Hoy

Los vecinos alertan de que la lluvia deteriora calzadas del Casco Antiguo

Calzada de la calle Bravo Murillo ayer, donde los coches se suben a la acera con frecuencia.
Calzada de la calle Bravo Murillo ayer, donde los coches se suben a la acera con frecuencia. / C. Moreno
  • Hay varias calles en las que los baches preocupan a los residentes, que temen que se agranden durante el invierno

Teresa Griñón es una vecina del Casco Antiguo que tiene una pequeña tienda en la calle Soto Mancera, a pocos metros del Museo de la Ciudad y de la Inspección de la Policía Local. La calzada es un empedrado y frente a la puerta de su negocio hay un socavón que lleva viendo dos años. «Ya he visto cuatro personas caerse ahí, una de ellas ha denunciado al Ayuntamiento y otra la tuvo que levantar mi marido del suelo», decía ayer indignada, pues asegura que cada vez que se acercan operarios a repararlo se limitan a echarle arena, compactar la piedras y poco más. «Yo no soy albañil, pero mi padre sí y no hay más que ver que no son capaces de quitarnos este agujero, que cada vez que llueve se hace más grande», decía ayer señalando la puerta de su tienda desde donde se divisa el desperfecto de una calle que trata de imitar sin éxito los empedrados portugueses.

Una vecina de la calle Concepción Arenal señala un bache.

Una vecina de la calle Concepción Arenal señala un bache. / C.Moreno

El Casco antiguo está en continua reparación. En realidad, no todas sus calles están en mal estado, pues algunas se ve que han sido reparadas por completo hace poco. Sin embargo, cada vez que un bache aparece lo normal es que los coches se suban a la acera para sortear el agujero, lo que deteriora esta parte peatonal de la calle, donde cada vez que aparece una grieta la lluvia le afecta. Esto ocurre, por citar un ejemplo, en la calle Bravo Murillo; y en general en buena parte del barrio, donde el paso de camiones no está permitido pero no siempre se respeta esta prohibición, se quejaba ayer un tendero del entorno de San Andrés.

En general, sus calzadas son frágiles y no son pocos los socavones que han terminado con una reparación más severa que ha obligado a cortar la vía varias semanas e incluso meses. Es lo que advertían ayer dos vecinas de la calle Concepción Arenal, en la zona de El Campillo, probablemente de las más castigadas del Casco Antiguo. Rosa Luna, residente de edad avanzada que ayer pasaba junto a un agujero de varios metros de largo que se veía había sido reparado varias veces, cree que es peligroso porque un día casi se cae en ese punto. Le pasó, cuenta, porque las aceras son tan estrechas que la obligan a caminar por la calzada. Según vaticina, en poco tiempo habrá un socavón más grande.

Coincide con ella Remedios Heredia, que tiene su casa un poco más arriba. En su puerta hay otro bache que cada semana, dice, es más profundo. Ayer, día de lluvia, el agujero era un charco que pisaba cada vehículo que circulaba por su calle. «Cuando pasa un coche me baña la puerta de agua y yo a limpiarla una y otra vez. A ver si algún día nos toca que arreglen aquí», pedía.