Hoy

Pollitos en el cole para aprender el ciclo de la vida

video

Jaime Fernández usa un ovoscopio para saber cómo está el embrión. / Casimiro Moreno

  • Las Josefinas pone en marcha un proyecto con crías de gallinas que los alumnos estudian en las distintas etapas

Hace un día que nació y ya está en las manos de Alfonso, de tres años. Se le cae, lo coge corriendo y lo acurruca. Ya han aprendido algo los dos. El alumno de primero de Infantil de las Josefinas ya sabe que las crías tratan de escaparse, el pollito ha comprobado que el cariño puede agobiar.

El colegio lleva varias semanas pendiente de una sala pequeña. Allí hay una incubadora, un pequeño corral decorado a mano, lámparas para dar calor, una decena de huevos a punto de eclosionar y una decena de pollitos. Se han convertido en la atracción de prácticamente todos los alumnos porque Gonzalo Simón, profesor de primero de Primaria, ha puesto en marcha un proyecto del que están aprendiendo desde los pequeños que acaban de entrar en el centro hasta los que se examinan para acceder a la Universidad en solo unos meses. Se trata de que conozcan la naturaleza y todo el proceso desde que la gallina pone el huevo hasta que el animal crezca.

Carlos, Beatriz y Sara acarician a las crías.

Carlos, Beatriz y Sara acarician a las crías. / C. M.

Gonzalo Simón explicaba hace unas semanas en clase qué animales son vivíparos y qué significa. Ahora sus alumnos de seis años están viendo en vivo lo que su profesor les explicó en clase. La mayor parte de los huevos se los ha dado su padre y otros han sido aportados por los alumnos. Algunos han tenido que ser apartados porque hay escolares que los han llevado sin fecundar, de los que se compran en la tienda. Otros han salido adelante.

«Lo más mágico para los alumnos de Infantil y Primaria es el nacimiento de los pollos, y los mayores han seguido el proceso desde que los huevos llegaron. El proyecto ha ido tomando otra dimensión desde que los huevos llegaron al colegio. Los alumnos de todas las edades se han ido interesando», explica. Ahora es complicado encontrar un estudiante que no haya pasado ya por esa pequeña habitación donde se arremolinan los más pequeños. En el recreo los alumnos piden ir a visitar a los pollos, algunos padres entran y los profesores se han visto obligados a controlar la puerta para evitarle demasiado estrés a las crías.

En Secundaria han usado ya las cáscaras y los huevos que no han salido adelante para las clases prácticas en el laboratorio.

«La finalidad es que los alumnos conozcan algo que a diario no ven, están en otro mundo, que se ruralice el colegio y tengan la experiencia de tratar con un ser vivo y adquieran habilidades y sensibilidad hacia ellos. Esto no está hecho para que los niños quieran un pollito en el piso, sino para que aprendan cómo nacen y se crían». Algunos alumnos están descubriendo también el castúo porque dentro del corral han colgado un poema de Luis Chamizo, cuya obra La Nascencia da nombre al proyecto.

En cada etapa se aprende una cosa. Jaime Fernández (5 años) usa un ovoscopio con mucho cuidado para comprobar cómo se desarrolla el embrión dentro del huevo. Así ha visto paso a paso cómo se va formando el pollo.

Víctor Altieri, Eduardo Maza y Ángel Encinas, en el laboratorio.

Víctor Altieri, Eduardo Maza y Ángel Encinas, en el laboratorio. / C. M.

Cristina Silvestre (6 años) se muestra resuelta a la puerta de la habitación más famosa del colegio. «He aprendido que los pollos tienen que estar a 60 grados en la incubadora. Lo que más me ha gustado es ver el nacimiento, cómo rompen el huevo. Antes nunca había visto pollitos».

Mientras los alumnos de Primaria revolotean entre la incubadora y el corral, los mayores diseccionan una gallina ponedora en el laboratorio. Tres alumnos de segundo de Bachillerato preparan los frotis y ajustan la lente del microscopio. Van a coger una muestra de la cáscara de un huevo que se rompió en la misma mañana y analizarán los componentes. Con Gloria Roldán, profesora, Víctor Altieri, Eduardo Maza y Ángel Encinas investigan de qué está hecha la cáscara. Así el proyecto para acercar la naturaleza a los más pequeños ha llegado a inculcar el conocimiento científico a los alumnos de los últimos cursos. Están acostumbrados participar en proyectos extraescolares y han encontrado en los huevos de Infantil otro motivo para ver cómo nace la vida.

 Los tres estudiantes están decididos ya a carreras de Ciencias: Biotecnología, Medicina y Farmacia. Eso será el año que viene. Hasta entonces, en las Josefinas seguirán mimando huevos y criando pollos. Está previsto habilitar un gallinero en el patio de Infantil con dos parejas para mantener crías en el centro. Los alumnos de tres años, como Alfonso, seguirán tratando de achuchar a las crías mientras los mayores los miran con ojos científicos. Hay pollos, y aprendizaje, para todos.