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El día que Leonard Cohen dio la espantada en Badajoz

El cantante canadiense durante su estancia en la capital pacense
El cantante canadiense durante su estancia en la capital pacense / HOY
  • Estaba previsto que actuara el 8 de junio de 1988 en la nueva plaza de toros de la capital pacense y estaría acompañado por el extremeño Pablo Guerrero

Ahora, pocos días después del fallecimiento de Leonard Cohen, podemos recordar la espantada que dio el cantante canadiense en Badajoz hace 28 años. Estaba previsto que actuara el 8 de junio de 1988 en la nueva plaza de toros de la capital pacense como «culminación de las actividades organizadas en España para recordar los 20 años de la revolución del 68». Cohen estaría acompañado por el extremeño Pablo Guerrero, ya que era el cantante español con el estilo musical más parecido al suyo.

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El concierto tenía un presupuesto de 11 millones de pesetas, que sería abonado por la Consejería de Cultura de la Junta de Extremadura, entidad organizadora dirigida entonces por Jaime Naranjo, y contaba con la colaboración del Ayuntamiento de Badajoz, siendo alcalde el fallecido Manuel Rojas. Ambas instituciones pagarían a partes iguales. La Diputación de Badajoz y Caja Badajoz también colaboraban en el evento. Se pusieron a la venta 12.000 entradas, al precio de 1.300 pesetas en venta anticipada y 1.500 para quienes lo hicieran en los últimos días. Se vendieron unas 2.500 entradas, 1.500 en Badajoz y 1.000 en otras poblaciones de la provincia.

Todo estaba montado a lo grande y Leonard Cohen no tendría en su concierto limitaciones de ningún tipo por parte de las autoridades, sobre todo el volumen, ni siquiera a partir de la media noche.

Jaime Naranjo organizó esta actuación tras el éxito que tuvo unos días antes el concierto de Joe Cocker en Mérida. El consejero ofreció al Ayuntamiento pacense las actuaciones de Leonard Cohen o de Joan Báez, y prefirieron al canadiense por entender que estaba en mejor momento musical. Desde la Junta se esperaba que Extremadura podría introducirse en los circuitos habituales de gira por España de los grandes artistas, pensando incluso en crear en la región un centro de recursos complementarios, que se dedicaría a facilitar equipos de sonido, luces y todo lo necesario para estos grandes espectáculos musicales o teatrales.

La primera sorpresa llegó el día antes del gran concierto, cuando el mánager de Cohen exigió a la Consejería que Pablo Guerrero no cantase en el concierto y se preparó una actuación del cantante extremeño en la plaza pacense para unos días después, que sería gratis para los que asistieran al concierto de Leonard Cohen, pues serviría la misma entrada.

El día del concierto amaneció nublado y al mediodía llovió sobre la ciudad, pero el sol salió por la tarde. En la habitación 501 del hotel Zurbarán se celebraron múltiples negociaciones entre ambas partes, pero el mánager del cantante tomó la decisión de suspender a las cinco de la tarde, ante la previsión de lluvias y a las nueve de la noche partían hacía San Sebastián, donde cantaba al día siguiente.

Leonard Cohen abandonó Badajoz a la misma hora que tenía que comenzar su actuación, pero llevando en su buchaca el importe íntegro de su contrato, siete millones de pesetas, de las que le pagaron «precipitadamente» 3.640.000 pesetas antes de la actuación, según denunció la oposición municipal, al presentarse su mánager en el ayuntamiento diciendo que necesitaba dinero efectivo para hacer unos pagos.

Tras la suspensión, representantes de la Junta de Extremadura y del Ayuntamiento pacense anunciaron que intentarían negociar en los próximos días un acuerdo amistoso que contemplara la celebración del concierto en una fecha próxima y de no ser así, iniciarían acciones judiciales contra Music Managers S.A, empresa española con la que contrataron la actuación de Cohen, y que contemplaba no sólo la devolución del caché del artista, sino también los gastos de organización.

Cohen declaró en la entrevista que le hizo Mercedes Barrado, periodista de este diario, que era la primera vez que suspendía un concierto en sus veinticinco años de carrera y esperaba que la gente entendiera que el motivo por el que tuvo que suspenderlo era la lluvia exclusivamente.

El director de Juventud de la Junta, José Alvarado, y José Alberto Hidalgo, concejal pacense, anunciaron que presentarían en Barcelona una querella criminal contra José María Biosca, representante de Music Managers S.A, que era donde tenía su domicilio fiscal. Esta querella fue desestimada al entender el juez que la cuestión no tenía carácter penal, ya que el cantante actuó como marcaba el contrato firmado. Lo mismo ocurrió con las acciones penales iniciadas en la Audiencia de Badajoz, para posteriormente interponer acciones civiles nuevamente en la capital catalana.

El teniente de alcalde, Miguel Ruiz Ortigosa, tranquilizó a los vecinos de Badajoz asegurando que no pagarían los daños y perjuicios ocasionados por la suspensión del concierto, pues el dinero invertido se recuperaría bien mediante las acciones judiciales emprendidas o con la póliza de seguro suscrita por la Consejería de Cultura, pero el dinero nunca se recuperó.