Hoy

Se buscan mayores para conversar

José María Carazo y su esposa, ambos jubilados, visitan periódicamente a otras personas. :: J. V. Arnelas
José María Carazo y su esposa, ambos jubilados, visitan periódicamente a otras personas. :: J. V. Arnelas
  • Un grupo de voluntarios atiende en la actualidad a doce personas, pero intuyen que en la barriada hay más que no tienen a nadie

  • En la parroquia de San José tratan de ayudar a gente que necesite compañía

Lo normal es que se necesiten voluntarios para realizar una labor social, pero en este caso es al revés. Son los voluntarios quienes tratan de buscar usuarios, gente que se beneficie de su solidaridad, concretamente personas mayores que necesiten compañía.

Hace años que la Parroquia de San José, que atiende fundamentalmente la zona de Santa Marina, tiene un programa de atención a sus vecinos. Básicamente consiste en acudir a sus casas a charlar, dar un paseo con ellos o ayudarles a realizar alguna gestión.

José María Carazo, ingeniero agrónomo jubilado hace nueve años, es quien gestiona este grupo que pertenece al consejo pastoral de su parroquia. Allí saben que en Santa Marina la población cada vez tiene más edad porque la gente joven se ha ido mudando a otras zonas más nuevas de Badajoz. También se han percatado de que hoy día las familias son cada vez más pequeñas y muchas están dispersas, por lo que hay mayores que pasan sus últimos días en soledad y se encuentran desasistidos. «Ésta no es una parroquia hacia dentro sino abierta a su entorno», señala este vecino cuya esposa Elia, maestra de francés jubilada, lo acompaña en la tarea de visitar a quienes demandan ese rato de compañía.

En estos momentos tienen en su agenda a tres personas que visitan periódicamente. Acuden tanto a domicilios como a residencias de ancianos, así como al hospital cuando esta persona está ingresada, para lo cual él tiene un pase que le permite el acceso.

«Recuerdo a una mujer que ya falleció que cuando estaba en casa pasaba las horas asomada a la ventana, estaba en su silla de ruedas siempre contemplando la misma vista y cuando aparecíamos mi mujer y yo se le ponía una sonrisa de oreja a oreja. Hay gente que busca la soledad, pero cuando es impuesta esa persona padece. Ocurre incluso en las residencias de ancianos, donde se puede pensar que los mayores están rodeados de gente con la que empatizan, pero cuando vas algunos están como aislados, por eso agradecen mucho tu visita», rememora Carazo, que coordina este grupo de voluntarios adscritos a la parroquia de San José. En total son unas veinte personas, todas ellas seglares y jubiladas excepto una. Entre todos visitan y atienden desinteresadamente a unas doce personas en estos momentos, siempre telefoneando antes para no llegar en un momento inoportuno, aclara Carazo. «En unos casos solo damos conversación, otras veces un paseo e incluso me he llegado a encargar de una persona que debía ir al fisioterapeuta y no tenía quién lo llevara, así que lo recogía con mi coche y lo esperaba para traerlo de vuelta a su casa».

No es un trabajo especializado

Sin embargo, intuyen que hay más personas en el barrio que podrían necesitar de estos momentos de compañía y desconocen esta labor social. Por eso la Asociación de Vecinos de Santa Marina, que también esta integrada en el consejo pastoral de la parroquia, está difundiendo una circular para que la gente identifique a los mayores necesitados y les ofrezcan la posibilidad de ser visitados de vez en cuando (se puede comunicar en el 924 23 82 82, de 18 a 20,30 horas).

Juan Román, párroco de San José, sabe que hay más gente en el barrio a la que no llegan, de ahí que contactaran con la asociación de vecinos. «Hay mucha gente que conoce a alguna persona en su bloque que quizás se sienta sola, por eso queremos que nos lo hagan saber por si podemos ayudarla». Pese a esta llamada, insiste en que la labor que prestan no es especializada ni pretende suplir a aquellos profesionales que se encargan de trabajos de acompañamiento, terapéuticos o de cualquier otra índole. «No queremos quitar trabajo a nadie y los voluntarios realizan esa labor de acompañamiento en la medida que cada uno quiere. Lo único que tratamos es de que la parroquia no solo la vean en misas, comuniones, catequesis y funerales y ésta es otra manera de estar presente», subraya.

Por otro lado, desde la diócesis señalan que esta labor está presente en muchas otras parroquias en el marco de lo que se denomina 'pastoral de la salud', a través de la cual pretenden atender a las personas mayores, por lo que, además de Santa Marina, en cualquier otra barriada o población podrían prestar este servicio desinteresado si alguien lo reclamase y hubiera voluntarios en la zona para ello.