Acabar con los malos olores del Rivillas y Calamón cuesta 430.000 euros

Arroyo Rivillas, a su paso por San Roque. :: hoy

Los técnicos municipales apuestan por colocar una trituradora en cada una de las estaciones de bombeo

Rocío Romero
ROCÍO ROMEROBadajoz

El Ayuntamiento estima que preparar las dos estaciones de bombeo de aguas sucias ubicadas junto a los cauces de los arroyos Rivillas y el Calamón para acabar con los malos olores cuesta 430.000 euros.

Los vecinos llevan años quejándose y el alcalde, Francisco Fragoso, anunció el martes que busca financiación en Madrid para adaptar estas dos instalaciones a las necesidades actuales. En su día fueron construidas por la Confederación Hidrográfica del Guadiana. Así respondió el alcalde a las preguntas planteadas por el portavoz de Podemos, Remigio Cordero, en el transcurso del Pleno de este mes.

El concejal de Aguas, Francisco Javier Gutiérrez, explicó ayer que el problema es más grave en la estación norte. Es decir, la del Rivillas. El crecimiento de la ciudad por San Roque, así como las nuevas urbanizaciones del Cerro Gordo y la Pilara, han dejado pequeña esta instalación. Eso hace que se atasque y desagüe por los aliviaderos. De hecho, esta actuación se llevaría la mayor parte de la inversión con 330.000 euros. De esta manera, las obras en la otra estación de bombeo, la llamada 'sur' y ubicada junto al Calamón, costarán 100.000 euros.

El concejal achaca parte de los problemas al crecimiento de la ciudad por San Roque, así como por Cerro Gordo

La solución buscada por los técnicos municipales consiste en colocar una trituradora en cada una de las estaciones. Estas acabarían con todos los restos sólidos que lleguen y, posteriormente, los sistemas impulsarían ese agua sucia hasta la depuradora.

De todas formas, el concejal asegura que los problemas de malos olores se acentúan en verano, cuando se estancan también los arroyos, y no todo el hedor corresponde a estos fallos.

La polémica lleva años sobre la mesa. Poco después de que se inauguraran los nuevos parques del Rivillas y el Calamón, rehabilitados tras la riada que arrasó la zona en 1997, los usuarios comenzaron a quejarse de malos olores en los cauces de estos arroyos. Cada verano la situación se hace crítica y muchos pacenses renunciaban a pasar por estas zonas. Los vecinos no solo se quejaban del hedor, sino que resaltaban otras molestias como la gran cantidad de mosquitos que plagaban la zona.

Durante esos años los vecinos de los barrios más afectados, San Roque, el Cerro de Reyes y Pardaleras, solicitaron una solución. Estos residentes pidieron a la Confederación Hidrográfica del Guadiana insistentemente que limpiase los cauces, ya que en los mismos crecía la vegetación sin control, el agua se estancaba y la basura se acumulaba. Finalmente la limpieza se llevó a cabo hace aproximadamente un año.

Esta intervención mejoró los cauces, pero al llegar de nuevo el verano, los malos olores retornaron para sorpresa de los vecinos. No eran tan intensos como los que provocaba el agua estancada, pero de nuevo se repitieron las quejas. Los análisis de la Junta de Extremadura confirmaron este verano que los olores desagradables procedían de las estaciones de bombeo. Y ahora el alcalde asegura que está buscando financiación para atajar este problema.

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