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La iglesia de San Agustín recuperará la falsa sillería de su fachada primitiva

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Manuel Ruiz, párroco de la iglesia de San Agustín, delante de la fachada que se va a restaurar. :: pakopí

  • Las obras de restauración de la torre y de la fachada principal tienen ya proyecto y solo están pendientes de la licencia municipal y de Patrimonio

La iglesia de San Agustín, como se conoce popularmente a la parroquia de Santa María la Real, volverá a lucir la falsa sillería en su torre y en su fachada principal que revistió el templo primitivo. De este lucido hoy solo quedan algunos vestigios que recuerdan cómo fue antes de que el cemento fuera tapando las heridas del paso del tiempo.

Ese es el proyecto de restauración en el que se ha embarcado su párroco, Manuel Ruiz, que ya tiene la bendición del Arzobispado y que solo espera la luz verde del Ayuntamiento y de Patrimonio para empezar las obras.

La idea es darle el realce al templo que se merece, al menos en su cara más visible y transitada, la que da a la plaza de su mismo nombre. No en vano, San Agustín, defiende su párroco, «es la parroquia más antigua de Badajoz, la de la pila bautismal» y hoy forma parte del patrimonio artístico-religioso de la ciudad. «Es una obligación moral adecentarla para el culto y una responsabilidad también por el barrio en el que está, el Casco Antiguo», argumenta.

Las obras para la recuperación de la fachada principal y la torre de San Agustín consistirán primero en el picado del revestimiento actual de cemento. «Durante muchos años se le ha ido poniendo cementos y cales encima y de lo que se trata en primer lugar es de sanear la fachada», detalla Ruiz.

Posteriormente, se hará un enfoscado con el llamado mortero bastardo -mezcla de cemento y cal- y finalmente el revestimiento se hará con mortero de cal. Sobre éste se simulará la falsa sillería que lucía la primitiva fachada de San Agustín. Este acabado imita bloques de piedras lisos y donde se resaltan las juntas que los unen.

«La fachada la vamos a recuperar tal y como era en su origen y sabemos cómo era porque en el segundo nivel todavía hay restos. No nos vamos a inventar nada, solo vamos a retomar los originales que quedan y seguir el mismo modelo en toda la fachada principal», asegura el párroco. De las obras se encargará la empresa Construcciones y Restauraciones Olivenza.

El resultado final de la obra de restauración será similar al acabado que luce la Catedral, aunque en este caso, los sillares serán de menor tamaño.

En total, se van a recuperar 522 metros cuadrados de la torre por sus cuatro caras, el campanario y el primer nivel de la fachada principal. El segundo nivel, donde están los vanos, se quedará con el ladrillo visto que luce actualmente, porque el presupuesto de momento no llega para intervenir en él, explica el párroco.

Del mismo modo, la portada principal por donde se accede al templo, de estilo clasicista y de construcción posterior, no se tocará.

Las trabajos de restauración, al tratarse de una intervención en un inmueble que tiene la máxima protección patrimonial, contarán con supervisión y seguimiento arqueológico, confirmó Manuel Ruiz. Estos trabajos podrían ser muy reveladores, ya que desde hace años se baraja la tesis planteada por el doctor en arqueología Fernando Valdés, de que donde hoy se levanta la iglesia de San Agustín estuvo en su día la mezquita mayor de la ciudad y que su torre conserva parte del minarete.

Durante estas obras también se va a aprovechar para eliminar el cableado de luz que atraviesa toda la fachada. «Ya que vamos a adecentar la fachada también queremos quitar todos los cables y cambiar el sistema de iluminación», explica Manuel Ruiz. Para ello, están tratando de averiguar si la instalación eléctrica afecta solo al alumbrado de la plaza o también a las viviendas particulares del entorno.

«Me ilusiona el proyecto. Benedicto XVI decía que el arte y la belleza en los templos nos invita a la oración y así es como hay que entenderlo», cuenta Ruiz, quien reconoce que la restauración es «una petición muy demandada por los devotos que vienen habitualmente a la iglesia y también por los que vienen esporádicamente en bodas o bautizos».

Dos meses de obras

Las obras, una vez que cuenten con todos los permisos, podrán desarrollarse en dos meses. No obstante, Ruiz explicó que se planteará su temporalidad una vez que tengan fecha de inicio, dado que ahora comienzan unos meses de mucha actividad en la iglesia por la Semana Santa, el Rocío o la temporada de bodas. Lo que sí sabe de antemano es que los trabajos no afectarán al funcionamiento normal de la parroquia.

El proyecto de recuperación de la fachada y la torre de San Agustín, la obra de más envergadura desde hace una década -cuando se arregló la cubierta-, costará 35.000 euros. Para sufragar su coste, el Arzobispado podrá una parte, que aún está por determinar, se acudirá a la línea de ayudas de rehabilitación en el Casco Antiguo y se pedirán donaciones privadas.

A esto, se suma la campaña de donativos que inició la parroquia en febrero para contribuir a financiar las obras. Se trata de una acción con la que se pretende tener una recaudación fija voluntaria de cinco euros al mes o bimensuales, que pueden hacerse efectivos por domiciliación bancaria o entregándolos en el cepillo de las misas de los domingos. «Con esto pretendemos amortizar el préstamo para hacer las obras, para que estas no sean gravosas para la parroquia», justifica el párroco.

Del éxito de esta campaña de donativos también dependerá que se puedan extender los trabajos de restauración al resto de caras de la fachada de la iglesia de San Agustín, en las que no se va a poder intervenir en este primer proyecto por la limitación del presupuesto.

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