Las Adoratrices buscan pequeños mecenas

1.Vista de los dos retablos de la capilla de San José del convento de las Adoratrices. 2.La carcoma es uno de los principales problemas que amenazan a los retablos. 3.El retablo dedicado al Corazón de Jesús está muy agrietado en varias zonas. 4.En algunas partes del retablo del altar mayor se ha perdido toda la ornamentación.

Amigos de Badajoz capitanea una campaña para salvar los retablos de la iglesia de San José | Aspiran a que el Ayuntamiento financie la restauración con fondos Dusi y si no lo consiguen, lanzarán una operación de 'crowdfunding'

MIRIAM F. RUA BADAJOZ.

Los retablos de la iglesia de San José, en el interior del convento de las Adoratrices, piden socorro. Su estado es crítico y aunque lleva años arrastrando la agonía, nadie ha salido a su rescate. El riesgo de hundimiento es real, la carcoma y el paso del tiempo amenazan con acabar con estas dos joyas del barroco del siglo XVIII.

Ahora, la asociación Amigos de Badajoz ha decidido capitanear una campaña para que sea el Ayuntamiento el que se haga cargo de la restauración de los dos retablos, el del altar mayor y el del Corazón de Jesús. Quieren que con los fondos europeos Dusi se sufrague el coste de la intervención.

Para ello van a presentarle un proyecto a todos los partidos políticos, que ha sido realizado por las restauradoras María del Carmen Vega y Almudena Villar. De momento, ya se lo han entregado al grupo municipal de Ciudadanos y esperan hacer lo mismo con el resto de grupos, con la esperanza de recabar los apoyos suficiente para que se incluyan dentro de los 18 millones que llegan de Bruselas.

La recuperación de las dos tallas y de la escultura de la Inmaculada Concepción costaría 60.000 euros

«Aunque sea propiedad del Obispado, estos retablos son patrimonio de la ciudad y no podemos perderlos», defiende Manuel Cienfuegos de Amigos de Badajoz.

Pero el colectivo tiene un plan B. Si no lo consiguen por esta vía, acudirán al crowdfunding. Necesitan en torno a 60.000 euros, que es el presupuesto que les han calculado los dos restauradores para recuperar los dos retablos y la escultura de la Inmaculada Concepción, que es la de mayor valor del altar mayor.

El crowdfunding es un sistema de financiación colectiva, que se pone en marcha normalmente on line y que consiste en buscar pequeños mecenas para sacar adelante un proyecto a través de sus aportaciones. En este caso, explica José Ramón González, de Amigos de Badajoz, la idea es apelar tanto a personas particulares como a empresas. «No se ha hecho nada parecido en Badajoz y puede funcionar, aunque sea para empezar con los trabajos de restauración», comenta.

A través de este método, la idea que baraja el colectivo es reconocer la contribución de la gente con diferentes recompensas en función de la cuantía de su aportación. «Por ejemplo, una idea que tenemos es que aparezca el nombre de la persona o la empresa que colabora en una placa que iría colocada al lado de los retablos», detalla González.

El diagnóstico realizado por las dos restauradoras del estado de los dos retablos es alarmante. Desprendimientos, grietas, fisuras, carcoma, mala colocación de piezas, pérdidas de soporte, cuarteados y fragmentos donde la madera -el material del que están hechos- está ya a la vista. A esto se suma un mal menor, el ennegrecimiento de las tallas por el polvo y la cera de velas.

La restauración de las dos piezas pasaría por la consolidación de la estructura de los retablos, la revisión de los elementos que se muevan o presenten riesgo de desprendimiento, la eliminación de los elementos metálicos que son ajenos a las tallas y la recuperación de los huecos que dejen. Además, se eliminarán los anclajes vistos, se aplicará un tratamiento curativo y preventivo contra la carcoma, se limpiarán para eliminar el polvo y se recuperará la policromía original de la madera, entre otros trabajos.

En el caso de la escultura de la Inmaculada Concepción, que está colocada en una de las calles laterales del altar mayor, la idea de las restauradoras es devolverla a su estado original, ya que es la más alterada de las que atesora la iglesia de San José.

Desde hace varios años, las propias monjas del convento vienen alertando del mal estado de los retablos. Ellas mismas recogen a menudo los fragmentos de madera que se caen, sobre todo de los adornos vegetales de las columnas, con la fe de que algún día vuelva a lucir en el retablo.

En la actualidad, la comunidad del convento de las Adoratrices la integran 19 religiosas, cuyos ingresos proceden de sus pensiones, el trabajo remunerado de una de ellas al frente de la secretaría del centro de formación y el puesto solidario que suelen poner en el mercado navideño de San Francisco. Ellas no pueden afrontar el coste de la restauración, que no en vano no es de su propiedad -residen allí en calidad de usufructo-, por eso piden ayuda exterior.

La última obra de envergadura que se realizó en el convento de las Adoratrices fue en el año 2008, cuando la Consejería de Cultura de la Junta de Extremadura, entonces dirigida por Francisco Muñoz, invirtió 120.000 euros en la restauración de las tres fachadas de la capilla de San José. Entonces se anunció una segunda fase para recuperar las fachadas laterales del convento, que nunca llegó. Esto hace que el edificio gótico de la Adoratrices presente un chocante contraste entre la capilla restaurada y el resto del convento, ennegrecido y lleno de pintadas.

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