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La FP se extiende a quince institutos y supera en alumnos a bachillerato

Alumnos del módulo de automoción del Instituto San José. :: HOy
Alumnos del módulo de automoción del Instituto San José. :: HOy
  • La ciclos de informática, con una integración laboral que alcanza el 80 por ciento, son los más demandados

La Formación Profesional coloniza los institutos de la ciudad. Cada mes de septiembre se estrenan nuevos módulos y a estas alturas ya hay 19 familias profesionales en marcha de las 21 existentes. Para el curso 2017/18, la novedad se ubica en el Castelar, que impartirá a distancia el grado medio de sistemas informáticos y redes.

La modalidad presencial se estrenó el año pasado y el número de preinscripciones superó con mucho a las plazas disponibles, por eso se habilita ahora esta opción.

Según Juan José Maldonado, director general de Formación Profesional y Universidad, la rama de informática mantiene altos niveles de integración laboral y eso la sitúa entre las preferidas por los jóvenes. «La FP, en general tiene un 64%, pero los ciclos de informática llegan al 80 o el 90%».

Con estos datos, no extraña que el camino de la FP lo transiten cada vez más chicos y chicas al terminar la secundaria mientras que el bachillerato se mueva en la inercia contraria.

En la ciudad se imparten 66 módulos para 3.828 estudiantes mientras que bachillerato se queda en 2.774, según los datos de la consejería de Educación para este curso ya casi finalizado. Maldonado destaca un crecimiento permanente desde el 2010. «En los últimos siete años hemos ganado un 22%».

La amplia oferta se ha ido extendiendo por los centros y llega ya a quince institutos. El San José mantiene las enseñanzas más tradicionales como carpintería y peluquería. En el instituto San Fernando se ofrece la rama de hostelería con cursos de cocina, restauración o agencias de viajes, y la formación en agricultura, jardinería y medio ambiente se ubica en el Nuestra Señora de Bótoa.

Las artes gráficas se imparten en el Reino Aftasí, la electricidad en el Ciudad Jardín y la rama social en el Bárbara de Braganza, donde este curso forma a los primeros técnicos en promoción de la igualdad de género. Parte del éxito de la FP, explica Maldonado, reside en la especialización y en un itinerario diseñado desde el principio a las prácticas y el mundo laboral.

Antes de la crisis, por ejemplo, era imposible cubrir todas las demandas de empleo que llegaban al San José. Los chicos podían elegir entre quedarse a trabajar en Badajoz o irse a otras ciudades, pero había una ocupación de casi el 100%. Los planes de estudios también se han modernizado y se adaptan a las exigencias del mercado laboral, según el director general Juan José Maldonado.

Un sistema favorable

El sistema educativo también ha jugado a favor de los ciclos formativos. Antes, por ejemplo, un alumno procedente de la FP sólo podía acceder a las carreras de su rama. Ahora, puede presentarse a la Selectividad y cambiar de campo.

Los ciclos abren la puerta a un empleo sin cerrarla a la universidad. Hay estudiantes procedentes del bachillerato que si no tienen la nota suficiente para ingresar en la carrera que quieren, en vez de elegir otra, directamente van a un grado superior de la misma rama.

La eclosión cambia el perfil de interesados y encarece la oferta. Cada vez resulta más difícil conseguir plaza en la rama sanitaria, industrial o deportiva, que suelen ser las más solicitados. En mecánica y automoción, por ejemplo, se presentan sesenta solicitudes para grupos de veinte.

Tampoco extraña toparse en las aulas con jóvenes con carrera que ven en los ciclos una alternativa para empezar a trabajar, aunque sea optando a puestos menos cualificados. En los módulos de la rama sanitaria de laboratorio clínico y biomédico abundan, por ejemplo, licenciados en Biología o diplomados en Enfermería. «Ya no se puede decir eso de 'si no vales para estudiar al menos haz un FP'. Los grados superiores son muy exigentes», sentencia Maldonado. Y pone como ejemplo que algunas asignaturas de este nivel se convalidan en los grados universitarios. «Eso da una idea de la exigencia en la que nos movemos».