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Restos de ADN sitúan en el domicilio de la víctima al acusado del crimen de Talavera

El fallecido fue encontrado en su domicilio en la calle Francisco Pizarro / PAKOPÍ
El fallecido fue encontrado en su domicilio en la calle Francisco Pizarro / PAKOPÍ
  • «¿Por qué iba a hacer daño a ese hombre? Era amigo mío», dijo al tribunal además de asegurar que jamás ha entrado en esa casa

José G. A. nunca estuvo en el domicilio de Antonio Paniagua Moreno, el vecino de Talavera la Real que fue hallado muerto en su casa el 18 de diciembre de 2014. Esa es la versión que ayer defendió ante el tribunal de la Audiencia Provincial de Badajoz el presunto responsable de la muerte. «Yo nunca he entrado en esa casa, ni de chico ni de grande».

El único acusado del crimen, que tiene 47 años y ha sido condenado con anterioridad por cuatro robos con violencia o intimidación, realizó esas manifestaciones instantes antes de que el fiscal expusiera en la sala que los investigadores de la Guardia Civil hallaron en el escenario de la muerte restos de su ADN mezclados con sangre de la víctima. «Me parece increíble, imposible. ¿Yo por qué le iba a hacer daño a ese hombre? Era amigo mío».

Muestras similares fueron obtenidas en la bicicleta que José G. A. utilizaba para desplazarse por Talavera –el acusado dice que esa madrugada se la encontró con el candado roto–. Los restos biológicos estaban en el puño izquierdo del manillar, en el sillín y en otras dos piezas analizadas.

Esos datos fueron expuestos durante la primera sesión del juicio que busca esclarecer el crimen de Antonio Paniagua, un jubilado de 66 años de edad que fue hallado sin vida en el interior de su vivienda, una casita baja que se encuentra en una calle paralela a la del domicilio del acusado.

En el escrito de acusación se explica que fue golpeado al menos en cuatro ocasiones en la cabeza con una maceta que tenía dentro un bloque de cemento. Luego cayó al suelo y sufrió una fractura nasal por aplastamiento.

Varios testigos confirmaron ayer que la víctima estuvo hasta la 1 de la madrugada en la bocatería Belén de Talavera la Real. Los dueños de este negocio lo vieron minutos después de cerrar el local en las proximidades de la casa en la que vivía el jubilado. Había bebido un litro y medio de vino y estaba desorientado.

Pero nadie aportó datos que situaran al acusado esa madrugada en las inmediaciones de la casa de la víctima, que estaba cerrada con llaves cuando a las 14 horas del día siguiente una hermana suya encontró el cadáver.

José G. A. confirmó que la noche anterior a la muerte estuvo en el bar Nene de Talavera y que a las 23 horas subió al coche de un amigo para consumir droga en la barriada pacense de Los Colorines. El acusado dijo que regresaron al pueblo entre las 6 y las 6.30 de la mañana. Su acompañante afirmó que fue un poco antes, alrededor de las 5.30 horas, y que durante toda la noche estuvieron juntos.

El abogado de la defensa, José Duarte, consideró clave esta información, puesto que los forenses creen que Antonio Paniagua murió alrededor de las 2 de la madrugada. «Mi cliente no estaba allí cuando ocurrieron los hechos», argumentó.

El procesado contó que al regresar a Talavera tuvo el tiempo justo para desayunar, ir a su casa para echarle de comer a los perros, pedir dinero a su madre (ella administraba los 426 euros de prestación que recibía el acusado) y volver a la capital en el autobús de línea para pagar el dinero que había dejado a deber la noche anterior en el fumadero de Los Colorines.

Que estuvo en su casa esa mañana fue confirmado por su madre, que compareció como testigo. El fiscal le preguntó por qué el día de la detención los guardias civiles detectaron que el patio y el pasillo de la vivienda habían sido fregados con lejía, tal vez para borrar huellas. «El pasillo tendría humedad, yo no lo fregué», fue su respuesta.

Sigue el juicio

El juicio continuará este jueves con la presencia de los agentes de la Guardia Civil que investigaron los hechos. Se someterán a las preguntas del fiscal, del abogado de la defensa y del letrado de la acusación, Alfredo Pereira, que solicita 19 años de prisión –los mismos que el Ministerio Público– y el pago de una indemnización de 75.000 euros.