Hoy

La obra de restauración de la iglesia de Santa Catalina comenzará en enero

La iglesia de Santa Catalina está en pleno Casco Antiguo
La iglesia de Santa Catalina está en pleno Casco Antiguo / PAKOPÍ
  • Los trabajos que convertirán la antigua basílica en un centro cultural municipal se adjudicarán en diciembre

Las obras de recuperación de la antigua iglesia de Santa Catalina empezarán en enero. Para ello, el Ayuntamiento ha asegurado que en el mes de diciembre se adjudicarán por fin los trabajos que convertirán la antigua basílica del siglo XVI en un espacio cultural municipal y en un atractivo patrimonial más de la ciudad.

Desde junio que terminó el plazo de presentación de ofertas para la ejecución de las obras, el proyecto está parado. El motivo es que el Consistorio ha pedido a algunas de las empresas que optan a llevarse la obra que justifiquen su oferta económica, ya que se han presentado «bajas temerarias desproporcionadas», explican desde el Ayuntamiento. Esto significa que estas empresas pretenden hacer la obra de restauración con una inversión que está muy por debajo del presupuesto base fijado por el Ayuntamiento, que es de 1.168.569,87 euros.

La adjudicación, no obstante, se hará antes de que termine el año. De hecho, el Ayuntamiento ha sacado a concurso hace unos días las asistencias técnicas para la dirección de ejecución de las instalaciones de la obra y para los trabajos de coordinación de seguridad y salud, imprescindibles para que pueda arrancar la recuperación de esta antigua iglesia, que está en la plaza de Santa María, frente al Museo de la Ciudad Luis de Morales.

La restauración de la antigua iglesia tendrá que resolver el principal problema que afecta a este inmueble, las humedades que son las causantes de manchas, desconchones, fisuras, grietas y de la aparición de vegetación y musgo que amenazan su conservación.

Estos trabajos están previstos en la memoria del proyecto de rehabilitación, que también recoge la recuperación de una parte importante de los elementos ornamentales y arquitectónicos, especialmente de los frescos y esgrafiados de paredes y bóvedas, ya que la iglesia original del siglo XVI estaba profusamente decorada.

Con las obras, también se intervendrá en la fachada para devolverle a su estado primitivo, lo que supondría eliminar la segunda puerta abierta cuando el edificio pasó a manos privadas.

Otra actuación será la apertura de los pasos, hoy cegados, que permitirán recuperar la comunicación interior entre la iglesia y lo que era el antiguo convento, hoy dependencias de la Concejalía de Cultura.

Los trabajos se realizarán en un año y el resultado será un espacio cultural multiusos. En este sentido, el alcalde, Francisco Fragoso, ya apuntó en su día que este nuevo espacio vendrá a resolver la limitación que tiene el Museo de la Ciudad para acoger exposiciones temporales. Pero además, tal y como se apunta en la memoria del proyecto, podrán celebrarse conferencias, seminarios, proyectos de mapping y videoarte y conciertos de pequeño formato.

Para ello, el proyecto contempla que la nave central de la antigua iglesia se emplee como espacio de usos múltiples y que en el primitivo altar se alce un escenario. También se habilitarán camerinos en la planta alta y se conservarán el patio y el coro. Para su nuevo fin, además de las instalaciones eléctrica, de iluminación y climatización, se dotará de un sistema acústico que permita su uso cultural.

La recuperación de esta antigua iglesia significará la incorporación de un nuevo espacio cultural en el corazón del Casco Antiguo, que actualmente solo pueden disfrutar los ciudadanos una vez al año con motivo de la ‘La noche en Blanco’.

Pendiente de ser BIC

Pero también supondrá sumar al patrimonio de la ciudad uno de los monumentos religiosos más antiguos de la expansión de Badajoz fuera de los muros de la Alcazaba. No en vano, está pendiente de su declaración como Bien de Interés Cultural (BIC), tras la incoación de su expediente en el año 2015.

La antigua iglesia de Santa Catalina formaba parte del convento de agustinas del mismo nombre, que se fundó a inicios del siglo XVI y que estuvo ocupado por las monjas hasta 1623. Una década después llegaron los jesuitas, que establecieron su colegio en el convento y la residencia en lo que hoy es la residencia universitaria Julio Cienfuegos. Ambos edificios se comunicaban entonces a través del arco de Soto Mancera.

Con la expulsión de los jesuitas por orden de Carlos III en la segunda mitad del siglo XVIII, la antigua iglesia de Santa Catalina alojó la parroquia de Santa María la Real. De ahí el escudo de este monarca que aún se conserva en su fachada. Con la desamortización, a mediados del siglo XIX, la iglesia pasa a manos privadas, sirviendo a partir de entonces como fábrica de baldosas hidráulicas, almacén de materiales de la construcción y de muebles e incluso se habilitó como cochera.

En el año 2013, el Ayuntamiento de Badajoz compró el inmueble, rehabilitó la cubierta y los lucernarios y empezó a dar forma al proyecto de rehabilitación y puesta en valor que arrancará con el nuevo año.