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«Si se demuestran los abusos, la condena será absoluta»

Sede de la Jefatura Superior de Policía de Extremadura, cuyos agentes investigaron los hechos.
Sede de la Jefatura Superior de Policía de Extremadura, cuyos agentes investigaron los hechos. / PAKOPÍ
  • La Junta valora que se denuncien los presuntos abusos sufridos por un menor

«Si se demuestra que los hechos se han cometido, la Junta de Extremadura no puede sino reprobarlos y condenarlos». Con esta contundente frase, la Junta de Extremadura valoró ayer la detención a comienzos de mes de un hombre de 67 años que está acusado de ofrecer dinero a cambio de sexo a un menor de 17 años.

El supuesto autor de este delito contra la integridad y la indemnidad sexual de un menor es G. G. F., un sacerdote afincado en Badajoz que sufre problemas mentales, razón por la que el arzobispado de Mérida-Badajoz decidió apartarlo hace varios años de las funciones pastorales que le tenía encomendadas.

La noticia de la detención fue adelantada por HOY_en su edición de ayer martes y pocas horas después la confirmó oficialmente la delegada del Gobierno en Extremadura, Cristina Herrera. Según dijo, los hechos no habían sido hechos públicos «precisamente por la privacidad de las personas presuntamente objeto del delito, que son menores».

En todo caso, Herrera sí ratificó que se había producido el arresto del sospechoso y que después de ser sometido a un interrogatorio por la Policía Nacional quedó en libertad con cargos a la espera de ser llamado por el juzgado instructor.

En su comparecencia, la delegada confirmó que se le acusa de haber ofrecido dinero a un menor a cambio de mantener relaciones sexuales. «Parece ser que es un enfermo mental que, además, está privado de sus actividades profesionales hace mucho tiempo», remarcó Herrera.

La delegada también subrayó que no se tiene constancia de que se hayan producido denuncias por hechos similares ocurridos en el entorno del instituto, que se encuentra ubicado frente al parque de Castelar, a unos 200 metros de la Jefatura Superior de Policía de Extremadura.

Denunciado

Por lo que ha trascendido, los hechos investigados ocurrieron el miércoles 9 de noviembre. Ese día, un profesor que se desplazaba a pie al instituto Castelar vio que un hombre tenía colocadas sus manos a la altura de los testículos de un chico de 17 años.

Los hechos fueron observados fuera del instituto, pero el centro consideró oportuno informar a la Policía Nacional para que investigase si se había cometido un delito. Esa actitud decidida, que ayer fue valorada de forma muy positiva por toda la comunidad docente, desencadenó una rápida investigación policial en la que se tomó declaración tanto al menor como al presunto responsable del delito.

El chico habría confirmado que ese hombre le había ofrecido dinero a cambio de mantener relaciones sexuales, una propuesta que el menor dijo haber rechazado. Los policías pudieron averiguar también que no era la primera vez que ese hombre merodeaba por los alrededores del centro, donde había sido visto en ocasiones anteriores.

Una vez reunidos esos datos decidieron detener al sospechoso, que fue interrogado en dependencias policiales. Allí habría negado haber mantenido relaciones sexuales con menores de edad.

Una vez concluido el interrogatorio, los agentes decidieron ponerlo en libertad con cargos a la espera de que sea el juzgado quien lo llame a declarar.

El Arzobispado de Mérida-Badajoz ha confirmado que la persona detenida es un sacerdote que fue retirado «hace años de cualquier cargo pastoral por motivos de salud mental». Por esta razón, no está destinado en ninguna parroquia, no dice misas ni tampoco administra sacramentos.

En la nota oficial se añade que la archidiócesis «se ha puesto completamente a disposición de la autoridad judicial» y quiere «estar cercana a quien pudiera sentirse afectado».

Igualmente ha iniciado el procedimiento canónico que exige la Santa Sede para la investigación de este tipo de hechos y, «sin perjuicio de la presunción de inocencia, se han tomado las medidas cautelares pertinentes previstas por el Derecho canónico para asegurar el correcto desarrollo de la investigación».