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La falta de luz es la principal amenaza

El nenúfar lleva ya mucho tiempo en la cuenca y nunca se ha considerado un riesgo para el Guadiana. No es una especie tóxica ni venenosa y puede pasar desapercibida si su presencia no pasa de testimonial. El problema viene cuando ocurre lo de los últimos veranos, que la expansión se descontrola y ocupa toda la lámina del río y desencadena un efecto tapadera. La falta de luz en la masa de agua deriva en alteraciones importantes en los ecosistemas acuáticos. Otro problema añadido es que desplaza habitualmente a los nenúfares autóctonos. Al flotar, se desplaza con las corrientes y se extiende con facilidad por el río. Se puede cortar pero su control mecánico tampoco es fácil porque se regenera desde las semillas.