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Un módulo de respeto para Urdangarin en la cárcel de Badajoz

Iñaki Urdangarin, en una de sus primeras imágenes tras conocer la sentencia.
Iñaki Urdangarin, en una de sus primeras imágenes tras conocer la sentencia.
  • La zona terapéutica de la prisión pacense sería la adecuada para el marido de la infanta si eligiese este centro para cumplir condena

«Una cárcel no es un colegio mayor ni un campamento de verano». Lo dice alguien que conoce a fondo el centro penitenciario de Badajoz, uno de los lugares que podría elegir Iñaki Urdangarin para cumplir condena si así lo ordena la Audiencia de Palma.

Esta posibilidad comenzó a ser barajada cuando se supo que en fechas próximas la infanta Cristina tiene la intención de trasladarse a Lisboa junto a sus cuatro hijos. La capital portuguesa sólo dista 225 kilómetros y esa proximidad podría facilitar las visitas.

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Desde el centro penitenciario de Badajoz no se ha hecho ningún pronunciamiento oficial, pero quienes conocen a fondo esta cárcel tienen la impresión de que un perfil como el de Iñaki Urdangarin encajaría en el módulo terapéutico, un lugar en el que sólo entran los presos que están dispuestos a respetar las normas de convivencia.

Esa zona está pensada para los reclusos que quieren superar los problemas que los arrastraron a la delincuencia: droga, alcohol, violencia de género... «Por eso tienen que participar activamente en los programas de reinserción que existen en la cárcel», confirma un experto.

Este módulo también acoge a presos que han cometido delitos que causan una menor alarma social, entre ellos los económicos.

Fuentes penitenciarias explican que el área terapéutica cuenta con 76 celdas, aunque no todas están ocupadas porque las ventanas de un ala miran a las del módulo número 7, donde pagan su pena presos peligrosos e inadaptados.

Cada celda ocupa una superficie de unos 9 metros cuadrados (3x3). En la parte izquierda, en la esquina más próxima a la puerta, se encuentra el aseo, compuesto por un retrete de acero inoxidable y un lavabo. No tiene puerta pero los presos suelen colocar una cortina para evitar ser vistos desde el exterior. Al lado se encuentra la pared que sirve como cabecero de las camas literas construidas con ladrillos en las que descansan los colchones. Lo habitual es que haya un solo recluso por habitación.

En el fondo de la celda, a la derecha, está la ventana y delante suele haber una mesa en la que los presos colocan la televisión, si es que deciden llevarla. También hay un corcho para fijar fotografías y un hueco para depositar la ropa.

La vida en el módulo comienza a las 7.40 de la mañana. A esa hora los funcionarios hacen recuento para comprobar que todos los presos se encuentran bien. El desayuno se sirve a las 8.30 y después se inicia la limpieza del módulo, que es realizada por los propios internos. Más tarde comienzan las actividades: taller de marquetería, aula de formación básica para presos sin estudios, sala de lectura, sala de televisión, gimnasio y patio. En las zonas comunes hay calefacción –en las celdas no– desde el año pasado.

La comida es a la 1 del mediodía y las normas obligan a permanecer en silencio, con lo que se consigue así que haya un cierto orden. Después, los presos permanecen en sus celdas hasta las 17 horas, momento en el que regresan a las áreas comunes para ver la televisión, leer o salir al patio. A las 20 horas llega la cena y media hora después regresan a sus celdas, que son cerradas por los funcionarios después del recuento de las 20.30 horas.

Fuentes penitenciarias han explicado que la principal ventaja de este módulo con respecto al resto es la tranquilidad que se respira. «Ahí no hay grandes delincuentes ni personas conflictivas, por eso se intenta que ellos mismos sean capaces de resolver los pequeños problemas que surjan».

Ese régimen de «semiconfianza» facilita el sosiego. Los funcionarios están muy pendientes de que en los juegos que realizan (parchís, dominó...) no hagan apuestas de ningún tipo que puedan causar discusiones. Además, los internos están divididos en cinco o seis grupos, cada uno de ellos a cargo de un funcionario que ejerce como tutor y está al tanto de sus problemas.

Módulos conflictivos

En Badajoz existe un segundo módulo de respeto, pero está destinado a los presos que tienen un trabajo remunerado en la prisión. Son los que atienden la lavandería, la cocina, el servicio de mantenimiento... «El problema es que los internos están entrando y saliendo constantemente, por lo que hay menos tranquilidad».

Otro módulo de la cárcel está reservado para los presos primarios, «los más inadaptados y conflictivos». Y hay otros tres módulos en los que difícilmente encajaría Iñaki Urdangarin porque se encuentran otros reclusos con condenas importantes que, en muchos casos, están relacionadas con atentados terroristas.

Los expertos consultados por HOY coinciden en que el módulo terapéutico sería el más adecuado y le permitiría seguir un programa individualizado de tratamiento ajustado a sus necesidades. «Quién sabe si podría hablar de sus experiencias deportivas a sus compañeros de módulo o crear un equipo de balonmano en la prisión, porque aquí hemos tenido un equipo de fútbol que participa en un campeonato en el que compiten varios centros penitenciarios».

En todo caso, la cárcel de Badajoz sólo es una opción. Otros medios consideran más probable que vaya a la prisión de Brieva (Ávila), donde cumplió condena Luis Roldán, el exdirector de la Guardia Civil.