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Huida del PSOE de Badajoz

El portavoz del PSOE en el Ayuntamiento de Badajoz, Ricardo Cabezas, llama a los concejales de Podemos y Ciudadanos en la ciudad para que se sumen a una moción de censura que desbanque al actual alcalde del PP, Francisco Javier Fragoso, quien preside el Consistorio en minoría gracias a un pacto con Ciudadanos. Esta propuesta, de hondo calado para la ciudad y la región, ya se fraguó hace unos meses entre las tres formaciones, aunque no salió adelante. Siendo un planteamiento democrático y legítimo, el de Cabezas es también un movimiento de alto riesgo. No tanto para él como para su partido a nivel local y regional. Veamos por qué.

Lo primero que debe saberse es que el diario HOY preguntó ayer al propio portavoz socialista por dicha posibilidad. Cabezas, como otros altos dirigentes del PSOE, negaron la mayor. ‘Conversación de bar’, ‘rumor infundado’, vino a excusarse. Ahora constatamos que al menos él nos mintió. Sin entrar en más valoraciones, Badajoz se juega mucho poniéndose en manos de alguien que concede tan escaso valor a la verdad. Lo segundo que conviene tener en cuenta es que la dirección regional aseguraba este mediodía que no conocía las intenciones de Cabezas, de lo que se deduce que el político pacense y su grupo actúan por libre e irresponsablemente. Lo que pasa en Badajoz, el principal municipio extremeño, no repercute solo en sus habitantes, sino en toda la comunidad. De todos modos, si tal cosa es así, también lo es que el PSOE de Extremadura tiene herramientas suficientes como para corregir lo que a todas luces parece un error imperdonable: ignorar qué planes pueda pretender uno de sus cargos de primera fila en Extremadura. También las tiene, herramientas, para escarmentar y sancionar a quien se salta los cauces establecidos en todo lo relacionado con este tipo de propuestas. El tercer aspecto importante es que nada ha cambiado sustancialmente desde la última vez que PSOE, Ciudadanos y Podemos negociaron una moción de censura, salvo lo que se antoja como un deseo irreprimible de Ricardo Cabezas de convertirse en alcalde. La política local se ha tensionado por los recelos lógicos que despertó la tentativa anterior, pero la ciudad no está más sucia, no se conoce ningún hecho relacionado con el equipo de gobierno que alarme a la ciudadanía, no parece que PSOE, Ciudadanos y Podemos sean tres partidos cuyos programas políticos tiendan a confluir... Si Cabezas dispone de pruebas o indicios sobre supuestas corrupciones de Fragoso, primero y antes que nada debe acudir a un juzgado.

Siempre será posible que 14 concejales quiten a un alcalde que solo dispone del respaldo directo de 13, pero la prudencia y la sensatez aconsejan que algo así responda a una justificación concreta, relevante y comprendida por los vecinos. Al margen de lo que decidan Podemos y Ciudadanos, Ricardo Cabezas parece haber emprendido una huida hacia adelante contra sus propios compañeros de partido, tanto en la ciudad como en la región. Él ha aflorado también una cruda división interna, que deberían afrontar los órganos de dirección provincial y regional.

Lo decente sería que si, al cabo de unas semanas, la idea de Cabezas no llega a buen fin porque su propio partido le da la espalda o carpetazo, él mismo presente su dimisión. Si no sucede así, la continuidad en su puesto, como máximo representante del PSOE en el principal ayuntamiento de la región, deteriorará gravemente la credibilidad de esas siglas, de su proyecto político y ciudadano y de sus líderes en otras plazas.