no hicimos exámenes, pero trabajábamos mucho la compresión lectora, el razonamiento, la lógica y la curiosidad. Todo eso, en el sistema tradicional casi ni se toca».

Alaba también el trato cercano en el Moñino -«el mejor instituto en el que podía haber estudiado»- y recomienda a los que ahora empiezan el bachillerato que no se obsesionen con las notas y la ansiedad por no conseguir la nota para entrar en la carrera que quieren. «Los agobios te cansan y no rindes. Hay que disfrutarlo».

Ismael formó parte de la Coordinadora Estudiantil de Badajoz. Esta experiencia, recuerda, le sirvió para asumir más compromiso social y anima a todos los jóvenes a que participen en algún voluntariado. Su viaje hace dos años en Italia y República Checa incluso le hicieron plantearse estudiar Ciencias Políticas.

Ismael García Falcón, frente al Parlamento de Budapest.

Este verano lo dedicó al interrail con un amigo. Cogió un avión a Bruselas y desde allí se movió en tren hasta Amsterdam, Berlín, Praga, Cracovia, Viena y Budapest. «Todo el que pudiera debería hacerlo. Es una experiencia única y si vas con una o dos personas mejor porque en grupos pequeños te abres más».

Virgen de Guadalupe

María García Falcón se plantó en la universidad con 13,578 tras su paso por la Escuela Virgen de Guadalupe. No tuvo que pensarlo mucho. Medicina fue siempre su meta y ahora, en cierto modo, disfruta del objetivo cumplido. Recuerda el Bachillerato como una experiencia exigente, sin un número fijo de horas de estudio.

«Sin prisas, pero sin pausas. No hay que desistir. Todos los días hay que estudiar, aunque sea un poco»

Su trabajo diario en casa dependía más de la asignatura. Las horas volaban cuando se trataba de Biología y la Química y se detenían con los comentarios de texto de Lengua. No es totalmente de Ciencias, la Literatura, aclara, le encanta. «En la ESO vi que tenía muchas facilidades para las matemáticas, por eso me metí en Ciencias y ahora estoy aquí».

Cree que todo estudiante necesita la motivación de los profesores para conseguir objetivos y compartir experiencias con los compañeros. Por eso ella misma resolvía dudas y ayudaba con los deberes a los demás. «A mí me servía para repasar conceptos». Tras tomar tierra en la Facultad de Medicina de Badajoz, mira el futuro con la mirada del Cholo Simeone. «Hay que ir partido a partido. He conseguido esto y cuando me asiente un poco más en la carrera ya veremos si voy de Erasmus o me informo sobre la especialidad».

Recomienda esa misma filosofía a los que este curso se enfrentarse por lo que ella ya ha pasado. «Sin prisas, pero sin pausas. No hay que desistir. Todos los días hay que estudiar, aunque sea un poco».

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