Hoy

El Ayuntamiento cierra el presupuesto del año pasado con un superávit de 11 millones

Maripaz Luján, edil de Hacienda, en una imagen de archivo. :: hoy
Maripaz Luján, edil de Hacienda, en una imagen de archivo. :: hoy
  • Sin embargo, las leyes estatales para la contención del déficit público impiden invertir toda la cantidad

Las cuentas del año pasado están cerradas y tienen un superávit de 11,2 millones de euros. Así lo informó ayer la concejala de Hacienda, Maripaz Luján, en la comisión del área antes de dar cuenta de este dato en el Pleno del próximo viernes.

Esta cifra implica que el Ayuntamiento tuvo el año pasado un exceso en los ingresos sobre los gastos de 11,2 millones de euros. Para Luján, demuestra que la situación económica es buena y afirma que el Ayuntamiento cumple tanto con el techo de gasto como con la regla de estabilidad presupuestaria. Además, el Ayuntamiento tiene un remanente líquido de tesorería de 37,1 millones de euros y un endeudamiento del 18%, mientras que la Ley permite llegar al 75%. Estos datos corresponden al fin del ejercicio, marcado el 31 de diciembre.

Si se tienen en cuenta los datos del presupuesto de 2015, el superávit ha crecido en ocho millones y el remanente ha descendido de 54 a 37 millones. La concejala explica estos cambios por la operación de amortización de préstamos bancarios. El Ayuntamiento saldó créditos con los bancos por 28 millones de euros el año pasado.

Esos 37 millones del remanente serán la base para el plan de impulso a la economía local que el Ayuntamiento lleva varios años promoviendo. Con este se realizan actuaciones y compras siempre que se gastan antes del 31 de diciembre, lo que hace que la ciudad se llene habitualmente de vallas el último mes del año. En las próximas semanas se sabrá cuánto de esos 37 millones de euros se pueden invertir, pero no será toda la cifra.

Entonces, ¿por qué el Ayuntamiento no invierte todo este dinero en arreglar los baches o mejorar la ciudad? Por las leyes estatales nacidas para compensar el déficit público, que tienen a los ayuntamientos en general en pie de guerra con el ministro Montoro.

¿Por qué no se invierte?

Poder invertir parte del superávit en políticas sociales o de empleo es una reivindicación compartida por otras administraciones locales y que defiende la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP).

El problema es el límite que establece la regla de gasto, lo que ha llevado a los municipios a emprender una batalla contra esta normativa y, en algunos casos, a enfrentarse con Hacienda. Los ayuntamientos de Madrid y Barcelona se han saltado la regla de gasto y han plantado cara, motivo por el cual Hacienda le ha inmovilizado más de 200 millones de euros al Consistorio madrileño.

La FEMP creó hace un año una comisión para estudiar la modificación de la regla de gasto, pero de momento no ha logrado ningún avance. «Queremos gastar el superávit que tenemos en políticas de empleo y sociales, entre otras, porque es nuestro ahorro», señaló hace poco su presidente, el socialista Abel Caballero. Los ayuntamientos quieren poder reinvertir la totalidad de esos recursos. Pero la Ley de Estabilidad Presupuestaria lo impide. Esta fija los objetivos de déficit y deuda, así como recoge la regla de gasto.

Esta normativa impide a cualquier administración incrementar el gasto más de un determinado porcentaje con respecto al año anterior. Y este se calcula cada año en base a varias fórmulas pero que generalmente va en línea con el crecimiento de la economía. Por ejemplo, en 2017 el límite está fijado en el 2,1%. Es decir, ninguna administración puede aumentar su gasto respecto al ejercicio anterior por encima de ese porcentaje (aunque tenga un superávit mayor). Y en ese punto es donde choca con los intereses de los ayuntamientos.

Y, por esto, el Consistorio no puede invertir los 11 millones de euros de superávit al completo.