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El único ADN que se halló en el escenario del crimen de Talavera es del acusado

El acusado, para el que se piden 19 años de cárcel, durante la vista oral de ayer. :: J.V. ARNELAS
El acusado, para el que se piden 19 años de cárcel, durante la vista oral de ayer. :: J.V. ARNELAS
  • Los guardias civiles que analizaron las muestras aseguran que sólo había restos biológicos de la víctima y del supuesto homicida

Los restos de ADN hallados en el escenario en el que se cometió el crimen de Talavera pertenecen a José G. A., el único acusado por la muerte violenta de Antonio Paniagua. «No se encontró ningún otro perfil genético en la casa salvo el del propio fallecido», confirmaron ayer los agentes de la Guardia Civil que se han encargado del análisis de las muestras.

El dato fue aportado por uno de los peritos que analizaron los restos biológicos recogidos en el domicilio del fallecido, donde apareció el cadáver. Las muestras enviadas al laboratorio de la Guardia Civil fueron recogidas en tres estancias distintas y todas pertenecían al finado y al supuesto autor de la muerte, quien asegura que nunca ha entrado en esa casa.

Los especialistas confirmaron también que en la bicicleta del acusado se hallaron restos biológicos en los que aparecían mezclados el perfil del fallecido y el del supuesto homicida. Estaban en el puño izquierdo, en el sillín y en la parte izquierda de la potencia (parte del manillar). «¿Qué probabilidad existe de que esos restos se correspondan con los del acusado», inquirió Alfredo Pereira, el letrado que representa a la acusación particular. «No hay otra persona en el mundo con ese perfil genético, habría que analizar el ADN de 810.000 cuatrillones de personas para encontrar un perfil similar», fue la respuesta.

El abogado de la defensa, José Duarte, preguntó a los expertos si en la manta que cubría el cadáver fueron localizados restos biológicos con los perfiles genéticos de un hombre y una mujer que no han podido ser identificados. «No hay ningún otro perfil en la casa donde ocurrió la muerte», ratificaron los peritos.

En la vista de ayer también se expuso el informe de geolocalización del teléfono del procesado. Del registro de llamadas habían sido borradas algunas de las comunicaciones realizadas durante las horas en las que se cometió el crimen, algo que podría ser interpretado como un intento de ocultar que esas llamadas se realizaron. El guardia civil que hizo ese informe dijo que no existe ninguna duda de que esas llamadas se realizaron, puesto que aparecen en el listado que ha facilitado la operadora telefónica.

La compañía también ofreció datos sobre las antenas de telefonía con las que conectó el móvil durante la noche. El primer registro hace referencia a «un toque» de 0,5 segundos de duración dado a las 23.25 horas al teléfono del hombre que asegura haber viajado a Badajoz esa noche para consumir drogas en un fumadero de Los Colorines. En ese momento el móvil se encontraba en las proximidades de una antena ubicada en el Cerro Gordo, la urbanización que se encuentra junto a la carretera que une Talavera y Badajoz, a la entrada de la capital. La acusación se preguntó qué sentido tenía esa llamada si ambos se encontraban juntos.

Localización

Ningún otro dato de geolocalización ha sido aportado de las horas posteriores. El siguiente registro hace referencia a las 11.29 de la mañana del día 18, cuando el teléfono del acusado conectó con una antena de la avenida Saavedra Palmeiro de Badajoz (zona de El Corte Inglés). A las 12.34 horas de nuevo estableció conexión con una antena de la avenida de Las Vaguadas, y a las 14.06 lo hizo con una antena de la avenida Damián Téllez Lafuente (proximidades de la estación de autobuses). Por tanto, el teléfono no aporta ningún dato referido a la madrugada del 18 de diciembre, cuando se supone que se cometió el crimen.

Tras la vista de ayer, la sesión final del juicio tendrá lugar mañana jueves. Declararán los forenses que analizaron el cadáver, a quienes se preguntará por la hora de la muerte. Ayer, los expertos del Instituto de Toxicología dijeron que los niveles de potasio recogidos en el cadáver estaban contaminados, por lo que es imposible utilizarlos para datar el fallecimiento. Por el contrario, sí aportaron un dato interesante: el nivel de alcohol en la sangre del fallecido era de 2,29 gramos/litro. «Si tenemos en cuenta que en la conducción se considera alcoholemia positiva a quien supera 0,50 gramos/litro, podremos asegurar que Antonio Paniagua se encontraba ebrio».