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El PSOE se divorcia por San Valentín

El secretario provincial, Rafael Lemus, y el local, Celestino Vegas.
El secretario provincial, Rafael Lemus, y el local, Celestino Vegas. / HOY
  • El anuncio de Cabezas de impulsar una moción de censura supone una ruptura del grupo municipal con el partido

  • El portavoz adelanta su intención de tratar de ser alcalde sin contar con el respaldo oficial de los socialistas extremeños

Tuvo que ser el día del amor. Ese mismo día el divorcio se consumó. El PSOE está roto. El grupo municipal y el partido han dejado de ser una pareja. Y la ruptura tuvo lugar por San Valentín.

Los vientos de la moción de censura llevan tiempo soplando en el Ayuntamiento. Tanto, que hace ya dos meses este diario informó de los contactos. Ahí quedó porque la moción se desactivó debido a que los hermanos mayores de los partidos se negaron al ‘affaire’. Ni el PSOE extremeño ni Ciudadanos regional estaban dispuestos a seguir el órdago lanzado por Podemos. Pero sus grupos municipales sí se reunían. Hasta involucraron a Vara en la negociación.

Pero, ¿qué ha pasado en estos dos meses para que Ricardo Cabezas anuncie que ha tomado la decisión? Que lleva tiempo buscando la complicidad de su partido y no la encontraba. Y la halló en la tarde-noche del martes, día de San Valentín, en la sede local de su partido, en la calle Zurbarán.

Por la mañana, a las 11.50 horas, declaró a HOY que la moción de censura eran solo «conversaciones de café». Negó que fuera a presentarla. Por la tarde celebró una reunión con militantes. Acudió una treintena, incluidos algunos concejales. En estos encuentros mensuales suele salir a colación la moción de censura. Y este martes no fue la excepción. La novedad es que Ricardo Cabezas aseguró que la va a impulsar. Cambió de opinión en solo nueve horas, y sin contar con los órganos internos del PSOE. El secretario local, Celestino Vegas, y otros pesos pesados del partido negaron a este diario en la noche del martes que Ricardo Cabezas fuese a proponer una moción.

Pulso a Vara

«Esto es un pulso a Vara». Así lo interpretan otros socialistas que rechazan esta maniobra para desalojar de la alcaldía a Fragoso.

El viernes pasado, día 10, los concejales y Ricardo Cabezas se vieron con Guillermo Fernández Vara en la sede regional del partido, en Mérida. En el encuentro estaba presente el jefe de gabinete de Vara, Carlos Javier Rodríguez. Cabezas planteó la moción de censura. Habló de presiones internas y externas, de las condiciones y le dijo a Vara que iba a dar el paso. ¿Cuál fue la respuesta del máximo responsable del PSOE en la región? Que le encantaría tener un alcalde socialista en Badajoz, pero que lo veía muy complejo. Preguntó por los apoyos que podría tener el PSOE en esa aventura. «Se puso de perfil», dice otro socialista. No dijo ni sí ni no.

Aquello fue el viernes, 10 de febrero. El martes, 14, cuatro días después, el PSOE municipal seguía esperando una respuesta. En medio, el lunes, hubo reunión de la Ejecutiva local. Acudieron unas veinte personas. Solo un concejal forma parte de la ejecutiva. Es Rita Ortega. Ella planteó el tema y se debatió. Pero no se votó. Dice el secretario general local, Celestino Vegas, que la opinión mayoritaria fue la contraria: no presentar la moción porque no se dan condiciones en la ciudad para ello.

Sin embargo, el grupo municipal mantiene que sí hay apoyo de la ejecutiva local a su idea.

Y aquí está una de las claves del divorcio. Las relaciones entre el PSOE local y el grupo municipal están rotas. Celestino Vegas y Ricardo Cabezas se disputaron la candidatura a la Alcaldía hace dos años. Cabezas ganó y a Vegas, tras ocho años en el Ayuntamiento, le premiaron con un escaño en la Asamblea. El tercer candidato a las primarias fue el abogado José Antonio Pajuelo, que ahora es coordinador jurídico del servicio de protección a hipotecados e inquilinos, un órgano dependiente de la Junta.

Ricardo Cabezas, sin embargo, sigue en su puesto como profesor de las Escuelas Municipales de Música en San Vicente de Alcántara, adonde acude varias tardes por semana. Cuando se constituyó la Diputación, se barajó su nombre como posible director del área de Cultura. Pero Miguel Ángel Gallardo lo rechazó. Desde entonces, dicen en el partido, Ricardo Cabezas ha buscado cariño. Y no tanto un puesto de trabajo, sino un cargo que le dé peso interno frente a Celestino Vegas.

Catorce concejales

Para presentar una moción de censura a Fragoso tiene que hacerlo con la firma de 14 concejales. Esto es, los nueve socialistas, los tres de Podemos y los dos de Ciudadanos. Este último partido regional rechazó ayer la opción.

Pero ni siquiera todos los socialistas ven con buenos ojos el anuncio de Ricardo Cabezas. Algunos lo interpretan como una huida hacia adelante porque se sabe un cadáver político dentro de su partido. «Esta es la única opción para sacar cabeza. Y si no, morirá matando», aseguraba ayer un miembro del partido que no quiere aparecer públicamente.

Hace meses que en el PSOE regional repiten una expresión: «Ricardo tiene ganas». Esa frase dicha así suena más institucional. Pero en la agrupación local describen la situación con más crudeza: «Ricardo quiere ser alcalde, aunque sea solo por un día». En el PSOE quieren ver a Fragoso saliendo por la puerta del Ayuntamiento con la caja de cartón y sus pertenencias, pero creen que el día después Cabezas comprobaría la ingobernabilidad de un Ayuntamiento a tres bandas ya que tendría la obligación de conjugar sensibilidades tan distintas como las de Ciudadanos y Podemos. «Tiene unas ansias de gobernar muy mal llevadas», dice otro que también prefiere mantener el anonimato.

Desgobierno y presiones

¿Qué argumentos da Ricardo Cabezas para defender la moción? De cara a la ciudadanía habla de «desgobierno». De cara a su partido, de presiones. Tanto internas, de la militancia, como externas. Incluso a algunos socialistas ha llegado a decirles que está presionado por el diario HOY para tomar la decisión. Hay quien interpreta este paso como un pulso directo a Guillermo Fernández Vara. Por varios motivos. El primero es que la decisión de presentar la moción de censura, estatutariamente, corresponde a la Ejecutiva Regional. Esto es, a Vara. Mañana viernes hay convocada una reunión de este órgano con un único orden del día: informe del secretario general. Ahí esperan que Vara diga algo, que se pronuncie.

Por otro lado, se encuentra ese ninguneo del que Cabezas se siente víctima. Se queja frecuentemente de que se entera de decisiones regionales sobre Badajoz a través de los medios de comunicación. Valgan como ejemplo la construcción de una residencia de ancianos en el centro y la rescisión del contrato actual para la construcción de la terminal de mercancías de la plataforma logística. Del primero se enteró a través de las declaraciones públicas de Vergeles con Fragoso. Y del segundo supo a través de HOY.

Es decir, no hay comunicación entre el Gobierno regional y el grupo municipal de la mayor ciudad extremeña. Hay quien ve en este pulso una traslación de la dicotomía socialista militancia/aparato. Cabezas cree que tiene el respaldo de los militantes porque ganó unas primarias y el aparato censura sus ganas de llegar a la Alcaldía sea como sea. «Está desatado», decía ayer otro militante socialista.

Y ahí está la última clave. Esta forma de tirarse al ruedo de Cabezas obliga a Vara a pronunciarse. «Es que Vara está muy preocupado por lo que ocurre en Madrid. Pero aquí está siempre poniéndose de perfil», dice otro socialista afín a Cabezas. Quieren que se pronuncie. Por eso el portavoz municipal ha salido de esta manera y dicen que espoleado por pesos internos del partido que libran una batalla subterránea contra Vara. Acusan al secretario general de tener poco liderazgo.

Por eso desde Badajoz esperan que en la reunión de la Ejecutiva de mañana viernes que Vara diga algo. Que dé un golpe de mano. Bien sea para apoyar a Cabezas, bien para desautorizarle. Solo hay que esperar un día para ver si el grupo municipal y el partido socialista se reconcilian o firman el divorcio. Justo en la semana de San Valentín.