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El taller de Manos Unidas cumple una década ayudando al Tercer Mundo

Isabel Rodríguez y Marisol Rovira en el taller que funciona estos días en la calle Vasco Núñez. :: c. moreno
Isabel Rodríguez y Marisol Rovira en el taller que funciona estos días en la calle Vasco Núñez. :: c. moreno
  • El grupo de voluntarias está compuesto por 18 mujeres que se reúnen en la parroquia de Antonio Domínguez durante todo el año

Hace ahora una década, un grupo de mujeres decidió poner en marcha un taller de labores para financiar un proyecto de desarrollo en el Tercer Mundo. La iniciativa no ha parado de crecer y estos días vuelven a exponer sus productos en la calle Vasco Núñez, donde esperan recaudar los 12.308 euros que costará reconstruir el tejado de un colegio en India.

El taller de Manos Unidas funciona desde sus orígenes en la parroquia de Nuestra Señora de Gracia, en la barriada de Antonio Domínguez. Allí está destinado como párroco el consiliario de esta ONG, José Antonio Salguero, un sacerdote que tiene cedido un local a este grupo de mujeres para que puedan trabajar durante todo el año.

La primera vez que se reunieron para hacer labores se propusieron confeccionar productos para venderlos en un mercadillo navideño. «Pero luego pensamos que podíamos seguir reuniéndonos y desde entonces realizamos varias actividades al año», explica Marisol Rovira, una de las promotoras del taller.

Ella es una de las 18 voluntarias que todos los lunes por la tarde y los jueves por la mañana se reúnen en el taller para realizar las labores que estos días exponen en el local que ocupa el número 2 de la calle Vasco Núñez, entre el paseo de San Francisco y la calle Menacho.

Esa tiendita, cedida gratuitamente por sus propietarios para apoyar esta causa solidaria, les permite poner a la venta pequeños detalles que apenas cuestan 1,5 euros y también labores más complejas que en algunos casos se venden por 300 euros e incluso más.

«Tenemos muchas mantas tejidas en lana con colores muy atractivos que cuestan entre 50 y 80 euros, pero también hay cosas más sencillas, como bolsas para guardar las pinzas de la ropa, topes de puerta, árboles de Navidad de patchwork, piñas decoradas e incluso ropa de bebé», indica Rovira.

Todos esos detalles se exponen junto a piezas tan elaboradas como las mantelerías de hilo. «A mí me gusta la aguja, qué quieres que te diga. Y lo mismo le pasa a las 18 mujeres que nos juntamos en este taller», añade.

Esa habilidad es clave a la hora de participar en esta actividad, aunque la verdadera motivación está en el deseo de echar una mano a personas que necesitan ayuda. «Este año vamos a dedicar todo lo que se recaude a la reconstrucción del tejado de un colegio de primaria en la India donde estudian 140 niños. Se les voló la cubierta y en esa situación no pueden dar las clases».

El compromiso de este grupo de voluntarias es reunir cada año entre 12.000 y 13.000 euros que destinan a financiar un proyecto pequeño, como ocurre este año, o parte de un proyecto de mayor envergadura.

Expositor en Ifeba

Una parte del dinero esperan reunirla con este taller navideño, pero el resto tratarán de recaudarlo en otras actividades que acostumbran a promover. «En Ifeba nos ceden un stand en el que hacemos un 'siempretoca' con regalos que nos ceden las casas comerciales. Las papeletas las vendemos a un euro y como pasa mucha gente se logra reunir una cantidad importante».

En Manos Unidas tienen claro que «una pequeña ayuda de un euro sumada a muchas pequeñas ayudas de un euro» pueden llegar a financiar proyectos importantes. «Es lo que decía la Madre Teresa: muchas gotas de agua pueden formar un océano».

Con ese convencimiento, las 18 voluntarias se turnarán hasta mediados de diciembre para abrir a diario el taller de la calle Vasco Núñez, que funcionará en horario comercial (de 10.30 a 14.00 y de 17.30 a 20.30). «A nosotras nos da mucho más de lo que nosotras damos, que es nuestro tiempo. Nosotras hacemos esto por nuestros hermanos más necesitados, por amor a Dios y al prójimo. Es algo que nos llena», concluye Marisol Rovira.